Dublinesca a la española (puertadeHerakles #9)

Y el día llegó. La pasada sesión del #puertadeHerakles (y la anterior, pues han sido necesarias dos tardes y aún así podríamos hablar horas y horas) estuvo dedicada a la obra central de todo el taller de este año: Ulises, de James Joyce. Igual de complicado que su lectura sería intentar exponer aquí en unas breves líneas todo lo que dio de sí esta gran (en todos los aspectos) novela.

puertadeHerakles: Ulises

Para comenzar, empezaré por un servidor. Reconozco que tenía muchas dudas respecto a este título, la mayoría de ellas fundadas por prejuicios y consejos de esos que no se piden pero llegan igualmente, además de opiniones y críticas: que es un tostón, que es larguísimo y además complicado de leer, que no se entiende nada, y así un largo etcétera. Todo esto acrecentó mi reticencia a siquiera intentar leerme algo tan largo y, supuestamente, raro y aburrido. Pero todo lo contrario. Me ha parecido una lectura interesante, divertida, no tan difícil como esperaba (eso sí, contando con la ayuda de la estupenda edición de Cátedra) y he conocido a un personaje que ahora sé que es icónico. Tanto Sara como Esperanza y Ralph lo habían leído ya hace años y lo han vuelto a hacer ahora con motivo del taller. Es por ello que comentan que con cada nueva lectura descubres nuevos detalles y entiendes cosas que quizá en su momento pasaron desapercibidas. Esperanza comenta que es un libro que hay que aprender a leer y que ello se consigue sobre la marcha, leyéndolo.

Partimos de la base de qué quiere contar el autor y, a excepción de Ramón que opina que sí cuenta algo, todos coincidimos en que realmente no se cuenta nada concreto. Pero este detalle no importa. No cuenta nada y a la vez lo cuenta todo, porque trata de la vida en general. Todo el transcurso de la historia es un día en la vida de Leopold Bloom, con lo que ello conlleva, desde ir al retrete a masturbarse en la playa o emborracharse en un bar discutiendo de religión o política. Lo que sí tendremos en mente es la ciudad de Dublín (casi como su mapa), pues las descripciones de lugares, direcciones y detalles de locales y entidades públicos es tan detallada que casi pareciera que estamos allí. Llegados a este punto, tanto Óscar como Ralph y Esperanza opinan que la relación con la Odisea no se ve de forma clara y en algunos episodios está cogida con pinzas. Sara piensa que Leopold es un antihéroe, como el protagonista de la Odisea. Óscar cree que la obra tiene múltiples capas, las cuales se pueden disfrutar perfectamente por separado. Se dijo que el personaje de Bloom es quizá el ser más normal en la historia de la literatura. No estamos acostumbrados a toparnos con personajes tan «normales y corrientes».

Esperanza comenta la gran cantidad de referencias literarias a la literatura española clásica: Cervantes, Celestina, Valle-Inclán, el teatro del Siglo de Oro, etcétera. Por otro lado, Ralph cree que los personajes de Leopold y Stephen serían dos aspectos de la personalidad de Joyce. También hablamos de la crítica, a través de la parodia, que se hace a la religión en el contexto de la época: una Irlanda tradicional. La técnica del flujo de conciencia esconde una falsa sencillez. Es imposible que esa espontaneidad sostenida de manera tan prolongada sea fruto de la casualidad. Respecto a esto, Joyce hace un gran trabajo. A día de hoy puede parecer absurdo que se considerase obra obscena e inmoral, pero tengamos en cuenta la época e la que se empezó a publicar. En realidad no deja de ser una novela de humor.

Dicho todo lo anterior, queda para la historia de la literatura el enorme monumento que constituye Ulises, desde el punto de vista técnico pero también como un espejo que nos enseñó el día a día del ser humano del siglo XIX. Presumir a día de hoy de haber leído Ulises es tan inecesario como presumir de no haberlo hecho.

Este libro no te interesa (José Sáez Olmos)

Portada Este libro no te interesaEl cuento es ese género literario que se caracteriza por narrar en un solo aliento, normalmente breve, una escena o un relámpago que ilumine una escena. Todo esto lo encontramos en este volumen, Este libro no te interesa.

Según confiesa en la introducción José Sáez Olmos (San Pedro del Pinatar, 1982), el desconcertante título del libro responde a una intención de provocar. Apelando a un truco de psicología inversa, pretende que el lector penetre sus páginas atraído por la intriga. Una vez dentro, quizá tampoco interesen a la mayoría de la sociedad los temas que se tratan en sus relatos, de ahí la necesidad de exponerlos.

A lo largo de una decena de cuentos, el autor nos despliega un abanico diverso de «miserias» sociales; la violencia contra los transgénero, la pobreza en las favelas brasileñas, la disidencia política, las minorías étnicas y religiosas en contextos hostiles, los niños de la guerra, la trata de personas, el tráfico de órganos. Podríamos pensar que todos estos temas en realidad no son asunto literario presentados tal cual, sino más bien noticias en los diarios. Pero quizá el hecho de presentarlos encarnados en unos seres concretos, con apariencia de realidad, haga que sus dolores duelan más.

Creo que merece la pena destacar, en particular, el microrrelato titulado «En dos prisiones», finalista en el I Concurso de Microrrelatos de Amnistía Internacional Madrid «Escribir por Derechos» en 2014. A pesar de la brevísima extensión del formato, el autor logra crear un inesperado giro y sorprender, a la vez que sobrecoger, al lector en las últimas líneas.

Al final de la introducción, el autor anuncia que los beneficios obtenidos de la venta de los ejemplares de Este libro no te interesa irán destinados a proyectos y programas de carácter social y asistencial.

Este libro no te interesa
José Sáez Olmos (Círculo Rojo, 2016)
Erratas encontradas: 2.

Sábado de #poetasenCercanías contra viento y marea (vía 2 – vagón 04)

En las últimas semanas, el clima no está acompañando a los eventos contestanos, pero nosotros insistimos. El sábado pasado, sinceramente, no dábamos un cuarto por que viniera mucha gente a la reciente sesión de nuestro querido ciclo #poetasenCercanías. El tiempo invitaba a no poner un pie en la calle. Y sin embargo, una conjunción de elementos hizo que esta fuera, hasta ahora, no sólo la más concurrida de todas las sesiones sino, en nuestra opinión, una de las más emotivas. Hubo emociones de todos los colores: risas, estremecimientos, reivindicación. Hubo incluso algo que cualquier internauta que haya vivido los noventa sabe que es un síntoma de que las cosas se están haciendo bien: la intervención del espontáneo de turno.

La magia la realizaron los tres poetas que tuvieron la generosidad de venir a compartir su tiempo con nosotros. Desde Valencia vino, tras un viaje accidentado, Antonio Praena, que recitó sus poemas con un manejo de los recursos expresivos envidiable; nos leyó versos de sus libros Yo he querido ser grúa muchas veces y del recientemente reeditado por Raspabook Actos de amor, así como algunos inéditos. El papel de anfitrión corrió a cargo de ilicitano Andreu Cañadas, que recitó versos de su libro Del cascarón y el huevo, así como otros poemas inéditos, algunos coetáneos a su libro y otros que formarán parte de un proyecto futuro.

Sabemos que los dos poetas ya mencionados no se tomarán a mal que digamos que la sorpresa de la mañana fue escuchar a la inédita María Marín, que llegó muy bien acompañada desde Cieza. Superando los nervios, aunque con voz temblorosa en algunos versos, nos ofreció un precioso a la par que divertido recital. Todos contuvimos el aliento cuando leyó, casi sin resuello, el poema sobre los «expertos en casi todo», que concluyó con una salva de aplausos.

Hay algo común a todas las sesiones que las hace aún más gratificantes. Nuestros poetas, lejos de limitarse a cumplir en cada una de sus rondas, crean un espacio de comunicación en el que poéticas y temas se entrecruzan y resignifican. Varias veces respaldaron su selección en versos escuchados con anterioridad, cohesionano así tres voces que, aunque distintas, sonaron complementarias.

Como en cada convocatoria, todos los asistentes a esos encuentros de sábado por la mañana salimos con la convicción de que sí, de que hay espacio para la poesía.

Nuevas frustraciones en la clase media (puertadeHerakles #8)

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino es el libro sobre el cual, el pasado viernes, hablamos en nuestro club de lectura puertadeHerakles. Como cosa excepcional, en esta ocasión contamos con la presencia del propio autor acompañándonos en las interpretaciones y divagaciones de los siete relatos que conforman el libro. Si bien el título puede crear falsas expectativas (no trata de explicar cómo conseguir mejorar la vida sexual de nadie), todos coincidimos, una vez leídos los relatos, en que el tema del sexo es simplemente el hilo conductor a través del cual Diego nos cuenta esas historias de la cotidianidad y monotonía en las que todos, en algún momento, nos podremos ver reflejados.

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino

Habitualmente comenzamos con la pregunta de si nos ha gustado o no la lectura pero en esta ocasión no fue necesario, pues visto el entusiasmo con el que todos comenzamos a hablar de nuestro personaje favorito,  la historia más cercana o a quién le teníamos más inquina, quedaba claro que habíamos disfrutado con estas historias. En lugar de crear un debate entre nosotros (lectores) acerca de las personalidades de personajes o el mensaje que pretende lanzar la historia, ya que teníamos a Diego Sánchez Aguilar con nosotros, fue a él a quien le formulamos estas preguntas.

Ralph comenzó comentando que en cinco de las siete historias el personaje principal es un hombre y cómo, sin apenas protagonismo durante el transcurso de las mismas, son las mujeres (novias, esposas, vecinas, etcétera) de esos hombres las que provocan todos los sentimientos negativos que a ellos les brotan: celos, frustración, monotonía, aburrimiento y cansancio de sus vidas. El autor comenta que no se paró a pensar deliberadamente asignar el protagonismo a unos u otras; las historias surgen sin más. Además, Diego explicó que no le da gran importancia al hecho de poner nombres a los personajes: aquí utilizó nombres comunes para que los lectores se pudieran ver identificados de manera más directa. Fue hablando de los nombres cuando Óscar se percató del detalle de Gema, personaje femenino en el relato «Gemidos». Llegados a este punto de los personajes nos preguntamos cuál es el personaje favorito de cada uno, pregunta que extendimos al propio autor. La mayoría coincidimos en que es Anselmo, el cuarentón asocial que se masturba a diario delante del ordenador en la ya mencionada «Gemidos». Y puestos a hablar de los personajes nos planteamos quién nos provoca más rechazo y también casi hubo unanimidad en Paula, esa madre de dos niños, hipócrita, racista y aburrida de su matrimonio, deseosa de que llegue la cena de antiguos alumnos para ver a un antiguo novio.

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino

Al girar en torno al sexo todos los relatos, el lenguaje utilizado (en algunas historias más que en otras) es realista, cotidiano y sin tapujos. Pero a mí me llamó la atención que a lo largo de todo el libro se utilizasen mucho palabras como «coño», «tetas», «puta», «cerda», «zorra», «putón» y un largo etcétera, todas ellas referidas al sexo femenino y que, sin embargo, sólo aparezcan las palabras «miembro», «pene», y alguna «felación». Ante esta exposición el autor se sorprende también y comenta que no se había percatado, que no es algo que hiciera de forma consciente.

Al final de la reunión Ramón opina que a través de estas historias de vecinos demasiado ruidosos mientras hacen el amor, viajes de turismo sexual, cenas de empresa y antiguos alumnos o cibersexo lo que Diego nos está contando es la vida diaria de la clase media, con sus rutinas, sus problemas, su falsa felicidad, su incomunicación,  su hipocresía, sus frustraciones y deseos que se quebrarán. Y es que estos relatos tratan de todo menos de sexo.

Diego Sánchez Aguilar firmando Nuevas Teorías

Tras la reunión pudimos disfrutar de la presentación del libro con Ramón Bascuñana como presentador.

Número piloto: SILENCIO (Carne para el perro #0)

Número piloto (portada)

 

Carne para el perro (número piloto)

PVP 3€
32 páginas.
100 ejemplares.

 

 

Silencio

Comenzamos nuestra andadura fanzinesca con un número piloto cuyo motivo temático es el silencio. 32 páginas con textos e imágenes inéditas de los contestanos Pedro Serrano, Ángel Belmonte Rodes, Ignacio Ballester, Olivia Martínez Giménez de León, Luis Sánchez, Teo Giner, Joaquín Aldeguer, Inma Martín, TanaTa, María Marín, Luis F. Abenia, Vicente Velasco Montoya, Gustavo Valiente, Alba Ceres, A. Soriano Santacruz, Sodric, Clara Andreu, Radioboy, Novick No y Carlos Javier Cebrián, a quienes se suma «el hueso», la colaboración especial del carpetano Luis Alberto de Cuenca con un poema publicado en Sin miedo ni esperanza (Visor, 2002).

Si te interesa adquirir algún ejemplar del número, escríbenos a fanzine@librosdecontestania.es y te indicaremos los pasos que deberás seguir.

Las chicas (Emma Cline)

Portada de Las chicas, de Emma ClineAnagrama, una de las pocas editoriales sobre cuyo catálogo no se suele discutir, al menos en su colección de Panorama de narrativas, lanzaba en septiembre y con mucho revuelo la traducción de la primera novela de Emma Cline. Esta jovencísima narradora tiene ya los derechos de traducción y publicación repartidos por medio mundo y casi asegurada la adaptación de su opera prima a la pantalla. Una publicidad así y el morboso argumento que recoge la sinopsis, inspirado libremente en Charles Manson y sus acólitas, son suficiente para desorbitar las ventas de Las chicas en los primeros meses desde su aparición en el mercado español.

Si bien es cierto que la traducción de Inga Pellisa es casi impecable, es discutible la opinión de la crítica que engalana fajas dispuestas a hacer el producto más atractivo: se dice que Cline consigue impresionar con una voz madura y ambiciosa. Sin embargo, la historia sobre adolescentes y sectas, sobre el complejo mundo adulto y la zanja invisible que separa generaciones; la historia, digo, sobre el morbo, el miedo, las drogas y el sexo se refleja entre sus páginas como ya la hemos leído tantas otras veces. La fascinación que siente Evie por Suzanne —que no por Russell, alter ego de Manson— es la de muchas otras adolescentes literarias por féminas misteriosas, oscuras y atractivas aún en su crueldad.

En el elenco de personajes que recorren de forma alterna la adolescencia y la asentada vida de la Evie adulta no falta nadie: está la madre desentendida que aprieta los ojos para verse la depresión en ellos; están el desconocido carismático y retorcido que mueve los hilos pero no se mancha las manos y la bella ejecutora, fría e inexpresiva. Aparecen también los chavales que han tenido todo y son tan rebeldes como para dejar la universidad para vender droga, las muchachas que experimentan con el sexo y las sustancias de cualquier tipo y tienen perfiles tan definidos como el de madre joven y dudosa o la eterna niña que sigue peinando sus coletas y alisando su falda con intenciones provocativas. Incluso la propia Evie cumple con sus roles en las dos edades desde las que se nos desgrana el argumento, siendo unas veces una cría que no tiene bastante con sus manidas amistades del colegio y busca alternativas para encontrarse a sí misma y otras una mujer insegura no tanto por su pasado como por su falta de estabilidad laboral y emocional.

El estilo de Cline se muestra casi limpio y tendente a embellecer lo pequeño o lo terrible, pero no resulta suficiente y, en cualquier caso, poco o nada aporta a la nómina de Bildungsroman. Si a esto se suma que la historia real en la que se basa la escritora californiana es casi insuperable por cualquier ficción, tal vez lo que debería hacernos reflexionar a estas alturas es, en realidad, qué medallas se dan a un libro para que alcance una de esas listas de «los más vendidos».

Las chicas
Emma Cline (Anagrama, 2016)
Erratas encontradas: 7.

Nefando (Mónica Ojeda)

Portada de Nefando, de Mónica Ojeda

Nefando atrapaba a sus jugadores pero no porque los divirtiera, sino porque tenía el poder de despertar una curiosidad… morbosa (…) podría decirse que era un juego para vouyeristas. (p. 96-97)

Tal cual les sucede a los jugadores del libro le sucede al lector en cuanto tiene entre sus manos Nefando, la última novela de Mónica Ojeda, de la editorial Candaya (2016). Sin saber muy bien cómo, se encuentra leyendo sin poder parar incluso aunque lea cosas desagradables, sucias, de una crudeza bestial rozando el horror que, sin percatarse, le harán poner gestos de desagrado.

Todo gira en torno a un grupo de jóvenes que comparten piso en Barcelona. Tres ecuatorianos, dos mexicanos y un español. Todos con sus actividades diarias, sus deseos y sus metas en la vida. Cada uno con su habitación como caja amurallada donde dar rienda suelta a su imaginación para llevar a cabo la exploración más profunda de ellos mismos. Debido a ello surge el videojuego Nefando, sólo para jugadores de la deep web. Los lectores pronto se percatarán de que esto no es más que un McGuffin para poder hilar todas las historias, pues lo verdaderamente importante no es el videojuego en sí, sino todo lo que esconde. El porqué de su creación, qué finalidad tiene y, lo fundamental: lo que hay detrás de cada uno de estos personajes/protagonistas.

La novela está escrita al estilo de la segunda parte de Los detectives salvajes, de Bolaño; pero Mónica Ojeda va más allá, intercalando entre los episodios de entrevistas a estos compañeros de piso, monólogos interiores, novela dentro de la novela, diálogos, poemas, notas sueltas y dibujos; de hecho, en la historia de Kiki se aprecia la poeticidad del lenguaje que la autora domina a la perfección. Para cada personaje tiene un estilo y una forma diferente. El atormentado Iván, que no se siente «cuerpo en su propio cuerpo»; Kiki, la rara, parca en palabras, escritora de pornovela; el Cuco, diseñador web, friki y ladrón de turistas en las Ramblas.

Son muchas las citas y referencias literarias que Mónica hace, principalmente a la literatura pornoerótica y psicológica desde El marqués de Sade a Krafft-Ebing. Podríamos decir que es un libro metaliterario. Y son muchos también los temas que salen a relucir: el placer del dolor, la sumisión, la violencia, el cuerpo (como parte física de ese dolor o de ese placer), exponiendo la idea de que la muerte puede experimentarse como el mayor orgasmo. Lo sorprendente (a la vez que de agradecer) es la forma en la que Mónica escribe de estos temas sin darles mayor importancia, tratándolos como si fuese algo de lo que charlamos a diario en nuestras conversaciones más convencionales. Nos habla de pedofilia, necrozoofilia, violación, «sadomaso», pero de una forma directa, sin andarse con rodeos ni intentar suavizar la realidad de lo que cuenta, utilizando esas palabras que solemos mantener alejadas de nuestro vocabulario. Lo más desconcertante de todo es el lenguaje poético con el que estructura todo, dejando a los lectores descolocados al no saber si alabar la belleza de la poesía o sentir repugnancia por lo horrible de lo que a través de ella se cuenta. «Las palabras no pueden decir que las palabras no pueden decir, (…) para eso tengo mis agonías» (p. 180).

En Nefando, su autora explica a todos los lectores hasta dónde es capaz de llegar el ser humano, hasta qué abismos es capaz de bucear su imaginación y dónde están los límites de la brutalidad y del placer, para según quién y en qué momento. Desde la infancia (con la fragilidad y lo expuestos que están los niños para que un adulto pueda hacer lo que quiera), hasta la madurez y esa decisión de normalizar el pasado o victimizarse. Después de la lectura quizá quede en la mente del lector alguna imagen grabada que no sea del todo bien recibida. Porque Mónica nos tiende la mano para acompañarla en el descenso a lo más profundo del pensamiento y nos muestra la parte más oscura del ser, nos muestra lo que no se suele ver y apunta hacia donde no queremos mirar pero que siempre terminamos observando por curiosidad y morbosidad.

Excelente trabajo de Mónica Ojeda y excelente la visión de Candaya que, una vez más, nos trae uno de esos libros incómodos pero necesarios, que no todos se hubieran atrevido a editar; uno de esos libros que te hacen pensar y replantearte muchas cosas. Aunque quizá no hables de ello todo lo que te gustaría… por miedo a que te miren raro, ¿o quizá sí?
Nefando
Mónica Ojeda (Candaya, 2016)
Erratas encontradas: 8.

Un nuevo #poetasenCercanías para empezar el año (vía 2 – vagón 03)

Tercer vagón del #poetasenCercaníasEl sábado pasado volvió a partir de la vía 2 un nuevo vagón de #poetasenCercanías. Como es habitual, nos reunimos en torno a tres poetas en The October Press. En esta ocasión, nos acompañaban Antonio Soriano Santacruz (Alicante), Milagros López (Murcia), y Matías Miguel Clemente (Albacete).

Antonio Soriano actuó como anfitrión de sus dos compañeros. Además, al tratarse de un poeta inédito, resultó ser la sorpresa de la jornada, por la hondura y calidad de sus versos. En segundo lugar, Milagros López leyó poemas del que por el momento es su único poemario publicado, A ras del mar, así como inéditos que formarán parte de un libro de próxima publicación en la editorial Amargord. Por su parte, Matías Miguel Clemente comenzó su participación con un breve texto de su primer libro, Lo que queda, con el que obtuvo el Premio de Poesía Joven Radio 3 para, a continuación, centrar su lectura en su último libro, Dreno (La Bella Varsovia, 2015).

Tercer vagón del #poetasenCercanías

Nuestros invitados se turnaron para ofrecernos tres bloques de poemas cada uno, de manera que los respectivos turnos guardaron algún tipo de coherencia temática o de inspiración, desde el amor, en la primera ronda de Milagros, el extrañamiento ante la realidad en la de Antonio o el homenaje a los detalles que conforman lo cotidiano en la de Matías. Como ha sucedido en anteriores ocasiones, cada intervención se iniciaba con comentarios y alusiones a las de sus otros dos colegas, lo que, desde el punto de vista del público, se convierte en un añadido que enriquece cada encuentro.

Tercer vagón del #poetasenCercanías

Entre los tres autores se creó un ambiente de complicidad, diálogo y admiración recíproca que lograron contagiar al público. Éste siguió todo el acto en respetuoso y atento silencio —salvo por la intervención espontánea de algún teléfono móvil—, e incluso pidió una ronda final de bises, algo a lo que ya estamos acostumbrados en estas citas de los sábados por la mañana.

Bagatelas (Carlos Javier Cebrián)

Portada de Bagatelas, de Carlos Javier CebriánRecién sobrepasado el medio siglo, Carlos Javier Cebrián (Salies de Béarn, 1965) emprende un viaje retrospectivo hacia el centro de su condición de hombre. Se encuentra, como elemento estructural de Bagatelas, la superación de cierta dualidad que se empeña en oponer lo amado al odio desde el siglo I ANE. Y es esta una declaración de amor que halla, en lo cotidiano, la razón de ser y de ser escrita.

Bagatelas es, entre otras cosas, una búsqueda que se sabe desde el principio estéril, «baldí[a] como significar la experiencia». Es una indagación poética que, lejos de resultar fallida (o precisamente por resultarlo), y como le sucede al autor en «Piel y versos», nos reconcilia con esa parte de la existencia que tan fácil es pasar por alto como necesaria para sobrevivir.

Su título remite a lo insignificante y pequeño, prediciendo la brevedad de los textos que lo conforman: ensayos y poemas, como reza el epígrafe, o también ejercicios de prosa poética que aúnan temas propios del cuaderno de bitácora con la experimentación lingüística que conlleva nombrar lo que nos es, de tan conocido, invisible. Así, en cada uno de los 43 textos, se condensa un aspecto de la vida, donde el amor y la escritura son claros protagonistas, aunque también quede espacio para elementos semánticamente vecinos: de un lado, el anhelo insatisfecho, el deseo contenido; del otro, los libros y la piel que los recubre y los escribe, el lenguaje, su ejercicio.

Por otra parte, y como contrapunto, Cebrián se acerca a elementos anodinos para poetizarlos, pues «de naderías y anécdotas, de banalidades, se conforma el ser humano. En la suma de ellas reside el misterio del ser», como reza un texto en el que expresa su rechazo a cierta clase de himenópteros que arruinan la paz del hogar en verano. El catálogo es variado, desde las calles hasta la mascota fiel pero en cuya naturaleza no está sobrevivirnos. El porqué de su empresa nos lo revela en el homónimo: tratar como épico lo que sólo es ordinario. Algo que, contrariamente a lo que sucede con la busca contingente al verso, no es tierra baldía.

Bagatelas
Carlos Javier Cebrián (Babilonia, 2016)
Erratas encontradas: 2.