Reflejos en un ojo dorado (Carson McCullers)

mccullersEl pasado mes de febrero se cumplió el centenario de su nacimiento y el próximo mes de septiembre se cumplirán cincuenta años de su muerte. Ella es, porque siempre será mientras exista su obra, Carson McCullers (Georgia, 1917). En Reflejos en un ojo dorado la autora sitúa la acción en un centro militar recóndito en un islote, creando de esta manera una parcela física acotada a unos lugares que se repiten durante toda la narración y que, con el paso de la misma, el lector conocerá ya como su propio barrio; pues las minuciosas descripciones de las casas, los senderos, el bosque y todo lo que rodea la vida de los personajes, así como el clima y todas las sensaciones relacionadas con él hacen muy fácil el viaje desde nuestro sillón al cuartel militar.

Con tan sólo cinco personajes, McCullers consigue crear una historia emocionante y cada vez más intrigante hasta llegar a un final que, aunque previsible, no es el esperado. El capitán Penderton, un hombre cobarde y de sentimientos reprimidos, está casado con Leonora, una mujer fuerte, valiente y campechana, cosa que enerva a su marido. Además se suma el hecho de que Leonora mantiene una relación con el comandante Langdom, de la cual su marido es sabedor así como Alison, la mujer del comandante, sin embargo ambos callan y hacen como que no pasa nada. Si a todo esto añadimos a un soldado peculiarmente raro ya tenemos los ingredientes perfectos para la historia en la que la autora expone de forma brillante la doble moral, lo importante de guardar las apariencias en una sociedad como la de entonces en el entorno militar y los peligros de la hipocresía, especialmente con uno mismo.

Como es habitual en su obra, Carson McCullers crea unos personajes incomprendidos, luchadores fuera de lugar, que se sienten incómodos con su vida.  Unos personajes que deben lidiar consigo mismos, esforzarse por aplacar sus sentimientos más profundos y reprimir las palabras que quedan sólo en pensamientos. De una forma un tanto sutil, también se hace referencia al racismo a través de los sirvientes. La relación entre Anacleto, el sirviente de su «ama» la señora Langdom y el comandante da fe de ello. Y el sentimiento de superioridad del soldado Williams ante los demás, sean quienes sean, que los ve y piensa que están ahí del mismo modo que existen los negros, como algo sin remedio pero con lo que hay que convivir.

Esta es una historia en la que al principio parece todo muy normal, con unas vidas en las que todo sucede como se supone que debe suceder. Pero los lectores pronto se percatarán de que nada es lo que parece y que detrás de una sonrisa puede haber unos ojos llenos de odio. Nadie es lo que aparenta ser y todos somos lo que pensamos estando a solas y no le contamos a nadie. La señora Langdom, enferma del corazón y a la que todos toman por loca, es la más cuerda de todos; sin embargo Leonora, a quien todos ensalzan y admiran, es la que está un poco «retrasada mental». Esta paradoja da mucho que pensar. Pocos como McCullers logran plasmar la psicología del ser humano, sin caer en tecnicismos ni lenguaje enrevesado. De la manera más fácil y sencilla la autora transmite esos pensamientos que sus propios personajes no son capaces de expresar y muestra sus vidas vistas por lo que se espera de ellos, según los demás creen saber y conocer, pero que no tiene nada que ver con quienes realmente son.

Reflejos en un ojo dorado
Carson McCullers (Seix-Barral, 1988)
Erratas encontradas: 7.

Bienvenidos al sur (puertadeHerakles #10)

Habían transcurrido varias semanas desde que, por circunstancias diversas, los porteros del héroe griego nos reunimos por última vez. El viernes pasado retomamos la tradición y el club #puertadeHerakles se sentaba de nuevo para hablar, en esta ocasión, de Sangre sabia, una de las dos novelas de la estadounidense Flannery O´Connor.

Como no podía ser de otro modo empezamos por comentar, a grandes rasgos, si nos había gustado o no la historia de Hazel Motes y aquí surgió el debate. Yo no tenía muy clara mi opinión debido a que creo que no es hasta bastante avanzada la mitad de la novela que no sucede nada interesante. A esto hay que sumarle el hecho de que me distraía bastante la cantidad de fallos gramaticales, y alguno ortográfico, que a lo largo de las páginas iba encontrando. Sara comenta que ella piensa que es algo intencionado para caracterizar la clase social y cultural de los personajes, ya que esto sólo se da en los diálogos y no en la parte narrativa. Esperanza coincide en que es cierto que aparecen esos fallos incluso más allá del diálogo, pues la autora utiliza un lenguaje desmañado con rasgos dialectales vulgares en los monólogos interiores y en un sentido indirecto. Este tipo de lenguaje le resulta más extraño en las traducciones que en los propios textos españoles; pero que no son fallos, sino el modo de transmitir la esencia de la zona en la que está ambientada la obra.

Y es que la acción de la novela transcurre en la América profunda del sur de Estados Unidos. Es aquí cuando Óscar comenta lo sencillo que es que en esta zona exista ese fanatismo religioso tan peculiar (y diverso) debido al aislamiento que provocan las grandes distancias, pues el eje de la historia es la crítica a la religión. El personaje principal, Hazel, es un fanático; en este caso de su propia religión, ya que promulga una sin Cristo, de ahí que todo sea una sátira.

Los personajes son muy variopintos, cada cual más raro y todos coincidimos, tal como comenta Esperanza, en que producen rechazo y no se salva ninguno. Peña comenta que el personaje de Enoch le recuerda a Rizzo, de la película Cowboy de medianoche. Enoch siempre está a la espera de que le pase algo importante porque su sangre se lo dice, pero nunca pasa nada; como sucede con las religiones. Una nueva crítica hacia las creencias en deidades. Es aquí cuando Ramón comenta que algunas historias le resultan familiares, como si ya las hubiese leído antes, a lo que Peña añade que muchos de los episodios de la novela son adaptaciones de los cuentos de la propia autora. Quizá por eso hay ratos en los que se da un exceso de palabrería sin que realmente cuente nada concreto e interesante. Algo así como lo que dice el personaje de Onnie en la página 141: «Ahí está, ese es el problema de los intelectuales, palabras, a montones, pero después, no concretáis nada.»

Entre todos llegamos a la conclusión de que Sangre sabia es otra crítica velada (o quizá no tanto) a la iglesia y a los muchos promulgadores de las distintas fes. Y con esta última reflexión llegamos al final de lo que dio de sí el taller en cuanto al libro respecta pues, como suele ser habitual, terminamos hablando de otros muchos temas adyacentes.

 

Eres hermosa (Chuck Palahniuk)

eres-hermosa-chuck-palahniuk-trabalibrosPenny ya no era virgen el día en que había conocido a Maxwell. Había tenido relaciones con unos cuantos chicos en la universidad. Pero siempre de uno en uno. Y sólo chicos. ¡Y nunca por detrás! No era ni una pervertida ni una guarra. (pág. 52)

De este modo nos presenta Palahniuk a Penny Harrigan, la protagonista de su última novela Eres hermosa (Random House, 2016). Una chica de pueblo que, con la intención de labrarse un futuro brillante, se traslada a Nueva York para trabajar en el despacho de abogados más prestigioso de Manhattan. Aunque empieza siendo la joven de los recados y la camarera de los capuccinos, Penny es una licenciada en derecho que aspira a convertirse en una importante y respetada abogada, obteniendo un poder y autoridad que trasciendan los roles de género. Sin embargo, lo que encontrará será una cita para cenar con C. Linus Maxell, CLIMAX, el hombre más rico y famoso del país, gran empresario del sector tecnológico con el cual, de manera fortuita, se cruzará en el despacho en el que trabaja. A partir de esta primera cita, Penny se verá inmersa en una relación con el mejor amante que jamás haya tenido, pues Maxwell está ultimando el lanzamiento al mercado de una línea de «productos de bienestar femenino» de la cual perfecciona detalles con Penny como beneficiaria del placer. Ella pronto descubrirá que la relación está exenta de cualquier tipo de sentimiento por parte de Max y que los juguetes sexuales que llegarán al mercado esconden algo más.

En esta ocasión, Palahniuk vuelve a escoger un tema cuanto menos complicado (como a él le gusta): el sexo o, mejor dicho, la masturbación femenina. Por momentos parece que se deja entrever a aquel autor de AsfixiaMonstruos invisiblesEl club de la lucha, si bien es cierto que tanto el tema como la crítica que a través de él se hace al gran consumo de masas podría haber dado mucho más de sí. En la primera parte del libro, pecando un poco de exceso en cuanto a tecnicismos anatómico-sexuales —aunque lo pueda parecer, esta novela no tiene nada que ver con 50 sombras de Grey (menos mal, si no, ya no sé qué podría haber pasado)—, Palahniuk es el autor mordaz, directo, de frases cortas y siempre crítico que conocimos hace años a través de sus primeros (y mejores) títulos. Es al avanzar en la lectura cuando descubrimos que no, que falta algo. La historia es muy buena, divertida y refleja perfectamente la sociedad en la que vivimos, siempre obsesionados con el consumo y aborregados por la publicidad, que ha adquirido gran relevancia en la vida diaria de todos nosotros. Sin embargo, la narración pasa a ser plana, sosa y simple.

Al finalizar la lectura, el lector se percata de que sí, de que es una novela entretenida, fácil de leer y muy actual en cuanto al asunto tratado, pero también se da cuenta de que no ha empatizado nada con ningún personaje. Es más, no puede imaginarse a ninguno de ellos ya que son personajes vacíos. Chuck los utiliza porque tienen que ser éstos los que hagan de nexo de unión entre los hechos y las acciones, pero cuenta muy poco de su día a día, sus pensamientos o sus personalidades (lo que cuenta lo hace con una narración ramplona y fría), con lo que los convierte en completamente olvidables nada más cerrar el libro. Llega un momento en el lector sólo estará pendiente de (y le interesará/recordará) lo que sucede, sin importar mucho a quién ni por qué.

Algo que siempre me ha gustado de las novelas de Palahniuk han sido sus finales, siempre sorprendentes (para bien o para mal) y con giros inesperados que cambian todo en el último momento, pero esta vez la cosa se le ha ido un poco de las manos y el final es cuanto menos inclasificable: ciencia-ficción, fantasía, o quizá una mezcla de ambas mezclada con una «ida de cabeza» que me ha decepcionado bastante. Estas cosas no le pasaban en sus inicios. Recordemos si no a Brandy Alexander o Tyler Durden.

Con Eres hermosa Palahniuk parece dejar claro que su estilo narrativo ha cambiado para siempre. Sigue siendo ese autor que aprovecha cualquier detalle para criticar a la sociedad americana en general, siempre con un humor ácido y mucha sátira, muy explícito e incisivo, pero ha perdido su toque personal. Así pues, los fans del autor disfrutarán de la novela (¿y les gustará?), pero si no se ha leído nada de él mejor empezar por cualquiera de sus cinco primeros libros.

Eres hermosa
Chuck Palahniuk (Random House, 2016)
Erratas encontradas: 0.

Euforia (Lily King)

Portada de Euforia, de Lily KingJusto ahora hace un año desde que Malpaso publicara en España Euforia, la última novela de la escritora americana Lily King. Aunque es una novela de ficción, detrás de ella se esconden un personaje y una historia reales: la antropóloga Margaret Mead. Y es que fue a raíz de la lectura de la polémica biografía de esta mujer, que revolucionó el mundo de la investigación antropológica, que King decidió que era necesario escribir una novela sobre la vida de esta investigadora y los años que pasó entre tribus en Nueva Guinea. De este modo surge esta apasionante novela que esconde poblados reales, comportamientos, formas de vivir y de relacionarse totalmente ciertas (con sus rituales y tabúes), si bien la autora cambia los nombres de tribus e individuos.

La acción se desarrolla en 1931 en diferentes zonas de Nueva Guinea a lo largo del río Sepik. Los personajes son tres: Bankson, un inglés sensible, equilibrado y seguro de sí mismo y de sus ideas pero que depende económicamente de su madre, a la que no aguanta, para poder continuar con sus estudios; nell Stone, el personaje de la antropóloga basado en Margaret Mead, es una mujer americana decidida, valiente e independiente que ya tiene un libro de éxito en el mercado; y, por último, su marido Fen, un hombre australiano egoísta, posesivo y dependiente de Nell, pues si no fuera por ella y su dinero proveniente de becas y del libro no podría seguir con sus expediciones. Las distintas nacionalidades de todos ellos tienen importancia, pues gracias a ello la autora expone de manera sublime las diferencias de pensamiento y costumbres de unos hombres avanzados pero muy diferentes entre sí.

Le pregunté si creía que podría llegar a comprender realmente otra cultura. (…) Lo que había encontrado más interesante era cómo nos convencemos de que podemos ser objetivos de algún modo, nosotros que llegamos con nuestras propias definiciones personales de amabilidad, fuerza, masculinidad, feminidad, Dios, civilización, lo correcto y lo incorrecto. (pág. 56)

Tras casi dos años estudiando a la tribu de los kiona, Bankson no consigue avanzar en sus estudios y, en un arranque de ira unido a la depresión que padece, intenta suicidarse tirándose al río con los bolsillos llenos de piedras. La suerte quiere que, por casualidades varias, sus dos colegas, Nell y Fen, terminen coincidiendo con él en una fiesta de Nochebuena, lo que aprovechará para convencerles de que se queden y así combatir su soledad. Será a partir de este momento cuando los tres trabajen juntos y se cree un extraño triángulo amoroso y competitivo. La información obtenida de las tribus para los futuros libros y trabajos que puedan aportar conocimiento y dinero es muy valiosa para Fen, que desconfía incluso de su propia mujer, con la que no compartirá nada.

Aunque el lector no posea conocimientos de antropología ni tenga el más mínimo interés hacia ella, sin ser consciente avanza en las páginas y llega ese momento en que no puede parar. La autora consigue centrar la acción en las relaciones personales entre los tres antropólogos y las de éstos con los aborígenes, todo ello sin entrar en tecnicismos ni aburrir con información innecesaria. Por la ubicación en la que se desarrolla la aventura, hubiera sido muy fácil caer en el tema quizá monótono de la naturaleza y las extensas descripciones del clima y de los insectos, pero Lily King consigue de manera sutil dar al lector sólo unas pequeñas dosis de calor, de mosquitos, de sudor y olores para que después sea él el que complete las escenas con su imaginación.

En el fondo desearía pasar mucho más tiempo sin saber el idioma. Sin él, hay mucho más espacio para la observación prudente. (…) Hasta que no dispones del lenguaje no te das cuenta de cuánto interfiere con la comunicación. (…) Cuando llega la comprensión, se pierden muchas otras cosas. Confías en las palabras, y las palabras no siempre son lo más fiable. (pág. 85)

La novela está dividida en treinta y un capítulos, alternando los narrados en primera persona por Bankson, con los que él mismo cuenta en tercera persona hablando del matrimonio. Aproximadamente a mitad del libro empiezan a aparecer capítulos a modo de diario (el de Nell, que llegará a manos de Bankson al cabo de los años), en los que la antropóloga cuenta impresiones y sentimientos que en conversaciones en voz alta no se podrían expresar.

Con todo esto, Lily King consigue crear una novela inquietante por momentos, tensa, con algo de sexo, amor furtivo, pero sobre todo una novela muy interesante. Tengamos en cuenta que desde 1930 en adelante el hombre blanco acudía a estudiar a estas tribus, pero también a forzarlas a trabajar en minas y a obligarlos a ser creyentes de unas costumbres para ellos desconocidas. Lo más importante de todo es que el «hombre blanco moderno» llegaba para estudiar a aquellos «negritos» y para enseñarles cómo debían vivir y desarrollarse cuando realmente el hombre blanco, incluso a día de hoy, no se conoce a sí mismo. ¿Debe el hombre blanco enseñar algo a los aborígenes o más bien debería aprender de ellos?

Quizá toda la ciencia no sea más que la investigación de uno mismo. (pág. 89)

Euoforia
Lily King (Malpaso, 2016)

Erratas encontradas: 1.

Dublinesca a la española (puertadeHerakles #9)

Y el día llegó. La pasada sesión del #puertadeHerakles (y la anterior, pues han sido necesarias dos tardes y aún así podríamos hablar horas y horas) estuvo dedicada a la obra central de todo el taller de este año: Ulises, de James Joyce. Igual de complicado que su lectura sería intentar exponer aquí en unas breves líneas todo lo que dio de sí esta gran (en todos los aspectos) novela.

puertadeHerakles: Ulises

Para comenzar, empezaré por un servidor. Reconozco que tenía muchas dudas respecto a este título, la mayoría de ellas fundadas por prejuicios y consejos de esos que no se piden pero llegan igualmente, además de opiniones y críticas: que es un tostón, que es larguísimo y además complicado de leer, que no se entiende nada, y así un largo etcétera. Todo esto acrecentó mi reticencia a siquiera intentar leerme algo tan largo y, supuestamente, raro y aburrido. Pero todo lo contrario. Me ha parecido una lectura interesante, divertida, no tan difícil como esperaba (eso sí, contando con la ayuda de la estupenda edición de Cátedra) y he conocido a un personaje que ahora sé que es icónico. Tanto Sara como Esperanza y Ralph lo habían leído ya hace años y lo han vuelto a hacer ahora con motivo del taller. Es por ello que comentan que con cada nueva lectura descubres nuevos detalles y entiendes cosas que quizá en su momento pasaron desapercibidas. Esperanza comenta que es un libro que hay que aprender a leer y que ello se consigue sobre la marcha, leyéndolo.

Partimos de la base de qué quiere contar el autor y, a excepción de Ramón que opina que sí cuenta algo, todos coincidimos en que realmente no se cuenta nada concreto. Pero este detalle no importa. No cuenta nada y a la vez lo cuenta todo, porque trata de la vida en general. Todo el transcurso de la historia es un día en la vida de Leopold Bloom, con lo que ello conlleva, desde ir al retrete a masturbarse en la playa o emborracharse en un bar discutiendo de religión o política. Lo que sí tendremos en mente es la ciudad de Dublín (casi como su mapa), pues las descripciones de lugares, direcciones y detalles de locales y entidades públicos es tan detallada que casi pareciera que estamos allí. Llegados a este punto, tanto Óscar como Ralph y Esperanza opinan que la relación con la Odisea no se ve de forma clara y en algunos episodios está cogida con pinzas. Sara piensa que Leopold es un antihéroe, como el protagonista de la Odisea. Óscar cree que la obra tiene múltiples capas, las cuales se pueden disfrutar perfectamente por separado. Se dijo que el personaje de Bloom es quizá el ser más normal en la historia de la literatura. No estamos acostumbrados a toparnos con personajes tan «normales y corrientes».

Esperanza comenta la gran cantidad de referencias literarias a la literatura española clásica: Cervantes, Celestina, Valle-Inclán, el teatro del Siglo de Oro, etcétera. Por otro lado, Ralph cree que los personajes de Leopold y Stephen serían dos aspectos de la personalidad de Joyce. También hablamos de la crítica, a través de la parodia, que se hace a la religión en el contexto de la época: una Irlanda tradicional. La técnica del flujo de conciencia esconde una falsa sencillez. Es imposible que esa espontaneidad sostenida de manera tan prolongada sea fruto de la casualidad. Respecto a esto, Joyce hace un gran trabajo. A día de hoy puede parecer absurdo que se considerase obra obscena e inmoral, pero tengamos en cuenta la época e la que se empezó a publicar. En realidad no deja de ser una novela de humor.

Dicho todo lo anterior, queda para la historia de la literatura el enorme monumento que constituye Ulises, desde el punto de vista técnico pero también como un espejo que nos enseñó el día a día del ser humano del siglo XIX. Presumir a día de hoy de haber leído Ulises es tan inecesario como presumir de no haberlo hecho.

Nuevas frustraciones en la clase media (puertadeHerakles #8)

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino es el libro sobre el cual, el pasado viernes, hablamos en nuestro club de lectura puertadeHerakles. Como cosa excepcional, en esta ocasión contamos con la presencia del propio autor acompañándonos en las interpretaciones y divagaciones de los siete relatos que conforman el libro. Si bien el título puede crear falsas expectativas (no trata de explicar cómo conseguir mejorar la vida sexual de nadie), todos coincidimos, una vez leídos los relatos, en que el tema del sexo es simplemente el hilo conductor a través del cual Diego nos cuenta esas historias de la cotidianidad y monotonía en las que todos, en algún momento, nos podremos ver reflejados.

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino

Habitualmente comenzamos con la pregunta de si nos ha gustado o no la lectura pero en esta ocasión no fue necesario, pues visto el entusiasmo con el que todos comenzamos a hablar de nuestro personaje favorito,  la historia más cercana o a quién le teníamos más inquina, quedaba claro que habíamos disfrutado con estas historias. En lugar de crear un debate entre nosotros (lectores) acerca de las personalidades de personajes o el mensaje que pretende lanzar la historia, ya que teníamos a Diego Sánchez Aguilar con nosotros, fue a él a quien le formulamos estas preguntas.

Ralph comenzó comentando que en cinco de las siete historias el personaje principal es un hombre y cómo, sin apenas protagonismo durante el transcurso de las mismas, son las mujeres (novias, esposas, vecinas, etcétera) de esos hombres las que provocan todos los sentimientos negativos que a ellos les brotan: celos, frustración, monotonía, aburrimiento y cansancio de sus vidas. El autor comenta que no se paró a pensar deliberadamente asignar el protagonismo a unos u otras; las historias surgen sin más. Además, Diego explicó que no le da gran importancia al hecho de poner nombres a los personajes: aquí utilizó nombres comunes para que los lectores se pudieran ver identificados de manera más directa. Fue hablando de los nombres cuando Óscar se percató del detalle de Gema, personaje femenino en el relato «Gemidos». Llegados a este punto de los personajes nos preguntamos cuál es el personaje favorito de cada uno, pregunta que extendimos al propio autor. La mayoría coincidimos en que es Anselmo, el cuarentón asocial que se masturba a diario delante del ordenador en la ya mencionada «Gemidos». Y puestos a hablar de los personajes nos planteamos quién nos provoca más rechazo y también casi hubo unanimidad en Paula, esa madre de dos niños, hipócrita, racista y aburrida de su matrimonio, deseosa de que llegue la cena de antiguos alumnos para ver a un antiguo novio.

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino

Al girar en torno al sexo todos los relatos, el lenguaje utilizado (en algunas historias más que en otras) es realista, cotidiano y sin tapujos. Pero a mí me llamó la atención que a lo largo de todo el libro se utilizasen mucho palabras como «coño», «tetas», «puta», «cerda», «zorra», «putón» y un largo etcétera, todas ellas referidas al sexo femenino y que, sin embargo, sólo aparezcan las palabras «miembro», «pene», y alguna «felación». Ante esta exposición el autor se sorprende también y comenta que no se había percatado, que no es algo que hiciera de forma consciente.

Al final de la reunión Ramón opina que a través de estas historias de vecinos demasiado ruidosos mientras hacen el amor, viajes de turismo sexual, cenas de empresa y antiguos alumnos o cibersexo lo que Diego nos está contando es la vida diaria de la clase media, con sus rutinas, sus problemas, su falsa felicidad, su incomunicación,  su hipocresía, sus frustraciones y deseos que se quebrarán. Y es que estos relatos tratan de todo menos de sexo.

Diego Sánchez Aguilar firmando Nuevas Teorías

Tras la reunión pudimos disfrutar de la presentación del libro con Ramón Bascuñana como presentador.

Nefando (Mónica Ojeda)

Portada de Nefando, de Mónica Ojeda

Nefando atrapaba a sus jugadores pero no porque los divirtiera, sino porque tenía el poder de despertar una curiosidad… morbosa (…) podría decirse que era un juego para vouyeristas. (p. 96-97)

Tal cual les sucede a los jugadores del libro le sucede al lector en cuanto tiene entre sus manos Nefando, la última novela de Mónica Ojeda, de la editorial Candaya (2016). Sin saber muy bien cómo, se encuentra leyendo sin poder parar incluso aunque lea cosas desagradables, sucias, de una crudeza bestial rozando el horror que, sin percatarse, le harán poner gestos de desagrado.

Todo gira en torno a un grupo de jóvenes que comparten piso en Barcelona. Tres ecuatorianos, dos mexicanos y un español. Todos con sus actividades diarias, sus deseos y sus metas en la vida. Cada uno con su habitación como caja amurallada donde dar rienda suelta a su imaginación para llevar a cabo la exploración más profunda de ellos mismos. Debido a ello surge el videojuego Nefando, sólo para jugadores de la deep web. Los lectores pronto se percatarán de que esto no es más que un McGuffin para poder hilar todas las historias, pues lo verdaderamente importante no es el videojuego en sí, sino todo lo que esconde. El porqué de su creación, qué finalidad tiene y, lo fundamental: lo que hay detrás de cada uno de estos personajes/protagonistas.

La novela está escrita al estilo de la segunda parte de Los detectives salvajes, de Bolaño; pero Mónica Ojeda va más allá, intercalando entre los episodios de entrevistas a estos compañeros de piso, monólogos interiores, novela dentro de la novela, diálogos, poemas, notas sueltas y dibujos; de hecho, en la historia de Kiki se aprecia la poeticidad del lenguaje que la autora domina a la perfección. Para cada personaje tiene un estilo y una forma diferente. El atormentado Iván, que no se siente «cuerpo en su propio cuerpo»; Kiki, la rara, parca en palabras, escritora de pornovela; el Cuco, diseñador web, friki y ladrón de turistas en las Ramblas.

Son muchas las citas y referencias literarias que Mónica hace, principalmente a la literatura pornoerótica y psicológica desde El marqués de Sade a Krafft-Ebing. Podríamos decir que es un libro metaliterario. Y son muchos también los temas que salen a relucir: el placer del dolor, la sumisión, la violencia, el cuerpo (como parte física de ese dolor o de ese placer), exponiendo la idea de que la muerte puede experimentarse como el mayor orgasmo. Lo sorprendente (a la vez que de agradecer) es la forma en la que Mónica escribe de estos temas sin darles mayor importancia, tratándolos como si fuese algo de lo que charlamos a diario en nuestras conversaciones más convencionales. Nos habla de pedofilia, necrozoofilia, violación, «sadomaso», pero de una forma directa, sin andarse con rodeos ni intentar suavizar la realidad de lo que cuenta, utilizando esas palabras que solemos mantener alejadas de nuestro vocabulario. Lo más desconcertante de todo es el lenguaje poético con el que estructura todo, dejando a los lectores descolocados al no saber si alabar la belleza de la poesía o sentir repugnancia por lo horrible de lo que a través de ella se cuenta. «Las palabras no pueden decir que las palabras no pueden decir, (…) para eso tengo mis agonías» (p. 180).

En Nefando, su autora explica a todos los lectores hasta dónde es capaz de llegar el ser humano, hasta qué abismos es capaz de bucear su imaginación y dónde están los límites de la brutalidad y del placer, para según quién y en qué momento. Desde la infancia (con la fragilidad y lo expuestos que están los niños para que un adulto pueda hacer lo que quiera), hasta la madurez y esa decisión de normalizar el pasado o victimizarse. Después de la lectura quizá quede en la mente del lector alguna imagen grabada que no sea del todo bien recibida. Porque Mónica nos tiende la mano para acompañarla en el descenso a lo más profundo del pensamiento y nos muestra la parte más oscura del ser, nos muestra lo que no se suele ver y apunta hacia donde no queremos mirar pero que siempre terminamos observando por curiosidad y morbosidad.

Excelente trabajo de Mónica Ojeda y excelente la visión de Candaya que, una vez más, nos trae uno de esos libros incómodos pero necesarios, que no todos se hubieran atrevido a editar; uno de esos libros que te hacen pensar y replantearte muchas cosas. Aunque quizá no hables de ello todo lo que te gustaría… por miedo a que te miren raro, ¿o quizá sí?
Nefando
Mónica Ojeda (Candaya, 2016)
Erratas encontradas: 8.

Todos somos Zeno (puerta de Herakles #7)

Esta semana llegamos a la sesión del club puerta de Herakles con cambio de lugar. Nos reunimos en torno a una gran y acogedora mesa redonda, que bien podría tratarse de la de la casa de nuestras abuelas, para hablar de lo mucho que ha dado de sí la lectura de La conciencia de Zeno, de Italo Svevo. Por circunstancias que no vienen al caso, nos hemos reunido en dos sesiones para hablar de Zeno y de su psicoanálisis, lo cual dio pie a reposar y pensar en profundidad acerca de las distintas ideas e interpretaciones que cada uno hicimos de tan peculiar personaje.

Para empezar, todos estamos de acuerdo en que nos ha gustado la novela, aunque como apunta Esperanza y todos coincidimos, no es lectura ligera. Es un libro de los que tienes que leer a ratos y descansar para pensar lo que has leído. Citando a Schopenhauer, «leer quita tiempo de pensar».  Esperanza tiene claro que este es uno de esos libros que necesitan su tiempo de reflexión tras la lectura para comprenderlo.

La conciencia de Zeno

Tras una breve charla acerca del conjunto de la novela, pasamos a hablar del personaje.  Ramón comenta que le parece, en principio, un personaje antipático. A Carmen no le cae precisamente bien puesto que el autor refleja en el personaje de Zeno lo hipócritas y cínicos que podemos llegar a ser. Algo que me llama la atención desde el principio del libro es la forma que tiene Zeno de ver a las mujeres, ya no como objetos sino como partes de objeto para formar un objeto (perfecto), eso sí, sin su carácter ni la convivencia con ella.

Tanto Peña como Esperanza apuntan a ese último capítulo que da sentido a todo lo anterior. Zeno es un mentiroso compulsivo, hipocondríaco, paranoico, obsesivo; todo ello debido a los complejos que tiene pero que pretende ocultar, por lo que además es un hipócrita consigo mismo. Pero si algo caracteriza a este personaje es el sentimiento de culpa que, como explica Carmen, es lo que hace que constantemente esté inventando su propia vida.

En cuanto al estilo, Sara explica que Svevo hace lo que ya hizo Cervantes anteriormente. Toma la novela del siglo XIX con los mismos ingredientes, para hacer con ellos una cosa diferente. Aquí es cuando Carmen apunta que a ella le recuerda a Sentido y sensibilidad, por la relación entre los personajes de las hermanas, mientras que Peña ve una película de Woody Allen, pero sin comedia de por medio.

La novela toca muchos temas respecto a las relaciones de la época, pero lo que a todos nos llama la atención es esa facilidad para la promiscuidad que tiene Zeno que, a su vez, es lo que le sirve de revulsivo para querer más y tratar mejor a su propia esposa; para calmar su sentimiento de culpa por su infidelidad. Es más, como comenta Esperanza, el personaje tiene claro que si es infiel es por culpa de su amante quien, como mujer, debe resistirse y no lo hace.

Se plantea la posible relación entre los personajes de Zeno y Leopold Bloom, ante la cual nadie cree que exista, a excepción de Sara que dice que quizá la similitud podría ser lo anodino de ambos.  Ramón comenta que es un libro en el que no hay acción, es todo reflexión. Recordamos que el narrador es el propio personaje a través de su tratamiento de psicoanálisis, de ahí el título.

Zeno

Y ya para acabar, quiero recordar las dos últimas frases de Esperanza, que resumen muy bien lo que es esta historia y lo que es la vida realmente. «Las cosas que nadie sabe y no dejan huella, no existen». «Estar enamorado puede aportar mucha más felicidad que el hecho de sentirse amado». El mensaje claro de la historia de Zeno es que el amor no es lo más importante. Por lo pronto, durante la cena que siguió al taller, descubrimos que probablemente la literatura tampoco lo es.

Como cualquier hijo de Dios (puertadeHerakles #6)

Como ya es habitual cada dos semanas, el pasado viernes nos reunimos para charlar e intercambiar opiniones y percepciones acerca de la lectura que para esta ocasión teníamos en el club Puerta de Herakles. Esta vez la obra en cuestión era Hijo de Dios, del estadounidense Cormac McCarthy. A priori un libro fácil de leer, o al menos es lo que todos pensamos, pues se trata de una obra breve. Pero no tan fácil de leer, para algunos menos que para otros.

Hijo de Dios

Habitualmente empezamos haciéndonos las dos mismas preguntas: «¿Os ha gustado?» y «¿Por qué». Suele haber unanimidad, al menos en si ha gustado o no, otra cosa son las causas y las interpretaciones de cada uno. Pero con Hijo de Dios no se dio esa unanimidad. Esperanza comenta que, aunque narrativamente es un libro perfecto para una película (película que comentamos que ya existe, dirigida en 2014 por James Franco), la lectura del mismo a ella le ha hecho sentir muy intranquila. Aquí es cuando comenta Ralph el hecho de que pareciera que se hubiese creado una escuela anglosajona especializada en el crudismo/malditismo. A Ramón tampoco le ha gustado especialmente, pero por motivos distintos, pues cree que el autor intenta mostrar el aspecto de la llamada «basura blanca» sin haberlo logrado. Ante esta afirmación, Sara comenta que quizá se deba a que lo que realmente muestra es la marginalidad y el aislamiento en el mundo rural americano.  Además nos recuerda que la obra de McCarthy se caracteriza precisamente por eso, por su dureza y sordidez.

Después de la primera exposición de opiniones e ideas, todos coincidimos en lo desconcertante de la narración en las primeras páginas del libro. Hasta que no avanzas y te habitúas al estilo se hace un poco difícil de leer. Y es que McCarthy escribe pasando de la narración al diálogo sin hacer ningún tipo de indicación (ni comillas, ni guiones, ni ninguna puntuación), además nunca sabemos de boca de quién salen las palabras que estamos leyendo. Incluso yo pensé al principio que la historia sería tipo flash back, que estaría ambientada en un juzgado, por las declaraciones de los personajes que hablan, pero no es así. Como apuntan Carmen, Sara y Esperanza, en realidad son un conjunto de conversaciones de amigos y gente vecina o conocida de este personaje, y es a través de ellos como el autor nos va dejando conocer al tonto del pueblo.

Hijo de Dios

Entre la ensaladilla y las cervezas, vuelve a salir el tema de la vida rural. Esperanza recuerda que, cuando era pequeña y vivía en una zona rural («muy rural»), siempre había un tonto del pueblo y cómo el resto de habitantes solían mirarle y tratarle. Esto es lo que le sucede a Lester Ballard, que al ser el tonto del pueblo nadie le hace caso, le tratan con indiferencia y lo dejan aislado, marginado como si no existiera. Sara expone el episodio en el que Ballard se acerca a la ciudad a comprar ropa y la dependienta es la única que le trata con normalidad, por el hecho de que al no conocerle no lo prejuzga. Pero resulta que el tonto no es tan tonto y más que tonto lo que está es loco.

El grupo al completo coincide en la naturalidad con la que el autor describe unas escenas de una crudeza terrible sin entrar en valorar nada. Simplemente expone, con gran lujo de detalles, todo lo que hacen los personajes: necrofilia, violaciones, incesto, travestismo, etcétera. Sin embargo, a la hora de describir paisajes o la climatología, lo hace de manera casi plástica. En algún momento también expone escenas terriblemente macabras de una forma poética, lo que deja confuso al lector, al no saber si sorprenderse positivamente por la poeticidad o asustarse por la frialdad con la que describe un asesinato.

Hijo de Dios

Como detalles curiosos todos apuntamos el hecho de que se mencione el uso de condones o la monotonía de descripción de paisajes a través de la cual el protagonista se orienta en las estaciones; según haga frío, calor, el cielo esté azul o gris. Y ya para terminar, mencionar la observación que hace Ralph respecto al fin del personaje, pues es un poco como si se hubiese hecho justicia divina al terminar su cuerpo despedazado para el uso de estudiantes de anatomía.

Austerlitz (W. G. Sebald)

plantAUSTERLITZ.qxd:PlantGUÍA.qxdCon tan solo cuatro años, siendo uno de los muchos niños judíos refugiados de la guerra, Austerlitz fue enviado a vivir a Gales a casa de un sacerdote y su señora, un matrimonio mayor, triste y deprimente. De un día para otro desaparece cualquier sentido de su propia personalidad. Debe adoptar otro nombre, aprender otro idioma y vivir una vida falsa. Debido a ello, siempre tuvo la sensación de no encajar en ninguna parte ni pertenecer a ningún sitio. Se sentía culpable de algo, sin saber exactamente de qué, lo que le llevó a tener una infancia y adolescencia traumática. Con los años todo esto le convertirá en un hombre raro, solitario y un poco asocial.

Ya de adulto y con independencia para viajar por el mundo, Austerlitz empezará a investigar sus orígenes para averiguar qué pasó realmente con su familia. En uno de esos viajes coincidirá en la estación de ferrocarril de Amberes con la voz narradora a través de la cual W. G. Sebald nos cuenta la historia de este inolvidable personaje. A partir de este encuentro se inicia una conversación que durará años y en la que Jacques Austerlitz contará su vida, casi a modo de monólogo, a través de sus recuerdos y de las averiguaciones que ha ido haciendo a lo largo del tiempo.

Desde el principio de la novela llama la atención la minuciosidad con la que el autor describe los espacios: edificios, estaciones, cementerios, jardines, etc… Unos simples guantes le sirven para suscitar recuerdos y sensaciones en el protagonista. Sebald describe todas estas sensaciones e imágenes que pasan por la mente de Austerlitz con una prosa elegante, muy bien elaborada, por medio de frases muy largas, cargadas de comas enumerativas y explicativas, que sin embargo no impiden que el texto se lea perfectamente y lo dotan de una gran potencia expresiva.

El autor trata el delicado tema de la guerra de manera pausada y desapasionada, sin posicionarse. Describe el funcionamiento y aspecto de los campos de concentración de forma excelente, pero sólo como localización en la que se dan unos hechos, sin entrar en valoraciones de ningún tipo.

En Austerlitz, Sebald deja al descubierto lo intangible del ser humano: la soledad, los pensamientos, los estados de ánimo, las sensaciones, la sensibilidad y los viajes por el tiempo que el protagonista, a través de la memoria, tiene que hacer para encontrarse a sí mismo. Y es que la mente es capaz de arrinconar recuerdos de las cosas negativas que de manera involuntaria olvidamos para, con los años y provocado por cualquier mínimo detalle tras estar al acecho, acudir de golpe todos esos retales del pasado, consiguiendo mostrar un mundo nuevo que nunca imaginamos. Esto es lo que le sucede a Jacques.

Austerlitz
W. G. Sebald (Anagrama, 2014 [2011])
296 páginas. Erratas encontradas: 0.