Visitantes en Ravi Café (puertadeHerakles #11)

Para celebrar que hace un par de semanas entrábamos en unas semanas de merecidas vacaciones, el pasado 7 de abril volvimos a reunirnos en el café Ravi con la intención de charlar sobre la novela Solaris de Stanislaw Lem. Una nueva sesión del club de lectura #puertadeHerakles.

Hubo poca discrepancia al respecto: Solaris es una novela de ciencia ficción que va mucho más allá del género de la ciencia ficción tradicional. Manuel lanzó la piedra que nos llevó a debatir sobre la dificultad de catalogar de forma precisa los diferentes géneros narrativos. Aunque Solaris está ambientada en otro planeta y la acción transcurre en una estación espacial,  todos coincidimos en que esta novela trata temas tan profundos como las dificultades de la comunicación, la convivencia o la delgada línea que separa la realidad de la imaginación así como la locura de la cordura. De ahí que, además de una novela de ciencia ficción, se la pueda considerar como psicológica y filosófica.

Egor apuntó la idea de que en la novela uno de los principales temas tratados, si no el principal de todos, es el de la dificultad o imposibilidad de comunicación. Centrado el debate en esta idea, a todos nos vino a la mente la reciente película La llegada, dirigida por Denis Villeneuve, en la que se trata este mismo asunto aunque quizá desde un punto de vista más naïf y efectista. También dieron mucho que hablar las diferentes adaptaciones cinematográficas de esta novela. Para la mayoría, la mejor de todas es la de Tarkowsky de 1972.

Por otro lado, Ramón comentó que otra de las bases principales sobre la que se sostiene toda la novela son las relaciones humanas. Esto enfocado desde diferentes perspectivas: tanto las relaciones que tiene el ser humano con los demás en la Tierra, como las relaciones que surgen entre los personajes de la novela, encerrados en una nave  prácticamente en soledad (pues apenas se ven unos a otros) pero con la capacidad de generar sentimientos hacia alguien que saben no es real. ¿Desde qué momento somos conscientes de que queremos realizar una acción mandada por nuestro cerebro? ¿Podemos controlar lo que queremos pensar, o es nuestro cerebro el que nos controla a nosotros? A los personajes les va a venir muy bien esta incomunicación para descubrirse y conocerse mejor a sí mismos.

Llegados a este punto surgió el intercambio de interpretaciones acerca del final de la novela. Creemos que los mimoides y los visitantes no son más que regalos de Solaris hacia sus nuevos habitantes, si bien estos no saben interpretarlo de este modo debido a esa incomunicación frustrante que les lleva a enloquecer. Como último tema a tratar todos coincidimos en que, aunque no se diga de forma explícita, el personaje principal, Kris, finalmente decide quedarse en el planeta; pues se da cuenta de que no hay nada a lo que temer.

Se habló de otras muchas cosas: el detalle en las descripciones, la información dada por el autor a través de los libros que lee el personaje, la maestría que tiene Lem para crear un ser extraterrestre saltándose los tópicos de la ciencia ficción,  la consideración del autor como el Borges de la scifi y otros y muy variados temas; pero finalmente la conversación se asentó en el tema del género y pasamos a hablar de Kurt Vonnegut, F.K. Dick o Ray Bradbury, lo cual nos llevó a una charla distendida que terminó con unas cervezas y el propósito de descubrir más obras de estos grandes autores. Pues como comentaba Ramón, aunque hasta no hace mucho el género estaba considerado como menor, Lem con Solaris hace alta literatura y lo sublima.

Matadero cinco (Kurt Vonnegut)

Y Billy había sido testigo de la mayor carnicería de la historia de Europa, el bombardeo de Dresde. Los dos intentaban rehacerse a sí mismos y rehacer el universo entero. Y por eso la ciencia ficción constituía una gran ayuda para ellos.

En Matadero cinco, Kurt Vonnegut sumerge al lector de pleno en la Segunda Guerra Mundial a través de la historia del soldado Billy Pilgirm, el cual fue hecho prisionero de guerra y trasladado a Dresde para trabajar. Lo que no podía haber imaginado Billy es que viviría el bombardeo de la ciudad en primera persona. Esto mismo le sucedió al autor quien, valiéndose de su experiencia personal, crea este personaje como su álter ego y nos cuenta todo lo que allí vivió. Porque recordemos que Vonnegut se encontraba en Dresde el día del bombardeo, lo que le dejó tan marcado que se vio en la necesidad de escribir un libro acerca de ello. Ese libro es Matadero cinco, pues las paredes que le dieron cobijo durante los días que permaneció en la ciudad fueron las de un matadero de animales señalado con el número cinco.

Si bien el tema principal alrededor del cual gira toda la historia es la guerra y todo lo que ella conlleva (muerte, miseria, sangre, hambre, etcétera), Vonnegut consigue hablar de todo esto de una manera pausada, sin dramatizar e incluso dándole un toque de humor a cualquier situación. Consigue así que, en un tono de sátira y con su peculiar sarcasmo, el lector termine riéndose frente a algunas situaciones e imágenes, pese a lo duro y cruel de ellas.  A todo esto se añade, además, la ciencia ficción, tema que el autor controla a la perfección y que engarza con otros géneros. En este caso no se podría catalogar en ningún estilo concreto la obra, pues este libro engloba la autobiografía, la historia, la fantasía y la ciencia ficción haciendo del conjunto una historia peculiar y, en algún momento al principio de su lectura, un poco rara y difícil de seguir.

Esto se debe a que, entre las muchas cosas que le suceden a Billy Pilgrim, se hable del secuestro que sufre por parte de un platillo volante para exponerlo en el zoo de Trafalmadore, un planeta lejano cuyos habitantes tienen una percepción en cuatro dimensiones. Para los extraterrestres el tiempo no tiene importancia, con lo que tampoco la tiene la vida o la muerte. Según ellos todo lo que existe, fue y siempre será en un momento pasado, presente y futuro. Su lema es que hay que quedarse con las cosas buenas y siempre serán esas cosas las que existan. Vonnegut describe a estos seres como pequeños, de no más de un metro, que no hablan pero se comunican entre ellos por telepatía, y con unos ojos muy graciosos en las palmas de sus manos. Si buscamos la metáfora de esto, el zoo al que esos seres llevan a Billy podría ser el matadero al que los alemanes llevan al autor y esos seres pequeños podrían ser esos niños de la guerra, pues como el propio Vonnegut comenta, una vez afeitados y un poco aseados, la cara de la mayoría de ellos no era la de un hombre, de ahí el otro título por el que se conoce este libro: La cruzada de los niños.

Otra de las características de tan peculiar personaje es su capacidad de viajar por el tiempo. En un momento puede dormirse en el hospital militar y después despertar en su tierna infancia para, tras una descuidada siesta, descubrirse en el día de su boda. Para que el lector no se pierda en estos saltos temporales, con sus personajes y localizaciones, el autor utiliza de forma acertadísima imágenes (colores), detalles (frío, calor), elementos físicos (casa, bosque) y sentimientos para cada época concreta, de manera que es muy sencillo seguir la historia. Además, los diferentes capítulos están relatados en párrafos cortos y con un lenguaje coloquial, con lo que se leen rápidamente sin que se pierda la información.

Lectura obligatoria para los amantes de la ciencia ficción que, detrás de la aventura y la sátira, esconde una denuncia antibelicista y un mensaje claro de cómo sobrellevar las cosas y la perspectiva con la que mirar el día a día que poco tienen que ver con la fantasía. Así pues, gustará a unos y a otros, cada lector la podrá leer desde su propio punto de vista y quedará sorprendido gratamente por esta gran obra. Aunque ya había escrito Cuna de gato, Las sirenas de Titán y otras, Matadero cinco está considerada su mejor obra. Fue esta la que dio nombre y reconocimiento a Kurt Vonnegut, el autor que con el paso del tiempo es considerado uno de los grandes de la literatura contemporánea estadounidense.

Billy miró dentro de las letrinas y comprobó que los lamentos procedían de allí. El lugar estaba abarrotado de americanos con los pantalones bajados. El festín de bienvenida les había transformado en volcanes. Los cubos estaban llenos e incluso rebosaban.

 Un americano que estaba cerca de Billy se lamentaba de que lo había defecado todo menos el cerebro. Momentos después decía:

 -¡Ahí va! ¡Ahí va! – refiriéndose al cerebro.

Este era yo. Este era yo en persona. El autor de este libro. (p. 114)

Matadero cinco
Kurt Vonnegut (Anagrama, 2014)
Erratas encontradas: 3.

Reflejos en un ojo dorado (Carson McCullers)

mccullersEl pasado mes de febrero se cumplió el centenario de su nacimiento y el próximo mes de septiembre se cumplirán cincuenta años de su muerte. Ella es, porque siempre será mientras exista su obra, Carson McCullers (Georgia, 1917). En Reflejos en un ojo dorado la autora sitúa la acción en un centro militar recóndito en un islote, creando de esta manera una parcela física acotada a unos lugares que se repiten durante toda la narración y que, con el paso de la misma, el lector conocerá ya como su propio barrio; pues las minuciosas descripciones de las casas, los senderos, el bosque y todo lo que rodea la vida de los personajes, así como el clima y todas las sensaciones relacionadas con él hacen muy fácil el viaje desde nuestro sillón al cuartel militar.

Con tan sólo cinco personajes, McCullers consigue crear una historia emocionante y cada vez más intrigante hasta llegar a un final que, aunque previsible, no es el esperado. El capitán Penderton, un hombre cobarde y de sentimientos reprimidos, está casado con Leonora, una mujer fuerte, valiente y campechana, cosa que enerva a su marido. Además se suma el hecho de que Leonora mantiene una relación con el comandante Langdom, de la cual su marido es sabedor así como Alison, la mujer del comandante, sin embargo ambos callan y hacen como que no pasa nada. Si a todo esto añadimos a un soldado peculiarmente raro ya tenemos los ingredientes perfectos para la historia en la que la autora expone de forma brillante la doble moral, lo importante de guardar las apariencias en una sociedad como la de entonces en el entorno militar y los peligros de la hipocresía, especialmente con uno mismo.

Como es habitual en su obra, Carson McCullers crea unos personajes incomprendidos, luchadores fuera de lugar, que se sienten incómodos con su vida.  Unos personajes que deben lidiar consigo mismos, esforzarse por aplacar sus sentimientos más profundos y reprimir las palabras que quedan sólo en pensamientos. De una forma un tanto sutil, también se hace referencia al racismo a través de los sirvientes. La relación entre Anacleto, el sirviente de su «ama» la señora Langdom y el comandante da fe de ello. Y el sentimiento de superioridad del soldado Williams ante los demás, sean quienes sean, que los ve y piensa que están ahí del mismo modo que existen los negros, como algo sin remedio pero con lo que hay que convivir.

Esta es una historia en la que al principio parece todo muy normal, con unas vidas en las que todo sucede como se supone que debe suceder. Pero los lectores pronto se percatarán de que nada es lo que parece y que detrás de una sonrisa puede haber unos ojos llenos de odio. Nadie es lo que aparenta ser y todos somos lo que pensamos estando a solas y no le contamos a nadie. La señora Langdom, enferma del corazón y a la que todos toman por loca, es la más cuerda de todos; sin embargo Leonora, a quien todos ensalzan y admiran, es la que está un poco «retrasada mental». Esta paradoja da mucho que pensar. Pocos como McCullers logran plasmar la psicología del ser humano, sin caer en tecnicismos ni lenguaje enrevesado. De la manera más fácil y sencilla la autora transmite esos pensamientos que sus propios personajes no son capaces de expresar y muestra sus vidas vistas por lo que se espera de ellos, según los demás creen saber y conocer, pero que no tiene nada que ver con quienes realmente son.

Reflejos en un ojo dorado
Carson McCullers (Seix-Barral, 1988)
Erratas encontradas: 7.

Bienvenidos al sur (puertadeHerakles #10)

Habían transcurrido varias semanas desde que, por circunstancias diversas, los porteros del héroe griego nos reunimos por última vez. El viernes pasado retomamos la tradición y el club #puertadeHerakles se sentaba de nuevo para hablar, en esta ocasión, de Sangre sabia, una de las dos novelas de la estadounidense Flannery O´Connor.

Como no podía ser de otro modo empezamos por comentar, a grandes rasgos, si nos había gustado o no la historia de Hazel Motes y aquí surgió el debate. Yo no tenía muy clara mi opinión debido a que creo que no es hasta bastante avanzada la mitad de la novela que no sucede nada interesante. A esto hay que sumarle el hecho de que me distraía bastante la cantidad de fallos gramaticales, y alguno ortográfico, que a lo largo de las páginas iba encontrando. Sara comenta que ella piensa que es algo intencionado para caracterizar la clase social y cultural de los personajes, ya que esto sólo se da en los diálogos y no en la parte narrativa. Esperanza coincide en que es cierto que aparecen esos fallos incluso más allá del diálogo, pues la autora utiliza un lenguaje desmañado con rasgos dialectales vulgares en los monólogos interiores y en un sentido indirecto. Este tipo de lenguaje le resulta más extraño en las traducciones que en los propios textos españoles; pero que no son fallos, sino el modo de transmitir la esencia de la zona en la que está ambientada la obra.

Y es que la acción de la novela transcurre en la América profunda del sur de Estados Unidos. Es aquí cuando Óscar comenta lo sencillo que es que en esta zona exista ese fanatismo religioso tan peculiar (y diverso) debido al aislamiento que provocan las grandes distancias, pues el eje de la historia es la crítica a la religión. El personaje principal, Hazel, es un fanático; en este caso de su propia religión, ya que promulga una sin Cristo, de ahí que todo sea una sátira.

Los personajes son muy variopintos, cada cual más raro y todos coincidimos, tal como comenta Esperanza, en que producen rechazo y no se salva ninguno. Peña comenta que el personaje de Enoch le recuerda a Rizzo, de la película Cowboy de medianoche. Enoch siempre está a la espera de que le pase algo importante porque su sangre se lo dice, pero nunca pasa nada; como sucede con las religiones. Una nueva crítica hacia las creencias en deidades. Es aquí cuando Ramón comenta que algunas historias le resultan familiares, como si ya las hubiese leído antes, a lo que Peña añade que muchos de los episodios de la novela son adaptaciones de los cuentos de la propia autora. Quizá por eso hay ratos en los que se da un exceso de palabrería sin que realmente cuente nada concreto e interesante. Algo así como lo que dice el personaje de Onnie en la página 141: «Ahí está, ese es el problema de los intelectuales, palabras, a montones, pero después, no concretáis nada.»

Entre todos llegamos a la conclusión de que Sangre sabia es otra crítica velada (o quizá no tanto) a la iglesia y a los muchos promulgadores de las distintas fes. Y con esta última reflexión llegamos al final de lo que dio de sí el taller en cuanto al libro respecta pues, como suele ser habitual, terminamos hablando de otros muchos temas adyacentes.

 

Eres hermosa (Chuck Palahniuk)

eres-hermosa-chuck-palahniuk-trabalibrosPenny ya no era virgen el día en que había conocido a Maxwell. Había tenido relaciones con unos cuantos chicos en la universidad. Pero siempre de uno en uno. Y sólo chicos. ¡Y nunca por detrás! No era ni una pervertida ni una guarra. (pág. 52)

De este modo nos presenta Palahniuk a Penny Harrigan, la protagonista de su última novela Eres hermosa (Random House, 2016). Una chica de pueblo que, con la intención de labrarse un futuro brillante, se traslada a Nueva York para trabajar en el despacho de abogados más prestigioso de Manhattan. Aunque empieza siendo la joven de los recados y la camarera de los capuccinos, Penny es una licenciada en derecho que aspira a convertirse en una importante y respetada abogada, obteniendo un poder y autoridad que trasciendan los roles de género. Sin embargo, lo que encontrará será una cita para cenar con C. Linus Maxell, CLIMAX, el hombre más rico y famoso del país, gran empresario del sector tecnológico con el cual, de manera fortuita, se cruzará en el despacho en el que trabaja. A partir de esta primera cita, Penny se verá inmersa en una relación con el mejor amante que jamás haya tenido, pues Maxwell está ultimando el lanzamiento al mercado de una línea de «productos de bienestar femenino» de la cual perfecciona detalles con Penny como beneficiaria del placer. Ella pronto descubrirá que la relación está exenta de cualquier tipo de sentimiento por parte de Max y que los juguetes sexuales que llegarán al mercado esconden algo más.

En esta ocasión, Palahniuk vuelve a escoger un tema cuanto menos complicado (como a él le gusta): el sexo o, mejor dicho, la masturbación femenina. Por momentos parece que se deja entrever a aquel autor de AsfixiaMonstruos invisiblesEl club de la lucha, si bien es cierto que tanto el tema como la crítica que a través de él se hace al gran consumo de masas podría haber dado mucho más de sí. En la primera parte del libro, pecando un poco de exceso en cuanto a tecnicismos anatómico-sexuales —aunque lo pueda parecer, esta novela no tiene nada que ver con 50 sombras de Grey (menos mal, si no, ya no sé qué podría haber pasado)—, Palahniuk es el autor mordaz, directo, de frases cortas y siempre crítico que conocimos hace años a través de sus primeros (y mejores) títulos. Es al avanzar en la lectura cuando descubrimos que no, que falta algo. La historia es muy buena, divertida y refleja perfectamente la sociedad en la que vivimos, siempre obsesionados con el consumo y aborregados por la publicidad, que ha adquirido gran relevancia en la vida diaria de todos nosotros. Sin embargo, la narración pasa a ser plana, sosa y simple.

Al finalizar la lectura, el lector se percata de que sí, de que es una novela entretenida, fácil de leer y muy actual en cuanto al asunto tratado, pero también se da cuenta de que no ha empatizado nada con ningún personaje. Es más, no puede imaginarse a ninguno de ellos ya que son personajes vacíos. Chuck los utiliza porque tienen que ser éstos los que hagan de nexo de unión entre los hechos y las acciones, pero cuenta muy poco de su día a día, sus pensamientos o sus personalidades (lo que cuenta lo hace con una narración ramplona y fría), con lo que los convierte en completamente olvidables nada más cerrar el libro. Llega un momento en el lector sólo estará pendiente de (y le interesará/recordará) lo que sucede, sin importar mucho a quién ni por qué.

Algo que siempre me ha gustado de las novelas de Palahniuk han sido sus finales, siempre sorprendentes (para bien o para mal) y con giros inesperados que cambian todo en el último momento, pero esta vez la cosa se le ha ido un poco de las manos y el final es cuanto menos inclasificable: ciencia-ficción, fantasía, o quizá una mezcla de ambas mezclada con una «ida de cabeza» que me ha decepcionado bastante. Estas cosas no le pasaban en sus inicios. Recordemos si no a Brandy Alexander o Tyler Durden.

Con Eres hermosa Palahniuk parece dejar claro que su estilo narrativo ha cambiado para siempre. Sigue siendo ese autor que aprovecha cualquier detalle para criticar a la sociedad americana en general, siempre con un humor ácido y mucha sátira, muy explícito e incisivo, pero ha perdido su toque personal. Así pues, los fans del autor disfrutarán de la novela (¿y les gustará?), pero si no se ha leído nada de él mejor empezar por cualquiera de sus cinco primeros libros.

Eres hermosa
Chuck Palahniuk (Random House, 2016)
Erratas encontradas: 0.

Euforia (Lily King)

Portada de Euforia, de Lily KingJusto ahora hace un año desde que Malpaso publicara en España Euforia, la última novela de la escritora americana Lily King. Aunque es una novela de ficción, detrás de ella se esconden un personaje y una historia reales: la antropóloga Margaret Mead. Y es que fue a raíz de la lectura de la polémica biografía de esta mujer, que revolucionó el mundo de la investigación antropológica, que King decidió que era necesario escribir una novela sobre la vida de esta investigadora y los años que pasó entre tribus en Nueva Guinea. De este modo surge esta apasionante novela que esconde poblados reales, comportamientos, formas de vivir y de relacionarse totalmente ciertas (con sus rituales y tabúes), si bien la autora cambia los nombres de tribus e individuos.

La acción se desarrolla en 1931 en diferentes zonas de Nueva Guinea a lo largo del río Sepik. Los personajes son tres: Bankson, un inglés sensible, equilibrado y seguro de sí mismo y de sus ideas pero que depende económicamente de su madre, a la que no aguanta, para poder continuar con sus estudios; nell Stone, el personaje de la antropóloga basado en Margaret Mead, es una mujer americana decidida, valiente e independiente que ya tiene un libro de éxito en el mercado; y, por último, su marido Fen, un hombre australiano egoísta, posesivo y dependiente de Nell, pues si no fuera por ella y su dinero proveniente de becas y del libro no podría seguir con sus expediciones. Las distintas nacionalidades de todos ellos tienen importancia, pues gracias a ello la autora expone de manera sublime las diferencias de pensamiento y costumbres de unos hombres avanzados pero muy diferentes entre sí.

Le pregunté si creía que podría llegar a comprender realmente otra cultura. (…) Lo que había encontrado más interesante era cómo nos convencemos de que podemos ser objetivos de algún modo, nosotros que llegamos con nuestras propias definiciones personales de amabilidad, fuerza, masculinidad, feminidad, Dios, civilización, lo correcto y lo incorrecto. (pág. 56)

Tras casi dos años estudiando a la tribu de los kiona, Bankson no consigue avanzar en sus estudios y, en un arranque de ira unido a la depresión que padece, intenta suicidarse tirándose al río con los bolsillos llenos de piedras. La suerte quiere que, por casualidades varias, sus dos colegas, Nell y Fen, terminen coincidiendo con él en una fiesta de Nochebuena, lo que aprovechará para convencerles de que se queden y así combatir su soledad. Será a partir de este momento cuando los tres trabajen juntos y se cree un extraño triángulo amoroso y competitivo. La información obtenida de las tribus para los futuros libros y trabajos que puedan aportar conocimiento y dinero es muy valiosa para Fen, que desconfía incluso de su propia mujer, con la que no compartirá nada.

Aunque el lector no posea conocimientos de antropología ni tenga el más mínimo interés hacia ella, sin ser consciente avanza en las páginas y llega ese momento en que no puede parar. La autora consigue centrar la acción en las relaciones personales entre los tres antropólogos y las de éstos con los aborígenes, todo ello sin entrar en tecnicismos ni aburrir con información innecesaria. Por la ubicación en la que se desarrolla la aventura, hubiera sido muy fácil caer en el tema quizá monótono de la naturaleza y las extensas descripciones del clima y de los insectos, pero Lily King consigue de manera sutil dar al lector sólo unas pequeñas dosis de calor, de mosquitos, de sudor y olores para que después sea él el que complete las escenas con su imaginación.

En el fondo desearía pasar mucho más tiempo sin saber el idioma. Sin él, hay mucho más espacio para la observación prudente. (…) Hasta que no dispones del lenguaje no te das cuenta de cuánto interfiere con la comunicación. (…) Cuando llega la comprensión, se pierden muchas otras cosas. Confías en las palabras, y las palabras no siempre son lo más fiable. (pág. 85)

La novela está dividida en treinta y un capítulos, alternando los narrados en primera persona por Bankson, con los que él mismo cuenta en tercera persona hablando del matrimonio. Aproximadamente a mitad del libro empiezan a aparecer capítulos a modo de diario (el de Nell, que llegará a manos de Bankson al cabo de los años), en los que la antropóloga cuenta impresiones y sentimientos que en conversaciones en voz alta no se podrían expresar.

Con todo esto, Lily King consigue crear una novela inquietante por momentos, tensa, con algo de sexo, amor furtivo, pero sobre todo una novela muy interesante. Tengamos en cuenta que desde 1930 en adelante el hombre blanco acudía a estudiar a estas tribus, pero también a forzarlas a trabajar en minas y a obligarlos a ser creyentes de unas costumbres para ellos desconocidas. Lo más importante de todo es que el «hombre blanco moderno» llegaba para estudiar a aquellos «negritos» y para enseñarles cómo debían vivir y desarrollarse cuando realmente el hombre blanco, incluso a día de hoy, no se conoce a sí mismo. ¿Debe el hombre blanco enseñar algo a los aborígenes o más bien debería aprender de ellos?

Quizá toda la ciencia no sea más que la investigación de uno mismo. (pág. 89)

Euoforia
Lily King (Malpaso, 2016)

Erratas encontradas: 1.

Dublinesca a la española (puertadeHerakles #9)

Y el día llegó. La pasada sesión del #puertadeHerakles (y la anterior, pues han sido necesarias dos tardes y aún así podríamos hablar horas y horas) estuvo dedicada a la obra central de todo el taller de este año: Ulises, de James Joyce. Igual de complicado que su lectura sería intentar exponer aquí en unas breves líneas todo lo que dio de sí esta gran (en todos los aspectos) novela.

puertadeHerakles: Ulises

Para comenzar, empezaré por un servidor. Reconozco que tenía muchas dudas respecto a este título, la mayoría de ellas fundadas por prejuicios y consejos de esos que no se piden pero llegan igualmente, además de opiniones y críticas: que es un tostón, que es larguísimo y además complicado de leer, que no se entiende nada, y así un largo etcétera. Todo esto acrecentó mi reticencia a siquiera intentar leerme algo tan largo y, supuestamente, raro y aburrido. Pero todo lo contrario. Me ha parecido una lectura interesante, divertida, no tan difícil como esperaba (eso sí, contando con la ayuda de la estupenda edición de Cátedra) y he conocido a un personaje que ahora sé que es icónico. Tanto Sara como Esperanza y Ralph lo habían leído ya hace años y lo han vuelto a hacer ahora con motivo del taller. Es por ello que comentan que con cada nueva lectura descubres nuevos detalles y entiendes cosas que quizá en su momento pasaron desapercibidas. Esperanza comenta que es un libro que hay que aprender a leer y que ello se consigue sobre la marcha, leyéndolo.

Partimos de la base de qué quiere contar el autor y, a excepción de Ramón que opina que sí cuenta algo, todos coincidimos en que realmente no se cuenta nada concreto. Pero este detalle no importa. No cuenta nada y a la vez lo cuenta todo, porque trata de la vida en general. Todo el transcurso de la historia es un día en la vida de Leopold Bloom, con lo que ello conlleva, desde ir al retrete a masturbarse en la playa o emborracharse en un bar discutiendo de religión o política. Lo que sí tendremos en mente es la ciudad de Dublín (casi como su mapa), pues las descripciones de lugares, direcciones y detalles de locales y entidades públicos es tan detallada que casi pareciera que estamos allí. Llegados a este punto, tanto Óscar como Ralph y Esperanza opinan que la relación con la Odisea no se ve de forma clara y en algunos episodios está cogida con pinzas. Sara piensa que Leopold es un antihéroe, como el protagonista de la Odisea. Óscar cree que la obra tiene múltiples capas, las cuales se pueden disfrutar perfectamente por separado. Se dijo que el personaje de Bloom es quizá el ser más normal en la historia de la literatura. No estamos acostumbrados a toparnos con personajes tan «normales y corrientes».

Esperanza comenta la gran cantidad de referencias literarias a la literatura española clásica: Cervantes, Celestina, Valle-Inclán, el teatro del Siglo de Oro, etcétera. Por otro lado, Ralph cree que los personajes de Leopold y Stephen serían dos aspectos de la personalidad de Joyce. También hablamos de la crítica, a través de la parodia, que se hace a la religión en el contexto de la época: una Irlanda tradicional. La técnica del flujo de conciencia esconde una falsa sencillez. Es imposible que esa espontaneidad sostenida de manera tan prolongada sea fruto de la casualidad. Respecto a esto, Joyce hace un gran trabajo. A día de hoy puede parecer absurdo que se considerase obra obscena e inmoral, pero tengamos en cuenta la época e la que se empezó a publicar. En realidad no deja de ser una novela de humor.

Dicho todo lo anterior, queda para la historia de la literatura el enorme monumento que constituye Ulises, desde el punto de vista técnico pero también como un espejo que nos enseñó el día a día del ser humano del siglo XIX. Presumir a día de hoy de haber leído Ulises es tan inecesario como presumir de no haberlo hecho.

Nuevas frustraciones en la clase media (puertadeHerakles #8)

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino es el libro sobre el cual, el pasado viernes, hablamos en nuestro club de lectura puertadeHerakles. Como cosa excepcional, en esta ocasión contamos con la presencia del propio autor acompañándonos en las interpretaciones y divagaciones de los siete relatos que conforman el libro. Si bien el título puede crear falsas expectativas (no trata de explicar cómo conseguir mejorar la vida sexual de nadie), todos coincidimos, una vez leídos los relatos, en que el tema del sexo es simplemente el hilo conductor a través del cual Diego nos cuenta esas historias de la cotidianidad y monotonía en las que todos, en algún momento, nos podremos ver reflejados.

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino

Habitualmente comenzamos con la pregunta de si nos ha gustado o no la lectura pero en esta ocasión no fue necesario, pues visto el entusiasmo con el que todos comenzamos a hablar de nuestro personaje favorito,  la historia más cercana o a quién le teníamos más inquina, quedaba claro que habíamos disfrutado con estas historias. En lugar de crear un debate entre nosotros (lectores) acerca de las personalidades de personajes o el mensaje que pretende lanzar la historia, ya que teníamos a Diego Sánchez Aguilar con nosotros, fue a él a quien le formulamos estas preguntas.

Ralph comenzó comentando que en cinco de las siete historias el personaje principal es un hombre y cómo, sin apenas protagonismo durante el transcurso de las mismas, son las mujeres (novias, esposas, vecinas, etcétera) de esos hombres las que provocan todos los sentimientos negativos que a ellos les brotan: celos, frustración, monotonía, aburrimiento y cansancio de sus vidas. El autor comenta que no se paró a pensar deliberadamente asignar el protagonismo a unos u otras; las historias surgen sin más. Además, Diego explicó que no le da gran importancia al hecho de poner nombres a los personajes: aquí utilizó nombres comunes para que los lectores se pudieran ver identificados de manera más directa. Fue hablando de los nombres cuando Óscar se percató del detalle de Gema, personaje femenino en el relato «Gemidos». Llegados a este punto de los personajes nos preguntamos cuál es el personaje favorito de cada uno, pregunta que extendimos al propio autor. La mayoría coincidimos en que es Anselmo, el cuarentón asocial que se masturba a diario delante del ordenador en la ya mencionada «Gemidos». Y puestos a hablar de los personajes nos planteamos quién nos provoca más rechazo y también casi hubo unanimidad en Paula, esa madre de dos niños, hipócrita, racista y aburrida de su matrimonio, deseosa de que llegue la cena de antiguos alumnos para ver a un antiguo novio.

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino

Al girar en torno al sexo todos los relatos, el lenguaje utilizado (en algunas historias más que en otras) es realista, cotidiano y sin tapujos. Pero a mí me llamó la atención que a lo largo de todo el libro se utilizasen mucho palabras como «coño», «tetas», «puta», «cerda», «zorra», «putón» y un largo etcétera, todas ellas referidas al sexo femenino y que, sin embargo, sólo aparezcan las palabras «miembro», «pene», y alguna «felación». Ante esta exposición el autor se sorprende también y comenta que no se había percatado, que no es algo que hiciera de forma consciente.

Al final de la reunión Ramón opina que a través de estas historias de vecinos demasiado ruidosos mientras hacen el amor, viajes de turismo sexual, cenas de empresa y antiguos alumnos o cibersexo lo que Diego nos está contando es la vida diaria de la clase media, con sus rutinas, sus problemas, su falsa felicidad, su incomunicación,  su hipocresía, sus frustraciones y deseos que se quebrarán. Y es que estos relatos tratan de todo menos de sexo.

Diego Sánchez Aguilar firmando Nuevas Teorías

Tras la reunión pudimos disfrutar de la presentación del libro con Ramón Bascuñana como presentador.

Nefando (Mónica Ojeda)

Portada de Nefando, de Mónica Ojeda

Nefando atrapaba a sus jugadores pero no porque los divirtiera, sino porque tenía el poder de despertar una curiosidad… morbosa (…) podría decirse que era un juego para vouyeristas. (p. 96-97)

Tal cual les sucede a los jugadores del libro le sucede al lector en cuanto tiene entre sus manos Nefando, la última novela de Mónica Ojeda, de la editorial Candaya (2016). Sin saber muy bien cómo, se encuentra leyendo sin poder parar incluso aunque lea cosas desagradables, sucias, de una crudeza bestial rozando el horror que, sin percatarse, le harán poner gestos de desagrado.

Todo gira en torno a un grupo de jóvenes que comparten piso en Barcelona. Tres ecuatorianos, dos mexicanos y un español. Todos con sus actividades diarias, sus deseos y sus metas en la vida. Cada uno con su habitación como caja amurallada donde dar rienda suelta a su imaginación para llevar a cabo la exploración más profunda de ellos mismos. Debido a ello surge el videojuego Nefando, sólo para jugadores de la deep web. Los lectores pronto se percatarán de que esto no es más que un McGuffin para poder hilar todas las historias, pues lo verdaderamente importante no es el videojuego en sí, sino todo lo que esconde. El porqué de su creación, qué finalidad tiene y, lo fundamental: lo que hay detrás de cada uno de estos personajes/protagonistas.

La novela está escrita al estilo de la segunda parte de Los detectives salvajes, de Bolaño; pero Mónica Ojeda va más allá, intercalando entre los episodios de entrevistas a estos compañeros de piso, monólogos interiores, novela dentro de la novela, diálogos, poemas, notas sueltas y dibujos; de hecho, en la historia de Kiki se aprecia la poeticidad del lenguaje que la autora domina a la perfección. Para cada personaje tiene un estilo y una forma diferente. El atormentado Iván, que no se siente «cuerpo en su propio cuerpo»; Kiki, la rara, parca en palabras, escritora de pornovela; el Cuco, diseñador web, friki y ladrón de turistas en las Ramblas.

Son muchas las citas y referencias literarias que Mónica hace, principalmente a la literatura pornoerótica y psicológica desde El marqués de Sade a Krafft-Ebing. Podríamos decir que es un libro metaliterario. Y son muchos también los temas que salen a relucir: el placer del dolor, la sumisión, la violencia, el cuerpo (como parte física de ese dolor o de ese placer), exponiendo la idea de que la muerte puede experimentarse como el mayor orgasmo. Lo sorprendente (a la vez que de agradecer) es la forma en la que Mónica escribe de estos temas sin darles mayor importancia, tratándolos como si fuese algo de lo que charlamos a diario en nuestras conversaciones más convencionales. Nos habla de pedofilia, necrozoofilia, violación, «sadomaso», pero de una forma directa, sin andarse con rodeos ni intentar suavizar la realidad de lo que cuenta, utilizando esas palabras que solemos mantener alejadas de nuestro vocabulario. Lo más desconcertante de todo es el lenguaje poético con el que estructura todo, dejando a los lectores descolocados al no saber si alabar la belleza de la poesía o sentir repugnancia por lo horrible de lo que a través de ella se cuenta. «Las palabras no pueden decir que las palabras no pueden decir, (…) para eso tengo mis agonías» (p. 180).

En Nefando, su autora explica a todos los lectores hasta dónde es capaz de llegar el ser humano, hasta qué abismos es capaz de bucear su imaginación y dónde están los límites de la brutalidad y del placer, para según quién y en qué momento. Desde la infancia (con la fragilidad y lo expuestos que están los niños para que un adulto pueda hacer lo que quiera), hasta la madurez y esa decisión de normalizar el pasado o victimizarse. Después de la lectura quizá quede en la mente del lector alguna imagen grabada que no sea del todo bien recibida. Porque Mónica nos tiende la mano para acompañarla en el descenso a lo más profundo del pensamiento y nos muestra la parte más oscura del ser, nos muestra lo que no se suele ver y apunta hacia donde no queremos mirar pero que siempre terminamos observando por curiosidad y morbosidad.

Excelente trabajo de Mónica Ojeda y excelente la visión de Candaya que, una vez más, nos trae uno de esos libros incómodos pero necesarios, que no todos se hubieran atrevido a editar; uno de esos libros que te hacen pensar y replantearte muchas cosas. Aunque quizá no hables de ello todo lo que te gustaría… por miedo a que te miren raro, ¿o quizá sí?
Nefando
Mónica Ojeda (Candaya, 2016)
Erratas encontradas: 8.

Todos somos Zeno (puerta de Herakles #7)

Esta semana llegamos a la sesión del club puerta de Herakles con cambio de lugar. Nos reunimos en torno a una gran y acogedora mesa redonda, que bien podría tratarse de la de la casa de nuestras abuelas, para hablar de lo mucho que ha dado de sí la lectura de La conciencia de Zeno, de Italo Svevo. Por circunstancias que no vienen al caso, nos hemos reunido en dos sesiones para hablar de Zeno y de su psicoanálisis, lo cual dio pie a reposar y pensar en profundidad acerca de las distintas ideas e interpretaciones que cada uno hicimos de tan peculiar personaje.

Para empezar, todos estamos de acuerdo en que nos ha gustado la novela, aunque como apunta Esperanza y todos coincidimos, no es lectura ligera. Es un libro de los que tienes que leer a ratos y descansar para pensar lo que has leído. Citando a Schopenhauer, «leer quita tiempo de pensar».  Esperanza tiene claro que este es uno de esos libros que necesitan su tiempo de reflexión tras la lectura para comprenderlo.

La conciencia de Zeno

Tras una breve charla acerca del conjunto de la novela, pasamos a hablar del personaje.  Ramón comenta que le parece, en principio, un personaje antipático. A Carmen no le cae precisamente bien puesto que el autor refleja en el personaje de Zeno lo hipócritas y cínicos que podemos llegar a ser. Algo que me llama la atención desde el principio del libro es la forma que tiene Zeno de ver a las mujeres, ya no como objetos sino como partes de objeto para formar un objeto (perfecto), eso sí, sin su carácter ni la convivencia con ella.

Tanto Peña como Esperanza apuntan a ese último capítulo que da sentido a todo lo anterior. Zeno es un mentiroso compulsivo, hipocondríaco, paranoico, obsesivo; todo ello debido a los complejos que tiene pero que pretende ocultar, por lo que además es un hipócrita consigo mismo. Pero si algo caracteriza a este personaje es el sentimiento de culpa que, como explica Carmen, es lo que hace que constantemente esté inventando su propia vida.

En cuanto al estilo, Sara explica que Svevo hace lo que ya hizo Cervantes anteriormente. Toma la novela del siglo XIX con los mismos ingredientes, para hacer con ellos una cosa diferente. Aquí es cuando Carmen apunta que a ella le recuerda a Sentido y sensibilidad, por la relación entre los personajes de las hermanas, mientras que Peña ve una película de Woody Allen, pero sin comedia de por medio.

La novela toca muchos temas respecto a las relaciones de la época, pero lo que a todos nos llama la atención es esa facilidad para la promiscuidad que tiene Zeno que, a su vez, es lo que le sirve de revulsivo para querer más y tratar mejor a su propia esposa; para calmar su sentimiento de culpa por su infidelidad. Es más, como comenta Esperanza, el personaje tiene claro que si es infiel es por culpa de su amante quien, como mujer, debe resistirse y no lo hace.

Se plantea la posible relación entre los personajes de Zeno y Leopold Bloom, ante la cual nadie cree que exista, a excepción de Sara que dice que quizá la similitud podría ser lo anodino de ambos.  Ramón comenta que es un libro en el que no hay acción, es todo reflexión. Recordamos que el narrador es el propio personaje a través de su tratamiento de psicoanálisis, de ahí el título.

Zeno

Y ya para acabar, quiero recordar las dos últimas frases de Esperanza, que resumen muy bien lo que es esta historia y lo que es la vida realmente. «Las cosas que nadie sabe y no dejan huella, no existen». «Estar enamorado puede aportar mucha más felicidad que el hecho de sentirse amado». El mensaje claro de la historia de Zeno es que el amor no es lo más importante. Por lo pronto, durante la cena que siguió al taller, descubrimos que probablemente la literatura tampoco lo es.