Visitantes en Ravi Café (puertadeHerakles #11)

Para celebrar que hace un par de semanas entrábamos en unas semanas de merecidas vacaciones, el pasado 7 de abril volvimos a reunirnos en el café Ravi con la intención de charlar sobre la novela Solaris de Stanislaw Lem. Una nueva sesión del club de lectura #puertadeHerakles.

Hubo poca discrepancia al respecto: Solaris es una novela de ciencia ficción que va mucho más allá del género de la ciencia ficción tradicional. Manuel lanzó la piedra que nos llevó a debatir sobre la dificultad de catalogar de forma precisa los diferentes géneros narrativos. Aunque Solaris está ambientada en otro planeta y la acción transcurre en una estación espacial,  todos coincidimos en que esta novela trata temas tan profundos como las dificultades de la comunicación, la convivencia o la delgada línea que separa la realidad de la imaginación así como la locura de la cordura. De ahí que, además de una novela de ciencia ficción, se la pueda considerar como psicológica y filosófica.

Egor apuntó la idea de que en la novela uno de los principales temas tratados, si no el principal de todos, es el de la dificultad o imposibilidad de comunicación. Centrado el debate en esta idea, a todos nos vino a la mente la reciente película La llegada, dirigida por Denis Villeneuve, en la que se trata este mismo asunto aunque quizá desde un punto de vista más naïf y efectista. También dieron mucho que hablar las diferentes adaptaciones cinematográficas de esta novela. Para la mayoría, la mejor de todas es la de Tarkowsky de 1972.

Por otro lado, Ramón comentó que otra de las bases principales sobre la que se sostiene toda la novela son las relaciones humanas. Esto enfocado desde diferentes perspectivas: tanto las relaciones que tiene el ser humano con los demás en la Tierra, como las relaciones que surgen entre los personajes de la novela, encerrados en una nave  prácticamente en soledad (pues apenas se ven unos a otros) pero con la capacidad de generar sentimientos hacia alguien que saben no es real. ¿Desde qué momento somos conscientes de que queremos realizar una acción mandada por nuestro cerebro? ¿Podemos controlar lo que queremos pensar, o es nuestro cerebro el que nos controla a nosotros? A los personajes les va a venir muy bien esta incomunicación para descubrirse y conocerse mejor a sí mismos.

Llegados a este punto surgió el intercambio de interpretaciones acerca del final de la novela. Creemos que los mimoides y los visitantes no son más que regalos de Solaris hacia sus nuevos habitantes, si bien estos no saben interpretarlo de este modo debido a esa incomunicación frustrante que les lleva a enloquecer. Como último tema a tratar todos coincidimos en que, aunque no se diga de forma explícita, el personaje principal, Kris, finalmente decide quedarse en el planeta; pues se da cuenta de que no hay nada a lo que temer.

Se habló de otras muchas cosas: el detalle en las descripciones, la información dada por el autor a través de los libros que lee el personaje, la maestría que tiene Lem para crear un ser extraterrestre saltándose los tópicos de la ciencia ficción,  la consideración del autor como el Borges de la scifi y otros y muy variados temas; pero finalmente la conversación se asentó en el tema del género y pasamos a hablar de Kurt Vonnegut, F.K. Dick o Ray Bradbury, lo cual nos llevó a una charla distendida que terminó con unas cervezas y el propósito de descubrir más obras de estos grandes autores. Pues como comentaba Ramón, aunque hasta no hace mucho el género estaba considerado como menor, Lem con Solaris hace alta literatura y lo sublima.

Crónica de un festival anunciado (pero esta semana MÁS)

Después de diez intensos días toca hacer balance. La semana pasada estuvo repleta de experiencias, sensaciones y momentos inolvidables; todo esto porque celebramos, con muchas ganas y cariño, nuestro primer festival de poesía «…pero esta semana MÁS». En Letras de Contestania decidimos hace unos meses organizar una serie de actividades con motivo del 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía. Además, siguiendo con nuestro afán por implicar a la sociedad de Alicante, contamos con la inestimable colaboración de diferentes locales de la ciudad con intereses culturales.

La muestra del trabajo que nos ha estado ocupando día y noche durante estos últimos meses comenzó el sábado 18, en The October Press, con la sesión habitual del ciclo #poetasenCercanías (vagón número 8). En él contamos con la presencia de Andrea Giménez, de Alicante (Elche), David Trashumante, de Valencia (Logroño, residente en) y Juan Manuel Sánchez Meroño, de Murcia (Murcia). De este recital ya dimos cuenta el martes de la semana pasada.

Continuamos el día 20 a las 20 h., en El Cresol, convocando a los poetas participantes en los números piloto y uno de nuestro fanzine Carne para el perro. La actividad, que llevaba el título de «Los poetas del perro», tuvo una cálida acogida que asombró a todos teniendo en cuenta que se trataba de un lunes. Los poetas, mezclados con el público asistente, recitaron sus poemas desde sus propios asientos, dando lugar a un acto muy familiar y distendido.

El martes, Día Mundial de la Poesía, anduvimos todo el día ocupados. Durante la mañana y parte de la tarde, los miembros de Letras de Contestania recorrimos las calles del centro de Alicante repartiendo octavillas con una serie de poemas seleccionados para la ocasión. La intervención urbana, denominada «Sterling Cooper Draper Poetry» (guiño a seriófilos), recibió una acogida dispar por parte de los transeúntes, aunque cabe destacar el interés mostrado, en especial, por el público más joven. Por la noche, en Ravi Café, pudimos disfrutar de un emocionante recital colectivo dedicado a la poesía mística, entendida en su más amplio aspecto. Poemas de místicos castellanos del Siglo de Oro, sufíes, judeo-españoles o budistas, así como poemas no necesariamente religiosos pero con un alto componente de conexión con la trascendencia o con la naturaleza. En «Si en ti no hallara yo», los participantes que previamente se habían inscrito leyeron una selección de poemas en un ambiente íntimo, al que contribuyó la luz de las velas y el humo del incienso.

Al día siguiente nos reunimos en la escuela Proyecto Español con «Otras voces». Bajo este nombre, un grupo de estudiantes de Lengua Española leyó una selección de poemas en su lengua materna, así como en la traducción al español que ellos mismos habían realizado durante las semanas previas. Se trató de un emocionante acto que permitió hacernos comprender que el hecho poético está por encima de un idioma concreto ya que, si bien no comprendíamos las palabras en árabe, coreano, polaco y en otras lenguas, los estudiantes consiguieron transmitir la prosodia de los poemas que leyeron.

El viernes, tras la jornada de descanso en la que acudimos a un estremecedor espectáculo dedicado a Miguel Hernández en el IAC Juan Gil-Albert, por fin pudimos hacer más de público que de organizadores. Nos reunimos de nuevo —esta vez de noche— en The October Press para disfrutar de la perfomance semi-improvisada que llevaron a cabo el poeta y actor Nelo Curti, el músico José Cervantes a los cuencos tibetanos, y el artista plástico David Gil, que realizó serigrafías que luego regaló generosamente a los asistentes.

La sesión de clausura del festival se celebró en El impulso heroico y la dimensión insondable, en una sesión en la que desmitificamos un poco la poesía y conseguimos reírnos con ganas de los poemas más desafortunados que han salido de la pluma de algunos autores consagrados. «Los peores de los mejores» fue, sin duda, uno de los eventos más distendidos de todo el festival. Un colofón inmejorable para una semana agotadora pero más que satisfactoria para nosotros.

No quisiéramos cerrar esta pequeña crónica sin agradecer a los propietarios de los locales que nos acogieron por su impagable colaboración. Sonia y Cristina del café El Cresol; Rafael y Rosana del Ravi Café; la escuela de idiomas Proyecto Idiomas; David y Sandra de The October Press; Jacobo de El impulso heroico y la dimensión insondable; y a los maravillosos periodistas que han querido dar difusión al festival y lo han hecho con mimo y rigor a partes iguales. A ellos y por supuesto también a quienes participaron en las sesiones abiertas, así como a los asistentes a cada uno de los eventos. Podemos decir que el cuerpo no daba ya mucho de sí, y sin embargo esa misma tarde ya estábamos reunidos para planificar las actividades del próximo mes. Sois vosotros quienes nos dais fuerzas para continuar adelante con este proyecto. De nuevo mil gracias.

Si hay una cosa que nos ha quedado muy clara es que esta semana ha estado llena de poesía… pero el año que viene MÁS.

Siempre hay #poetasenCercanías, pero esta semana MÁS (vía 2 – vagón 08)

Si es cierto que en la variedad está el gusto, el sábado pasado disfrutamos de un banquete de pluralidad en la última sesión del #poetasenCercanías que, como cada quince días, tuvo lugar en The October Press. Buen ambiente, buena compañía y, como siempre, la presencia de tres buenos poetas, que cogieron el tren para acercarse a pasar con nosotros otra mañana de sábado. Esta sesión, además, tenía algo de especial: era la primera actividad de nuestro primer festival de poesía «…pero esta semana MÁS».

La sesión discurrió dentro de los cánones que nosotros mismos establecimos para este ciclo y esta vez no hubo sorpresas en el discurrir del recital. Otra cosa es que las emociones de todo tipo anduvieran campando a sus anchas entre los asistentes, que lo hicieron, sin dejar un minuto para el descanso o para la distracción.

El papel de anfitriona corrió a cargo de la jovencísima poeta ilicitana Andrea Gimeno, una escritora inédita que, sin embargo, ha visto ya poemas suyos recogidos en algunas publicaciones, entre las que cabe destacar el número SEIS de la revista La Galla Ciencia, «Minoría Virgiliana II». Con su voz calmada y queda, nos recitó varios de sus poemas, breves, concisos y repletos de referencias que ella misma fue explicando.

Desde Murcia, se acercó para acompañarnos otro poeta inédito, Juan Manuel Sanchez Meroño. Él, por su parte, forma parte del núcleo del Colectivo Iletrados de Murcia y, entre otras labores, se encarga de la maquetación del fanzine Manifiesto Azul, que se publica anualmente y que va ya por el número 17. En sus poemas descubrimos elementos fuertemente apegados a la realidad y a la experiencia. Diseñó su intervención alrededor del motivo del viaje, del alejamiento y la huida, pero sabiendo siempre dónde volver.

El último y atrevido poeta —llegado por carretera nacional desde Valencia—, fue David Trashumante, natural de Logroño, circunstancia que llevó a alguna que otra broma. Es autor de una prolífica obra y un experto en la corriente performativa de la poesía, y así nos lo demostró con textos de A viva muerte o Tópo. Su recital, su voz potente y modulada, hizo vibrar a todos los asistentes.

Tras los bises de rigor, y tras recordar a los asistentes que el festival se prolongará toda la semana con actividades de lunes a sábado, sólo nos quedó aplaudir y disfrutar del vermut (con aceitunas y limón, como debe ser).

Bienvenidos al sur (puertadeHerakles #10)

Habían transcurrido varias semanas desde que, por circunstancias diversas, los porteros del héroe griego nos reunimos por última vez. El viernes pasado retomamos la tradición y el club #puertadeHerakles se sentaba de nuevo para hablar, en esta ocasión, de Sangre sabia, una de las dos novelas de la estadounidense Flannery O´Connor.

Como no podía ser de otro modo empezamos por comentar, a grandes rasgos, si nos había gustado o no la historia de Hazel Motes y aquí surgió el debate. Yo no tenía muy clara mi opinión debido a que creo que no es hasta bastante avanzada la mitad de la novela que no sucede nada interesante. A esto hay que sumarle el hecho de que me distraía bastante la cantidad de fallos gramaticales, y alguno ortográfico, que a lo largo de las páginas iba encontrando. Sara comenta que ella piensa que es algo intencionado para caracterizar la clase social y cultural de los personajes, ya que esto sólo se da en los diálogos y no en la parte narrativa. Esperanza coincide en que es cierto que aparecen esos fallos incluso más allá del diálogo, pues la autora utiliza un lenguaje desmañado con rasgos dialectales vulgares en los monólogos interiores y en un sentido indirecto. Este tipo de lenguaje le resulta más extraño en las traducciones que en los propios textos españoles; pero que no son fallos, sino el modo de transmitir la esencia de la zona en la que está ambientada la obra.

Y es que la acción de la novela transcurre en la América profunda del sur de Estados Unidos. Es aquí cuando Óscar comenta lo sencillo que es que en esta zona exista ese fanatismo religioso tan peculiar (y diverso) debido al aislamiento que provocan las grandes distancias, pues el eje de la historia es la crítica a la religión. El personaje principal, Hazel, es un fanático; en este caso de su propia religión, ya que promulga una sin Cristo, de ahí que todo sea una sátira.

Los personajes son muy variopintos, cada cual más raro y todos coincidimos, tal como comenta Esperanza, en que producen rechazo y no se salva ninguno. Peña comenta que el personaje de Enoch le recuerda a Rizzo, de la película Cowboy de medianoche. Enoch siempre está a la espera de que le pase algo importante porque su sangre se lo dice, pero nunca pasa nada; como sucede con las religiones. Una nueva crítica hacia las creencias en deidades. Es aquí cuando Ramón comenta que algunas historias le resultan familiares, como si ya las hubiese leído antes, a lo que Peña añade que muchos de los episodios de la novela son adaptaciones de los cuentos de la propia autora. Quizá por eso hay ratos en los que se da un exceso de palabrería sin que realmente cuente nada concreto e interesante. Algo así como lo que dice el personaje de Onnie en la página 141: «Ahí está, ese es el problema de los intelectuales, palabras, a montones, pero después, no concretáis nada.»

Entre todos llegamos a la conclusión de que Sangre sabia es otra crítica velada (o quizá no tanto) a la iglesia y a los muchos promulgadores de las distintas fes. Y con esta última reflexión llegamos al final de lo que dio de sí el taller en cuanto al libro respecta pues, como suele ser habitual, terminamos hablando de otros muchos temas adyacentes.

 

Trayecto intimista (vía 2 – vagón 07)

El sábado pasado partió de nuevo el vagón, este con el número 7, de #poetasenCercanías. Como en cada ocasión, y acompañados por una lluvia que este año se está convirtiendo en presencia habitual en estos recitales, fuimos acogidos por The October Press junto a tres poetas que recitaron sus poemas y que procedían, esta vez sí, de tres provincias contestanas distintas.

En este vagón, estuvieron con nosotros los poetas Ángel Belmonte, de (Almoradí) Alicante, ejerciendo el papel de anfitrión; Jaufré Rudel, de Albacete; y Annie Costello, desde Murcia. Tres poetas de corta, pero intensísima obra.

Al joven alicantino Ángel Belmonte, a pesar de ser poema inédito, lo conocíamos ya de algún recital en Alicante y de unos versos suyos con los que colaboró en el fanzine escribo porque eso, porque no puedo hablar, del año 2016. Su poesía, expresada en voz baja y con timidez, nos hablaba de un intenso mundo interior, patente quizá de manera especial en el poema con el que cerró su recital, a modo de propina.

El segundo turno en las tres rondas de poemas de que constó el recital fue para el albaceteño Jaufré Rudel. Este autor, que aún no ha tiene ningún libro publicado, ha sido sin embargo incluido en varias antologías de poetas bien de Albacete, bien de la franja Cartagena-Murcia-Albacete; nos referimos a las excelentes compilaciones Desde el mar a la estepa, de Chamán Ediciones, y El peligro y el sueño. La escuela poética de Albacete (2000-2016), editada por Celya. El autor hizo girar cada uno de sus turnos en torno a un bloque temático, el amor, la poesía de corte social, etc.

Para terminar, contamos con la presencia de la murciana Annie Costello, a la que algunos ya conocíamos por su presencia en diversas antologías, fanzines y publicaciones tanto en papel como digitales. Es autora del poemario Catábasis, editado por Raspabook, del que leyó diversos textos durante el recital del sábado. En un momento dado, empujada por el desgarro de Ángel Belmonte, se lanzó a leer unos poemas de carácter intimista que, según confesó, no tenía previsto sacar a la luz en este evento.

Quizá debido a la sorpresa que supuso lo inclemente de la mañana, este #poetasenCercanías fue más bien una reunión de amigos. A pesar de ello, los asistentes fuimos testigos privilegiados del despliegue de una amplia gama de sentimientos expresados a través de los versos de estos tres autores: desde la más descarnada intimidad y la expansión amorosa, hasta la risa irónica de un poema recitado con “acento argentino”. Como siempre, un placer compartir vermut y poesía un sábado por la mañana.

Bullicio en la redacción de The October Press (vía 2 – vagón 06)

Fieles a nuestra cita quincenal con la poesía, el pasado sábado nos volvimos a reunir en The October Press en torno a tres autores para la sexta sesión de esta vía 2 del ciclo #poetasenCercanías. En el vagón 6, también según viene siendo nuestra costumbre, nos saltamos todas las reglas que nos impusimos para este ciclo. No había poetas procedentes de tres provincias, sino solamente de dos (aunque esto quedase compensado por la tarde, con la presencia del poeta murciano Juan de Dios García en Mistos). Además, ninguno de los tres autores era inédito, otro de los sellos de identidad de este ciclo de recitales. Pero qué maravilla cuando las reglas se subvierten por un buen motivo y el resultado es, como fue el caso, espectacular.

En esta ocasión nos acompañaron los poetas Isabel Navarro, de Petrel y residente en Madrid; Adrián Bernal, de Alicante y residente en Barcelona; y Lucía Plaza, de Albacete, miembro del Colectivo Fractal, que tan buena labor realizan por la promoción de la poesía en dicha provincia. Los tres autores ofrecieron un recital que unió lo intenso de sus voces (que no del volumen de las mismas) con la homogeneidad de sus universos poéticos e inquietudes, muy apegadas a la realidad social en cuanto a temática y a la «legibilidad», así como a la inmediatez en la transmisión del mensaje.

El primer paso lo dio Adrián Bernal, que inició la primera de las dos rondas en que dividieron el acto recitando de memoria, de pie y con voz profunda y cadenciosa, casi salmódica, varios poemas extensos de su libro Estaciones de invierno, comenzando por el titulado «Octubre». En su segunda ronda, además, leyó el poema con el que colabora en el Lift off, número especial de la revista La Galla Ciencia en homenaje a David Bowie. Siguió el turno de intervenciones Lucía Plaza con textos de Piso piloto, engarzados como si de los distintos momentos de una historia de amor se tratara. En su segunda ronda, se centró en Lonely Planet, «guía de viajes» de los lugares a los que nadie quiere ir. Finalmente, Isabel Navarro leyó poemas, en sus dos rondas, de su poemario Cláusula suelo, en el que la maternidad se mezcla con la crisis cotidiana de un país primermundista. La poeta hizo un hueco ese fin de semana para estar con nosotros, ya que tanto el día anterior como ese mismo sábado por la tarde, presentó este título en Novelda y en Petrel.

La jornada transcurrió de una manera un tanto peculiar, dejémoslo ahí, ya que el recital estuvo recorrido por ruidos y por un rumor de fondo al que no estamos acostumbrados. No obstante, la mañana fue tan agradable e intensa que, como en todo evento exitoso, tampoco faltaron los bises. Tanto fue así que no pudimos evitar prolongar la tertulia literaria hasta bien entrada la tarde.

Un #poetasenCercanías solemne (vía 2 – vagón 05)

El pasado sábado, por primera vez en mucho tiempo, se cumplieron religiosamente las tres premisas sobre las que se sostenía en origen este ciclo, a saber: la presencia de un poeta anfitrión originario o residente en Alicante y dos de provincias colindantes; de todos ellos, al menos uno inédito. En esta ocasión, el papel de inédito y de oriundo de Alicante recaían sobre la misma persona: Clara Andreu (Torrevieja, 1991). Decimos inédita, aunque nos congratula poder decir que su único texto publicado está en el número piloto de Carne para el perro, nuestro recién nacido fanzine. Adyacentes pero no secundarios, tomaron asiento Rubén Martín Díaz, de Albacete y Pedro Alberto Cruz, de Murcia.

Cada vagón es distinto a los anteriores y hay algo en el ambiente que los hace especiales. Si tuviéramos que definir la sesión del día 4 con una sola palabra, escogeríamos «solemne». Con discursos poéticos muy diferentes, los escritores tenían algo en común: la sobriedad a la hora de acercarse a la palabra, y también al exponerla. Clara inició cada una de las habituales rondas con una serie de poemas breves de corte metalingüístico para que Pedro la siguiera introduciendo una vertiente artística aunque no necesariamente ecfrástica. Por último, Rubén cerraba la vuelta honrando eso que se ha venido a denominar «escuela poética de Albacete», recogiendo una tradición que hace suya.

La sorpresa vino cuando, al acabar, el público solicitó una ronda de bises en la que algunos aprovechamos para hacer peticiones. Clara Andreu leyó dos poemas en catalán (lengua por primera vez empleada en nuestros recitales) que recibieron una fantástica acogida. Pedro, por su parte, fue instado a leer el texto con el que colaboró en el número especial dedicado a David Bowie que publicó la revista La Galla Ciencia el pasado mes de diciembre. Del mismo modo, a Rubén se le pidió que recitase uno de los poemas recogidos en la antología Desde el mar a la estepa.

Desde Letras de Contestania estamos contentos y orgullosos: el quinto vagón de esta vía 2 fue uno de los más multitudinarios. El numeroso público agotó las sillas (y el vermut) de The October Press, ese maravilloso local que se convierte en nuestro hogar cada dos sábados.

Dublinesca a la española (puertadeHerakles #9)

Y el día llegó. La pasada sesión del #puertadeHerakles (y la anterior, pues han sido necesarias dos tardes y aún así podríamos hablar horas y horas) estuvo dedicada a la obra central de todo el taller de este año: Ulises, de James Joyce. Igual de complicado que su lectura sería intentar exponer aquí en unas breves líneas todo lo que dio de sí esta gran (en todos los aspectos) novela.

puertadeHerakles: Ulises

Para comenzar, empezaré por un servidor. Reconozco que tenía muchas dudas respecto a este título, la mayoría de ellas fundadas por prejuicios y consejos de esos que no se piden pero llegan igualmente, además de opiniones y críticas: que es un tostón, que es larguísimo y además complicado de leer, que no se entiende nada, y así un largo etcétera. Todo esto acrecentó mi reticencia a siquiera intentar leerme algo tan largo y, supuestamente, raro y aburrido. Pero todo lo contrario. Me ha parecido una lectura interesante, divertida, no tan difícil como esperaba (eso sí, contando con la ayuda de la estupenda edición de Cátedra) y he conocido a un personaje que ahora sé que es icónico. Tanto Sara como Esperanza y Ralph lo habían leído ya hace años y lo han vuelto a hacer ahora con motivo del taller. Es por ello que comentan que con cada nueva lectura descubres nuevos detalles y entiendes cosas que quizá en su momento pasaron desapercibidas. Esperanza comenta que es un libro que hay que aprender a leer y que ello se consigue sobre la marcha, leyéndolo.

Partimos de la base de qué quiere contar el autor y, a excepción de Ramón que opina que sí cuenta algo, todos coincidimos en que realmente no se cuenta nada concreto. Pero este detalle no importa. No cuenta nada y a la vez lo cuenta todo, porque trata de la vida en general. Todo el transcurso de la historia es un día en la vida de Leopold Bloom, con lo que ello conlleva, desde ir al retrete a masturbarse en la playa o emborracharse en un bar discutiendo de religión o política. Lo que sí tendremos en mente es la ciudad de Dublín (casi como su mapa), pues las descripciones de lugares, direcciones y detalles de locales y entidades públicos es tan detallada que casi pareciera que estamos allí. Llegados a este punto, tanto Óscar como Ralph y Esperanza opinan que la relación con la Odisea no se ve de forma clara y en algunos episodios está cogida con pinzas. Sara piensa que Leopold es un antihéroe, como el protagonista de la Odisea. Óscar cree que la obra tiene múltiples capas, las cuales se pueden disfrutar perfectamente por separado. Se dijo que el personaje de Bloom es quizá el ser más normal en la historia de la literatura. No estamos acostumbrados a toparnos con personajes tan «normales y corrientes».

Esperanza comenta la gran cantidad de referencias literarias a la literatura española clásica: Cervantes, Celestina, Valle-Inclán, el teatro del Siglo de Oro, etcétera. Por otro lado, Ralph cree que los personajes de Leopold y Stephen serían dos aspectos de la personalidad de Joyce. También hablamos de la crítica, a través de la parodia, que se hace a la religión en el contexto de la época: una Irlanda tradicional. La técnica del flujo de conciencia esconde una falsa sencillez. Es imposible que esa espontaneidad sostenida de manera tan prolongada sea fruto de la casualidad. Respecto a esto, Joyce hace un gran trabajo. A día de hoy puede parecer absurdo que se considerase obra obscena e inmoral, pero tengamos en cuenta la época e la que se empezó a publicar. En realidad no deja de ser una novela de humor.

Dicho todo lo anterior, queda para la historia de la literatura el enorme monumento que constituye Ulises, desde el punto de vista técnico pero también como un espejo que nos enseñó el día a día del ser humano del siglo XIX. Presumir a día de hoy de haber leído Ulises es tan inecesario como presumir de no haberlo hecho.

Sábado de #poetasenCercanías contra viento y marea (vía 2 – vagón 04)

En las últimas semanas, el clima no está acompañando a los eventos contestanos, pero nosotros insistimos. El sábado pasado, sinceramente, no dábamos un cuarto por que viniera mucha gente a la reciente sesión de nuestro querido ciclo #poetasenCercanías. El tiempo invitaba a no poner un pie en la calle. Y sin embargo, una conjunción de elementos hizo que esta fuera, hasta ahora, no sólo la más concurrida de todas las sesiones sino, en nuestra opinión, una de las más emotivas. Hubo emociones de todos los colores: risas, estremecimientos, reivindicación. Hubo incluso algo que cualquier internauta que haya vivido los noventa sabe que es un síntoma de que las cosas se están haciendo bien: la intervención del espontáneo de turno.

La magia la realizaron los tres poetas que tuvieron la generosidad de venir a compartir su tiempo con nosotros. Desde Valencia vino, tras un viaje accidentado, Antonio Praena, que recitó sus poemas con un manejo de los recursos expresivos envidiable; nos leyó versos de sus libros Yo he querido ser grúa muchas veces y del recientemente reeditado por Raspabook Actos de amor, así como algunos inéditos. El papel de anfitrión corrió a cargo de ilicitano Andreu Cañadas, que recitó versos de su libro Del cascarón y el huevo, así como otros poemas inéditos, algunos coetáneos a su libro y otros que formarán parte de un proyecto futuro.

Sabemos que los dos poetas ya mencionados no se tomarán a mal que digamos que la sorpresa de la mañana fue escuchar a la inédita María Marín, que llegó muy bien acompañada desde Cieza. Superando los nervios, aunque con voz temblorosa en algunos versos, nos ofreció un precioso a la par que divertido recital. Todos contuvimos el aliento cuando leyó, casi sin resuello, el poema sobre los «expertos en casi todo», que concluyó con una salva de aplausos.

Hay algo común a todas las sesiones que las hace aún más gratificantes. Nuestros poetas, lejos de limitarse a cumplir en cada una de sus rondas, crean un espacio de comunicación en el que poéticas y temas se entrecruzan y resignifican. Varias veces respaldaron su selección en versos escuchados con anterioridad, cohesionano así tres voces que, aunque distintas, sonaron complementarias.

Como en cada convocatoria, todos los asistentes a esos encuentros de sábado por la mañana salimos con la convicción de que sí, de que hay espacio para la poesía.

Nuevas frustraciones en la clase media (puertadeHerakles #8)

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino es el libro sobre el cual, el pasado viernes, hablamos en nuestro club de lectura puertadeHerakles. Como cosa excepcional, en esta ocasión contamos con la presencia del propio autor acompañándonos en las interpretaciones y divagaciones de los siete relatos que conforman el libro. Si bien el título puede crear falsas expectativas (no trata de explicar cómo conseguir mejorar la vida sexual de nadie), todos coincidimos, una vez leídos los relatos, en que el tema del sexo es simplemente el hilo conductor a través del cual Diego nos cuenta esas historias de la cotidianidad y monotonía en las que todos, en algún momento, nos podremos ver reflejados.

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino

Habitualmente comenzamos con la pregunta de si nos ha gustado o no la lectura pero en esta ocasión no fue necesario, pues visto el entusiasmo con el que todos comenzamos a hablar de nuestro personaje favorito,  la historia más cercana o a quién le teníamos más inquina, quedaba claro que habíamos disfrutado con estas historias. En lugar de crear un debate entre nosotros (lectores) acerca de las personalidades de personajes o el mensaje que pretende lanzar la historia, ya que teníamos a Diego Sánchez Aguilar con nosotros, fue a él a quien le formulamos estas preguntas.

Ralph comenzó comentando que en cinco de las siete historias el personaje principal es un hombre y cómo, sin apenas protagonismo durante el transcurso de las mismas, son las mujeres (novias, esposas, vecinas, etcétera) de esos hombres las que provocan todos los sentimientos negativos que a ellos les brotan: celos, frustración, monotonía, aburrimiento y cansancio de sus vidas. El autor comenta que no se paró a pensar deliberadamente asignar el protagonismo a unos u otras; las historias surgen sin más. Además, Diego explicó que no le da gran importancia al hecho de poner nombres a los personajes: aquí utilizó nombres comunes para que los lectores se pudieran ver identificados de manera más directa. Fue hablando de los nombres cuando Óscar se percató del detalle de Gema, personaje femenino en el relato «Gemidos». Llegados a este punto de los personajes nos preguntamos cuál es el personaje favorito de cada uno, pregunta que extendimos al propio autor. La mayoría coincidimos en que es Anselmo, el cuarentón asocial que se masturba a diario delante del ordenador en la ya mencionada «Gemidos». Y puestos a hablar de los personajes nos planteamos quién nos provoca más rechazo y también casi hubo unanimidad en Paula, esa madre de dos niños, hipócrita, racista y aburrida de su matrimonio, deseosa de que llegue la cena de antiguos alumnos para ver a un antiguo novio.

Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino

Al girar en torno al sexo todos los relatos, el lenguaje utilizado (en algunas historias más que en otras) es realista, cotidiano y sin tapujos. Pero a mí me llamó la atención que a lo largo de todo el libro se utilizasen mucho palabras como «coño», «tetas», «puta», «cerda», «zorra», «putón» y un largo etcétera, todas ellas referidas al sexo femenino y que, sin embargo, sólo aparezcan las palabras «miembro», «pene», y alguna «felación». Ante esta exposición el autor se sorprende también y comenta que no se había percatado, que no es algo que hiciera de forma consciente.

Al final de la reunión Ramón opina que a través de estas historias de vecinos demasiado ruidosos mientras hacen el amor, viajes de turismo sexual, cenas de empresa y antiguos alumnos o cibersexo lo que Diego nos está contando es la vida diaria de la clase media, con sus rutinas, sus problemas, su falsa felicidad, su incomunicación,  su hipocresía, sus frustraciones y deseos que se quebrarán. Y es que estos relatos tratan de todo menos de sexo.

Diego Sánchez Aguilar firmando Nuevas Teorías

Tras la reunión pudimos disfrutar de la presentación del libro con Ramón Bascuñana como presentador.