Libélulas en Cercanías

El pasado sábado día 10 de junio llegaba el final del largo viaje de esta temporada por tierras contestanas. Este último trayecto del Cercanías sirvió para cumplir nuestro sueño de salir de la ciudad de Alicante y nos llevó hasta la preciosa localidad de Novelda. Con este recital quisimos sumarnos a los actos que formaron parte de la jornada poética «Libélulas en el jardín» en memoria de Manuel Estébanez Consuegra.

Los poetas que en esta ocasión nos regalaron su voz fueron todos de la provincia de Alicante. Ángeles Campello, miembro de Frutos del Tiempo, de Elche; Natxo Vidal Guardiola, desde Monóvar, repetía en este ciclo debido a sus vínculos personales con Manolo; por último tuvimos el placer de escuchar a José Luis V. Ferris, de Alicante, que no suele prodigarse en este tipo de actos.

Al igual que en otras ocasiones, los tres poetas fueron muy disciplinados e hicieron tres rondas leyendo poemas de sus diferentes libros, además de algunos inéditos. Natxo Vidal, con su poesía directa y clara, leyó varios poemas con los que en algún momento consiguió arrancar alguna risa.

Por su parte, Ángeles Campello, con su suave cadencia y voz serena, leyó varios poemas en los que se reflejaba una espiritualidad cercana al misticismo oriental y muy conectada con la naturaleza. Al final de su intervención consiguió emocionarnos a todos con un poema dedicado a su madre, recientemente desaparecida.

Como broche final, escuchamos, de su propia voz y adornados con prolijas explicaciones, los poemas de José Luis V. Ferris. Este autor, bien conocido por todos nosotros, publicó su último libro de poesía hace ya muchos años (tras los que se dedica a otros géneros como la novela o la biografía). En su última ronda nos dio una muestra de su escritura más reciente, que aún permanece inédita.

Siguiendo nuestra costumbre en todos los #poetasenCercanías, el acto terminó  compartiendo charla y vermut con el resto de asistentes. En esta ocasión, además, gracias a la excelente organización de Veus de la Mediterrània nos sentamos a la mesa con poetas y amantes de la poesía en el Casino de Novelda.

Pero la jornada no terminó ahí, sino que continuó con un paseo por el centro histórico de la ciudad, una interesantísima visita guiada a cargo de José Luis Pellín Payá, bibliotecario y cronista de la villa. Para finalizar este día tan emotivo, nos volvimos a reunir en la casa-museo modernista en un doble recital poético que sirvió para conocer mejor el proyecto que codirigía Manuel Estébanez junto a Raquel F. Menéndez, Libros de la Libélula Nómada. El acto consistió, en primer lugar, en la lectura de varios poemas que él mismo había marcado dentro de su biblioteca. La segunda parte fue un recital en memoria y homenaje a Manolo en la que todos los asistentes estuvimos invitados a participar.

Todas estas actuvidades, como hemos dicho, estuvieron excelentemente coordinadas por Veus de la Mediterrània. Queremos, pues, dejar constancia de nuestra gratitud a Joaquín Juan Penalva, Mado Abad y José Luis Pellín, que realizaron una labor impecable. Y, por supuesto, a Maria Dolores Aguilar y a su familia, por su infinita generosidad.

La jornada fue intensa y emocionalmente agotadora, pero nos volvimos a Alicante con la satisfacción de la amistad compartida y con la cabeza ya puesta en la vía 3, desde la que arrancaremos después del verano.

#poetasenCercanías a punto de descarrilar

El pasado sábado día 20 de mayo, fieles a nuestra cita con la poesía, tenía lugar el recital del que fue penúltimo vagón del tren de esta temporada. Gracias al sol, la playa y la amplia oferta de actividades culturales de este fin de semana, debido a que se celebraba el Día Internacional de los Museos, unido todo ello a una confabulación de astros, hizo que esta sesión poética quedase más bien como una reunión de amigos para tomar una cerveza en The October Press, donde ya nos sentimos como en casa.

Con un excelente puñado de oyentes en el público y únicamente con dos de los habituales tres poetas, la mañana pasó de un modo distendido y ameno. Las voces que nos acompañaron fueron las de Juan de Dios García, llegado desde Cartagena, y la de Christian Nieto, desde Murcia.

Faltó la presencia de Álvaro Carbonell, poeta alicantino al que, debido a un imprevisto de última hora, le resultó imposible acudir a la cita; aunque sí pudimos disfrutar de su poesía a través de la voz del también poeta Ramón Bascuñana, quien leyó varios poemas del poemario de Álvaro Cómo escapar de la isla de Villings editado por Valparaiso. Christian Nieto nos sorprendió cuando decidió no leer nada de su libro Última bala, editado por La Fea Burguesía, y leyó toda una selección de poemas inéditos que traía en su smartphone. Juventud impone. Por su parte, Juan de Dios encandiló con su voz y su expresividad. Recitó un par de poemas de Ártico (Germanía), varios de su último libro Un fotógrafo ciego (Balduque) y, para finalizar y por petición del público, el poema con el que colabora en el especial LIFT OFF dedicado a David Bowie de la revista La Galla Ciencia.

Como ya viene siendo habitual, tras la media hora escasa que duró el recital, mantuvimos una amena y constructiva charla y compartimos unas cervezas. Aprovechamos el momento para adelantar la noticia de que, seguramente, esta sería la última sesión de esta vía 2 que tendría lugar en nuestro querido The October Press. No pudimos anticipar más, pero es más que probable que el último vagón salga de la ciudad, fiel a su espíritu de dar cuenta de la realidad de la creación en territorio contestano.

Patología o simple queja (puertadeHerakles #12)

El 12 de mayo asistimos puntuales a nuestra cita quincenal en Ravi Café. Aunque echamos de menos a algunos habituales en las sesiones del Puerta de Herakles, cumplimos con nuestro propósito, que no era otro que hablar de la lectura que nos había ocupado los últimos días: El lamento (o mal, según el gusto del traductorde Portnoy de Philip Roth. Antes de entrar en materia comentamos que las novelas propuestas a lo largo de este año parecen comunicarse entre ellas —no en vano se configuró una lista en octubre que hemos conseguido conservar casi intacta—. En este caso, se da al menos una similitud innegable: la del monólogo de Portnoy con aquel Zeno de Svevo.

Con la lectura caliente, puesto que algunos de los participantes recorrieron las últimas páginas justo antes de entrar al café, hablamos de lo sorprendente del final y, en general, del tono de la novela si se pone en contexto: si no escandalizó, al menos debió causar impacto. Sobre la mesa se destacan factores como la falta de pudor. De hecho, a lo largo de la narración se cambia de interlocutor con frecuencia: Portnoy habla a un doctor, a sí mismo o a su propia polla (con aparente voluntad propia), de un modo tan latente que el protagonista, propone Manuel, no es tanto Alexander como ésta.

Por supuesto, no nos pasa desapercibida la destreza de Roth al perfilar personajes con lo que se nos antojan, a primera vista, unas pocas pinceladas. Se ponen como ejemplos Mona, que es la antítesis —intelectual y social— de Alex en tanto en cuanto ella desea una vida acomodada y «normal», mientras él trata como puede de alejarse de los parámetros que se le imponen en su casa, su religión o su país; y de su madre. En este caso, Raúl expone que ella ejerce un rol de dominación sobre su hijo, por muchos detalles que aparecen sobre todo en la primera mitad de la novela. Yo apunto que el discurso es subjetivo y como tal, debería valorarse la posibilidad de que el retrato de este personaje esté manipulado por Portnoy para justificar las obsesiones que arrastra a la vida adulta, como ya sucedió con la mencionada novela de Svevo.

Sara dirigió el puntero hacia la figura del autor para señalar que, tal y como era de esperar, en El mal de Portnoy aparecen los pilares temáticos que se reflejan en gran parte de la bibliografía de Roth: el judaísmo y el sexo. Discutimos también acerca de la traducción del título, puesto que Portnoy’s Complaint ha sido trasladado al castellano, como señalábamos al principio, como El lamento de Portnoy o como El mal de Portnoy, sutil diferencia que, como bien indicó Ramón, puede condicionar el enfoque preliminar del lector a la hora de abordar la novela.

Queda pendiente para todo el grupo la versión cinematográfica, que data de 1972, aunque hay algunas reticencias a verla, dada la estructura narrativa, que roza lo caótico y salta de un recuerdo a otro sin un argumento definido. La propuesta, eso sí, queda lanzada.

#poetasenCercanias con amago de invierno (vía 2 – vagón 10)

Ya vamos encarando el final de la presente temporada. El pasado sábado nos reunimos en The October Press para el vagón número 10 del ciclo #poetasenCercanías de este año. Como ha sido la tónica habitual, el tiempo fue desapacible en la calle, pero los tres poetas convocados estuvieron muy bien acompañados por un público cálido y atento.

En esta ocasión, viajaban en el vagón Cristina Llorens, como anfitriona, de Alicante; Arturo Tendero, que vino desde Albacete, y el canario, afincado en Valencia, Jorge Ortiz Robla.

Contamos decíamos, el papel de afitriona recayó sobre Cristina Llorens, buena amiga de la casa, autora de una obra breve pero intensa. Nos ofreció una lectura de varios poemas inéditos, así como de algunos previamente publicados en revistas como la extinta Ex Libris, que en sus últimas temporadas publicaba el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Cristina introdujo brevemente la lectura de cada uno de sus poemas, en los que latía cierto poso de pesimismo.

Siguiendo con la ronda de turnos, el siguiente en leer sus poemas fue Arturo Tendero. Los poemas de este autor, con una extensa obra publicada, hicieron mención a la familia, a la vida cotidiana y a las cosas más sencillas de la vida, a las que él presta atención y que nutren sus textos. Nos confesó que habitualmente escribe sus poemas en papeles sueltos, que deja reposar hasta que los considera maduros, y, a modo de bis, nos regaló la lectura de dos poemas, escritos hace años, y con los que se había reencontrado hacía solo unos días.

En tercer lugar intervino el canario, valenciano de adopción, Jorge Ortiz Robla, que se encontraba en tránsito hacia la librería La Montaña Mágica de Cartagena para presentar esa misma tarde su último libro de poesía, Presbicia. Jorge recitó poemas extraídos de varios de sus libros publicados. Al final, de propina, hizo una lectura de algunos poemas todavía inéditos.

El público de esta sesión asistió, como siempre, muy atento a la voz de los tres poetas. Al finalizar, siguiendo nuestra costumbre, hubo fotos, vermut y tertulia, la cual se prolongó en petit comité durante la sobremesa.

Visitantes en Ravi Café (puertadeHerakles #11)

Para celebrar que hace un par de semanas entrábamos en unas semanas de merecidas vacaciones, el pasado 7 de abril volvimos a reunirnos en el café Ravi con la intención de charlar sobre la novela Solaris de Stanislaw Lem. Una nueva sesión del club de lectura #puertadeHerakles.

Hubo poca discrepancia al respecto: Solaris es una novela de ciencia ficción que va mucho más allá del género de la ciencia ficción tradicional. Manuel lanzó la piedra que nos llevó a debatir sobre la dificultad de catalogar de forma precisa los diferentes géneros narrativos. Aunque Solaris está ambientada en otro planeta y la acción transcurre en una estación espacial,  todos coincidimos en que esta novela trata temas tan profundos como las dificultades de la comunicación, la convivencia o la delgada línea que separa la realidad de la imaginación así como la locura de la cordura. De ahí que, además de una novela de ciencia ficción, se la pueda considerar como psicológica y filosófica.

Egor apuntó la idea de que en la novela uno de los principales temas tratados, si no el principal de todos, es el de la dificultad o imposibilidad de comunicación. Centrado el debate en esta idea, a todos nos vino a la mente la reciente película La llegada, dirigida por Denis Villeneuve, en la que se trata este mismo asunto aunque quizá desde un punto de vista más naïf y efectista. También dieron mucho que hablar las diferentes adaptaciones cinematográficas de esta novela. Para la mayoría, la mejor de todas es la de Tarkowsky de 1972.

Por otro lado, Ramón comentó que otra de las bases principales sobre la que se sostiene toda la novela son las relaciones humanas. Esto enfocado desde diferentes perspectivas: tanto las relaciones que tiene el ser humano con los demás en la Tierra, como las relaciones que surgen entre los personajes de la novela, encerrados en una nave  prácticamente en soledad (pues apenas se ven unos a otros) pero con la capacidad de generar sentimientos hacia alguien que saben no es real. ¿Desde qué momento somos conscientes de que queremos realizar una acción mandada por nuestro cerebro? ¿Podemos controlar lo que queremos pensar, o es nuestro cerebro el que nos controla a nosotros? A los personajes les va a venir muy bien esta incomunicación para descubrirse y conocerse mejor a sí mismos.

Llegados a este punto surgió el intercambio de interpretaciones acerca del final de la novela. Creemos que los mimoides y los visitantes no son más que regalos de Solaris hacia sus nuevos habitantes, si bien estos no saben interpretarlo de este modo debido a esa incomunicación frustrante que les lleva a enloquecer. Como último tema a tratar todos coincidimos en que, aunque no se diga de forma explícita, el personaje principal, Kris, finalmente decide quedarse en el planeta; pues se da cuenta de que no hay nada a lo que temer.

Se habló de otras muchas cosas: el detalle en las descripciones, la información dada por el autor a través de los libros que lee el personaje, la maestría que tiene Lem para crear un ser extraterrestre saltándose los tópicos de la ciencia ficción,  la consideración del autor como el Borges de la scifi y otros y muy variados temas; pero finalmente la conversación se asentó en el tema del género y pasamos a hablar de Kurt Vonnegut, F.K. Dick o Ray Bradbury, lo cual nos llevó a una charla distendida que terminó con unas cervezas y el propósito de descubrir más obras de estos grandes autores. Pues como comentaba Ramón, aunque hasta no hace mucho el género estaba considerado como menor, Lem con Solaris hace alta literatura y lo sublima.

Crónica de un festival anunciado (pero esta semana MÁS)

Después de diez intensos días toca hacer balance. La semana pasada estuvo repleta de experiencias, sensaciones y momentos inolvidables; todo esto porque celebramos, con muchas ganas y cariño, nuestro primer festival de poesía «…pero esta semana MÁS». En Letras de Contestania decidimos hace unos meses organizar una serie de actividades con motivo del 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía. Además, siguiendo con nuestro afán por implicar a la sociedad de Alicante, contamos con la inestimable colaboración de diferentes locales de la ciudad con intereses culturales.

La muestra del trabajo que nos ha estado ocupando día y noche durante estos últimos meses comenzó el sábado 18, en The October Press, con la sesión habitual del ciclo #poetasenCercanías (vagón número 8). En él contamos con la presencia de Andrea Giménez, de Alicante (Elche), David Trashumante, de Valencia (Logroño, residente en) y Juan Manuel Sánchez Meroño, de Murcia (Murcia). De este recital ya dimos cuenta el martes de la semana pasada.

Continuamos el día 20 a las 20 h., en El Cresol, convocando a los poetas participantes en los números piloto y uno de nuestro fanzine Carne para el perro. La actividad, que llevaba el título de «Los poetas del perro», tuvo una cálida acogida que asombró a todos teniendo en cuenta que se trataba de un lunes. Los poetas, mezclados con el público asistente, recitaron sus poemas desde sus propios asientos, dando lugar a un acto muy familiar y distendido.

El martes, Día Mundial de la Poesía, anduvimos todo el día ocupados. Durante la mañana y parte de la tarde, los miembros de Letras de Contestania recorrimos las calles del centro de Alicante repartiendo octavillas con una serie de poemas seleccionados para la ocasión. La intervención urbana, denominada «Sterling Cooper Draper Poetry» (guiño a seriófilos), recibió una acogida dispar por parte de los transeúntes, aunque cabe destacar el interés mostrado, en especial, por el público más joven. Por la noche, en Ravi Café, pudimos disfrutar de un emocionante recital colectivo dedicado a la poesía mística, entendida en su más amplio aspecto. Poemas de místicos castellanos del Siglo de Oro, sufíes, judeo-españoles o budistas, así como poemas no necesariamente religiosos pero con un alto componente de conexión con la trascendencia o con la naturaleza. En «Si en ti no hallara yo», los participantes que previamente se habían inscrito leyeron una selección de poemas en un ambiente íntimo, al que contribuyó la luz de las velas y el humo del incienso.

Al día siguiente nos reunimos en la escuela Proyecto Español con «Otras voces». Bajo este nombre, un grupo de estudiantes de Lengua Española leyó una selección de poemas en su lengua materna, así como en la traducción al español que ellos mismos habían realizado durante las semanas previas. Se trató de un emocionante acto que permitió hacernos comprender que el hecho poético está por encima de un idioma concreto ya que, si bien no comprendíamos las palabras en árabe, coreano, polaco y en otras lenguas, los estudiantes consiguieron transmitir la prosodia de los poemas que leyeron.

El viernes, tras la jornada de descanso en la que acudimos a un estremecedor espectáculo dedicado a Miguel Hernández en el IAC Juan Gil-Albert, por fin pudimos hacer más de público que de organizadores. Nos reunimos de nuevo —esta vez de noche— en The October Press para disfrutar de la perfomance semi-improvisada que llevaron a cabo el poeta y actor Nelo Curti, el músico José Cervantes a los cuencos tibetanos, y el artista plástico David Gil, que realizó serigrafías que luego regaló generosamente a los asistentes.

La sesión de clausura del festival se celebró en El impulso heroico y la dimensión insondable, en una sesión en la que desmitificamos un poco la poesía y conseguimos reírnos con ganas de los poemas más desafortunados que han salido de la pluma de algunos autores consagrados. «Los peores de los mejores» fue, sin duda, uno de los eventos más distendidos de todo el festival. Un colofón inmejorable para una semana agotadora pero más que satisfactoria para nosotros.

No quisiéramos cerrar esta pequeña crónica sin agradecer a los propietarios de los locales que nos acogieron por su impagable colaboración. Sonia y Cristina del café El Cresol; Rafael y Rosana del Ravi Café; la escuela de idiomas Proyecto Idiomas; David y Sandra de The October Press; Jacobo de El impulso heroico y la dimensión insondable; y a los maravillosos periodistas que han querido dar difusión al festival y lo han hecho con mimo y rigor a partes iguales. A ellos y por supuesto también a quienes participaron en las sesiones abiertas, así como a los asistentes a cada uno de los eventos. Podemos decir que el cuerpo no daba ya mucho de sí, y sin embargo esa misma tarde ya estábamos reunidos para planificar las actividades del próximo mes. Sois vosotros quienes nos dais fuerzas para continuar adelante con este proyecto. De nuevo mil gracias.

Si hay una cosa que nos ha quedado muy clara es que esta semana ha estado llena de poesía… pero el año que viene MÁS.

Siempre hay #poetasenCercanías, pero esta semana MÁS (vía 2 – vagón 08)

Si es cierto que en la variedad está el gusto, el sábado pasado disfrutamos de un banquete de pluralidad en la última sesión del #poetasenCercanías que, como cada quince días, tuvo lugar en The October Press. Buen ambiente, buena compañía y, como siempre, la presencia de tres buenos poetas, que cogieron el tren para acercarse a pasar con nosotros otra mañana de sábado. Esta sesión, además, tenía algo de especial: era la primera actividad de nuestro primer festival de poesía «…pero esta semana MÁS».

La sesión discurrió dentro de los cánones que nosotros mismos establecimos para este ciclo y esta vez no hubo sorpresas en el discurrir del recital. Otra cosa es que las emociones de todo tipo anduvieran campando a sus anchas entre los asistentes, que lo hicieron, sin dejar un minuto para el descanso o para la distracción.

El papel de anfitriona corrió a cargo de la jovencísima poeta ilicitana Andrea Gimeno, una escritora inédita que, sin embargo, ha visto ya poemas suyos recogidos en algunas publicaciones, entre las que cabe destacar el número SEIS de la revista La Galla Ciencia, «Minoría Virgiliana II». Con su voz calmada y queda, nos recitó varios de sus poemas, breves, concisos y repletos de referencias que ella misma fue explicando.

Desde Murcia, se acercó para acompañarnos otro poeta inédito, Juan Manuel Sanchez Meroño. Él, por su parte, forma parte del núcleo del Colectivo Iletrados de Murcia y, entre otras labores, se encarga de la maquetación del fanzine Manifiesto Azul, que se publica anualmente y que va ya por el número 17. En sus poemas descubrimos elementos fuertemente apegados a la realidad y a la experiencia. Diseñó su intervención alrededor del motivo del viaje, del alejamiento y la huida, pero sabiendo siempre dónde volver.

El último y atrevido poeta —llegado por carretera nacional desde Valencia—, fue David Trashumante, natural de Logroño, circunstancia que llevó a alguna que otra broma. Es autor de una prolífica obra y un experto en la corriente performativa de la poesía, y así nos lo demostró con textos de A viva muerte o Tópo. Su recital, su voz potente y modulada, hizo vibrar a todos los asistentes.

Tras los bises de rigor, y tras recordar a los asistentes que el festival se prolongará toda la semana con actividades de lunes a sábado, sólo nos quedó aplaudir y disfrutar del vermut (con aceitunas y limón, como debe ser).

Bienvenidos al sur (puertadeHerakles #10)

Habían transcurrido varias semanas desde que, por circunstancias diversas, los porteros del héroe griego nos reunimos por última vez. El viernes pasado retomamos la tradición y el club #puertadeHerakles se sentaba de nuevo para hablar, en esta ocasión, de Sangre sabia, una de las dos novelas de la estadounidense Flannery O´Connor.

Como no podía ser de otro modo empezamos por comentar, a grandes rasgos, si nos había gustado o no la historia de Hazel Motes y aquí surgió el debate. Yo no tenía muy clara mi opinión debido a que creo que no es hasta bastante avanzada la mitad de la novela que no sucede nada interesante. A esto hay que sumarle el hecho de que me distraía bastante la cantidad de fallos gramaticales, y alguno ortográfico, que a lo largo de las páginas iba encontrando. Sara comenta que ella piensa que es algo intencionado para caracterizar la clase social y cultural de los personajes, ya que esto sólo se da en los diálogos y no en la parte narrativa. Esperanza coincide en que es cierto que aparecen esos fallos incluso más allá del diálogo, pues la autora utiliza un lenguaje desmañado con rasgos dialectales vulgares en los monólogos interiores y en un sentido indirecto. Este tipo de lenguaje le resulta más extraño en las traducciones que en los propios textos españoles; pero que no son fallos, sino el modo de transmitir la esencia de la zona en la que está ambientada la obra.

Y es que la acción de la novela transcurre en la América profunda del sur de Estados Unidos. Es aquí cuando Óscar comenta lo sencillo que es que en esta zona exista ese fanatismo religioso tan peculiar (y diverso) debido al aislamiento que provocan las grandes distancias, pues el eje de la historia es la crítica a la religión. El personaje principal, Hazel, es un fanático; en este caso de su propia religión, ya que promulga una sin Cristo, de ahí que todo sea una sátira.

Los personajes son muy variopintos, cada cual más raro y todos coincidimos, tal como comenta Esperanza, en que producen rechazo y no se salva ninguno. Peña comenta que el personaje de Enoch le recuerda a Rizzo, de la película Cowboy de medianoche. Enoch siempre está a la espera de que le pase algo importante porque su sangre se lo dice, pero nunca pasa nada; como sucede con las religiones. Una nueva crítica hacia las creencias en deidades. Es aquí cuando Ramón comenta que algunas historias le resultan familiares, como si ya las hubiese leído antes, a lo que Peña añade que muchos de los episodios de la novela son adaptaciones de los cuentos de la propia autora. Quizá por eso hay ratos en los que se da un exceso de palabrería sin que realmente cuente nada concreto e interesante. Algo así como lo que dice el personaje de Onnie en la página 141: «Ahí está, ese es el problema de los intelectuales, palabras, a montones, pero después, no concretáis nada.»

Entre todos llegamos a la conclusión de que Sangre sabia es otra crítica velada (o quizá no tanto) a la iglesia y a los muchos promulgadores de las distintas fes. Y con esta última reflexión llegamos al final de lo que dio de sí el taller en cuanto al libro respecta pues, como suele ser habitual, terminamos hablando de otros muchos temas adyacentes.

 

Trayecto intimista (vía 2 – vagón 07)

El sábado pasado partió de nuevo el vagón, este con el número 7, de #poetasenCercanías. Como en cada ocasión, y acompañados por una lluvia que este año se está convirtiendo en presencia habitual en estos recitales, fuimos acogidos por The October Press junto a tres poetas que recitaron sus poemas y que procedían, esta vez sí, de tres provincias contestanas distintas.

En este vagón, estuvieron con nosotros los poetas Ángel Belmonte, de (Almoradí) Alicante, ejerciendo el papel de anfitrión; Jaufré Rudel, de Albacete; y Annie Costello, desde Murcia. Tres poetas de corta, pero intensísima obra.

Al joven alicantino Ángel Belmonte, a pesar de ser poema inédito, lo conocíamos ya de algún recital en Alicante y de unos versos suyos con los que colaboró en el fanzine escribo porque eso, porque no puedo hablar, del año 2016. Su poesía, expresada en voz baja y con timidez, nos hablaba de un intenso mundo interior, patente quizá de manera especial en el poema con el que cerró su recital, a modo de propina.

El segundo turno en las tres rondas de poemas de que constó el recital fue para el albaceteño Jaufré Rudel. Este autor, que aún no ha tiene ningún libro publicado, ha sido sin embargo incluido en varias antologías de poetas bien de Albacete, bien de la franja Cartagena-Murcia-Albacete; nos referimos a las excelentes compilaciones Desde el mar a la estepa, de Chamán Ediciones, y El peligro y el sueño. La escuela poética de Albacete (2000-2016), editada por Celya. El autor hizo girar cada uno de sus turnos en torno a un bloque temático, el amor, la poesía de corte social, etc.

Para terminar, contamos con la presencia de la murciana Annie Costello, a la que algunos ya conocíamos por su presencia en diversas antologías, fanzines y publicaciones tanto en papel como digitales. Es autora del poemario Catábasis, editado por Raspabook, del que leyó diversos textos durante el recital del sábado. En un momento dado, empujada por el desgarro de Ángel Belmonte, se lanzó a leer unos poemas de carácter intimista que, según confesó, no tenía previsto sacar a la luz en este evento.

Quizá debido a la sorpresa que supuso lo inclemente de la mañana, este #poetasenCercanías fue más bien una reunión de amigos. A pesar de ello, los asistentes fuimos testigos privilegiados del despliegue de una amplia gama de sentimientos expresados a través de los versos de estos tres autores: desde la más descarnada intimidad y la expansión amorosa, hasta la risa irónica de un poema recitado con “acento argentino”. Como siempre, un placer compartir vermut y poesía un sábado por la mañana.

Bullicio en la redacción de The October Press (vía 2 – vagón 06)

Fieles a nuestra cita quincenal con la poesía, el pasado sábado nos volvimos a reunir en The October Press en torno a tres autores para la sexta sesión de esta vía 2 del ciclo #poetasenCercanías. En el vagón 6, también según viene siendo nuestra costumbre, nos saltamos todas las reglas que nos impusimos para este ciclo. No había poetas procedentes de tres provincias, sino solamente de dos (aunque esto quedase compensado por la tarde, con la presencia del poeta murciano Juan de Dios García en Mistos). Además, ninguno de los tres autores era inédito, otro de los sellos de identidad de este ciclo de recitales. Pero qué maravilla cuando las reglas se subvierten por un buen motivo y el resultado es, como fue el caso, espectacular.

En esta ocasión nos acompañaron los poetas Isabel Navarro, de Petrel y residente en Madrid; Adrián Bernal, de Alicante y residente en Barcelona; y Lucía Plaza, de Albacete, miembro del Colectivo Fractal, que tan buena labor realizan por la promoción de la poesía en dicha provincia. Los tres autores ofrecieron un recital que unió lo intenso de sus voces (que no del volumen de las mismas) con la homogeneidad de sus universos poéticos e inquietudes, muy apegadas a la realidad social en cuanto a temática y a la «legibilidad», así como a la inmediatez en la transmisión del mensaje.

El primer paso lo dio Adrián Bernal, que inició la primera de las dos rondas en que dividieron el acto recitando de memoria, de pie y con voz profunda y cadenciosa, casi salmódica, varios poemas extensos de su libro Estaciones de invierno, comenzando por el titulado «Octubre». En su segunda ronda, además, leyó el poema con el que colabora en el Lift off, número especial de la revista La Galla Ciencia en homenaje a David Bowie. Siguió el turno de intervenciones Lucía Plaza con textos de Piso piloto, engarzados como si de los distintos momentos de una historia de amor se tratara. En su segunda ronda, se centró en Lonely Planet, «guía de viajes» de los lugares a los que nadie quiere ir. Finalmente, Isabel Navarro leyó poemas, en sus dos rondas, de su poemario Cláusula suelo, en el que la maternidad se mezcla con la crisis cotidiana de un país primermundista. La poeta hizo un hueco ese fin de semana para estar con nosotros, ya que tanto el día anterior como ese mismo sábado por la tarde, presentó este título en Novelda y en Petrel.

La jornada transcurrió de una manera un tanto peculiar, dejémoslo ahí, ya que el recital estuvo recorrido por ruidos y por un rumor de fondo al que no estamos acostumbrados. No obstante, la mañana fue tan agradable e intensa que, como en todo evento exitoso, tampoco faltaron los bises. Tanto fue así que no pudimos evitar prolongar la tertulia literaria hasta bien entrada la tarde.