Demasiadas prisas

Para la lectura, como para tantas cosas en la vida, las prisas no son buenas consejeras. Aunque sea porque el trabajo nos obligue a ello, acumular lecturas por hacerlo, por el prurito de añadir una nueva muesca a la lista de libros ya leídos, no se aviene con el hecho de disfrutar de la lectura. Disfrute, digo bien, y no entretenimiento, cuya buena fama en la superficial sociedad de hoy en día es una plaga para toda obra fruto del pensamiento.

Esta reflexión tan desmañada se abrió camino en mi cabeza a raíz de la primera lectura del duro y difícilísimo poemario de Alba Ceres, Luciérnaga, del que puede que hable en otro momento. Tras muchas semanas deseándolo, cuando el libro finalmente llegó a mis manos no sólo lo devoré, sino que lo leí a una velocidad totalmente inadecuada. Me perdí casi todo. Ese fue el momento en el que me di cuenta del error en el que estaba cayendo.

En mi caso, creo que esa voracidad lectora se debe a cierto mecanismo mental mediante el cual trato de rectificar un yermo de unos veinte años. En ese tiempo, lo que va de la finalización de la carrera hasta no hace mucho, la actitud con la que me acercaba a la lectura era simplemente la diversión. De modo que llego al tiempo presente con la impresión de que en mi formación hay un hueco demasiado hondo. De ahí las prisas. Además, yo fui siempre un lector de paso lento. Y esto se suma a lo anterior para azuzarme en la urgencia.

Pero ya no, ya no hay prisa. La lectura es reflexión, es goce. Es entrar en la mente de otra persona y compartir, o disentir, un mundo, una manera de entender la realidad. Las palabras unidas en un texto inteligente no son meras sucesiones de sonidos, sino un organismo sobre el que no es buena cosa pasar de puntillas, sino enfangarse en él.

Los mejores libros de 2016 (sí, nosotros también)

Llega el fin de año y todo el mundo hace sus listas de los mejores libros (o los libros más vendidos, que no siempre se corresponden). Nosotros no íbamos a ser menos, así que hemos seleccionado un Top 5 cada uno y os lo traemos a continuación.

Sara J. Trigueros
  1. Seek To Know No More (José María Álvarez)
  2. Magistral (Rubén Martín G.)
  3. Ser el canto (Vicente Gallego)
  4. Los últimos perros de Shackleton (Ben Clark)
  5. Las riquezas verdaderas (Jean Giono)

Me gustan las listas porque no requieren explicaciones que condicionen cómo se va a leer más allá del lugar que ocupa el libro en ellas. No voy a justificar vacíos. Sí diré, porque me place hacerlo, que la presencia del Maestro ha sido el mayor goce estético de este año.

Óscar Navarro
  1. Diarios, 1956-1985 (Jaime Gil de Biedma)
  2. Piedra en :U: (María Auxiliadora Álvarez)
  3. Rocinante (Alfred Corn)
  4. La edad media (Leonardo Cano)
  5. Seek to Know No More (José María Álvarez)

El orden de los factores no altera el producto, de manera que el orden de mis sugerencias no implica Preferencias de un libro sobre otro. No obstante, quiero dejar constancia del asombro que supuso par mí el descubrimiento de los poemarios, tan distintos entre sí, de José María Álvarez y de María Auxiliadora Álvarez.

Raúl Medina
  1. Eres hermosa (Chuck Palahniuk)
  2. La edad media (Leonardo Cano)
  3. En mi cuarto (Guillaume Dustan)
  4. Nefando (Mónica Ojeda)
  5. Cero K (Don DeLillo)

Este ha sido un año de enormes descubrimientos. Pero tengo que ceñirme a una lista de solo cinco títulos, con lo que aquí está. Pero que no significa que el orden en que se presentan implique preferencias. Sí quisiera destacar no obstante, la presencia en mi lista de dos libros de la editorial Candaya, que fue un gran descubrimiento el pasado año y en este 2016 sigue ofreciendo títulos tan sorprendentes y recomendables como Nefando.

Carmen Juan
  1. Via lucis (Angelica Liddell)
  2. La casa de la cruz (Isabel García Mellado)
  3. Piloto automático (Juanma Agulles)
  4. El mar (Blai Bonet)
  5. Glenn Gould. Una vida a contratiempo (Sandrine Revel)

A la hora de configurar esta lista, pensé que como el último título de José María Álvarez salió de imprenta el año pasado, no íbamos a contarlo como «libro de 2016». Visto lo visto, súmese mi (de)voto a Seek To Know No More, sin posible lugar a dudas. En cuanto al resto, no necesariamente se corresponde el orden de aparición con mis criterios de calidad, pero dado que se trata de libros muy diferentes, resulta difícil poner uno delante de otro. Entre mis mejores, el poemario que se hizo con el premio «Ciudad de Burgos», una colección de artículos de Juanma Agulles, una novela recuperada de un autor balear y dos preciosidades gráficas.