Cómics existenciales (Corey Mohler)

Portada de Cómics existenciales (Corey Mohler)Octubre de 1997: Jorge Cham sublima la procrastinación al crear el cómic que salvará vidas entre estudiantes de postgrado. Once años más tarde, julio de 2008: Andrés Diplitti da vida a La pulga snob, el terror de los creacionistas. Cinco años más tarde, junio de 2010:  dos jóvenes, Matt Russell y Nick Gibb, crean Dead Philosophers in Heaven. Para entonces, el prestigio intelectual de la tira cómica ya es indiscutible —salvo que seas un relativista de mierda. No tardará en aparecer en escena Corey Mohler, el informático en paro y aficionado a la filosofía responsable de Existential Comics.

Existential Comics comenzó como una tira cómica de marcado carácter existencialista. Simultáneamente empezó a introducir a filósofos a quienes someter a las más excéntricas situaciones de humor imaginables. Bajo el yugo de un imperio tecnológico, el cómic nunca había disfrutado de una edición en papel, tampoco en inglés. Hasta ahora. Tras ofrecer una tira cómica gratuita cada unes desde hace algunos meses, hace apenas una semana la editorial Stirner sacó a la venta un tomo de lujo con 112 de las tiras de Corey Mohler.

No hay mejor carta de presentación que ver cómo una editorial joven decide embarcarse en el proyecto de editar un volumen de más de 300 páginas a color, con encuadernación cartoné y cosida. A ello se le suma un cuidadoso orden interno y una traducción excelente. Es justo mencionar al responsable, Adriano Fortarezza, pero igual de justo parece hacer mención a Víctor Olcina y M. Vega, revisores de la traducción. Los tres son responsables de que tengamos entre manos una de las mejores novedades editoriales del año.

La versión en papel de Cómics existenciales se divide en ocho secciones perfectamente simétricas, o casi. Cada una tiene como pórtico un concepto filosófico que en no pocas ocasiones cabe relacionar con el humor. Así, por ejemplo, no se tarda en averiguar qué tiene de chiflado un título como «Libertad radical». Y, desde luego, tampoco necesita presentación el que cierra el volumen, «La vida carece de sentido y después mueres». Dentro de cada epígrafe encontraremos 14 tiras cómicas dispuestas en un aparente orden aleatorio cuyo sentido no se revela a menos que se realice una lectura no lineal. Utilizando palabras del propio Adriano, la coherencia interna se asemeja a la de un sudoku. Sin embargo, lejos de ser exclusivamente un ejercicio de ingenio, tiene en mente al lector y es el lector el que disfruta descubriendo estos guiños tanto como su editor montando el puzzle.

Cada una de las partes tiene diferentes elementos que se van repitiendo a lo largo de la obra. Así, la tercera tira ubica invariablemente a diferentes filósofos en torno a un juego de mesa (Monopoly, póker, Risk). Aparecerá incluso un juego de rol, que no es sino un guiño a los comienzos de Mohler como dibujante. Del mismo modo, siempre encontraremos en penúltima posición una tira centrada en los griegos («El método socrático», «Zenón y Zenón», etcétera). Ahora bien, la filosofía antigua también ocupa otras posiciones, como evidencian «El Hombre Estoicismo», «El rey filósofo», «Epicureísmo: el cachondeo original» o «Una lección de estoicismo a cargo de Marco Aurelio».

Además de la disposición interna de las tiras, hay otros niveles de lectura posibles. Dentro de cada epígrafe se va desvelando el tema conforme avanza la obra. Ésta, por cierto, va ganando en densidad, de manera que la complejidad filosófica se va asimilando progresivamente. Incluso es posible observar coincidencias temáticas ajenas a la filosofía dentro de un mismo epígrafe. Tal sería el caso de la abundante presencia de elementos audiovisuales o de la publicidad dentro de «Angustia», como las referencias a los Monty Python, a concursos televisivos, a seriales de televisión («Filosofía en Nueva York») y al cine clásico («Doce filósofos sin piedad» o «Rebelde sin conjunción constante», que imita incluso los carteles de cine de los años 50).

Aunque el mundo es absurdo y la vida demasiado corta, podemos abrazar la ansiedad de encontrarnos con la finitud de una obra así de divertida y convertirla en un antídoto contra la angustia. A pesar de que las referencias conceptuales son numerosas, hay al final un apartado que, bajo el membrete «¿No lo pillas?», arroja luz a legos y profanos. Sí, he acudido a él en numerosas ocasiones. Liberador para  eruditos, didáctico y divertido para los no iniciados. No se le puede pedir mucho más a una novela gráfica un cómic. Sólo queda el disfrute.

 

Cómics existenciales
Corey Mohler (Stirner, 2017)

317 páginas. Erratas encontradas: 1.

 

 

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