La acusación. Cuentos prohibidos de Corea del Norte (Bandi)

bandiLa historia de la literatura está plagada de obras cuyo autor es desconocido, o de autores que se ocultan tras la máscara de un pseudónimo. El motivo para hacerlo es posible que se nos escape en muchos casos, pero no en el que nos ocupa. «Bandi» («Luciérnaga») oculta la identidad de un escritor norcoreano cuya vida, y la de su familia, estaría sentenciada de muerte si fuera conocida por las autoridades de Corea del Norte. 

La peripecia que permitió que esta colección de cuentos cruzara la frontera del país más opaco del planeta se nos narra en los apéndices finales del libro, una edición muy bien cuidada, como suele ser costumbre en la casa de los Libros del Asteroide. Remito a su lectura para conocerla.

«Bandi» parece ser un escritor de 50 años que actualmente vive y trabaja en Corea del Norte. Escribió estos cuentos en secreto, movido por la necesidad de contar lo que de verdad sucede en aquel país, una realidad que las autoridades norcoreanas, regidas por la todopoderosa familia Kim, se empeñan en ocultar.

Toda la población de aquel país, que se hallaba bajo el hechizo del brujo, vivía en una ficción ajena a la realidad.

Sin tratarse de cuentos de terror, el lector no puede sino sentir angustia, miedo o indignación antes los siete ejemplos de cómo es el dificilísimo día a día de los habitantes de Corea del Norte. Una mujer que debe prepararse para ella comida de perros, a espaldas de su marido, para que él pueda alimentarse bien y así rendir en su trabajo. Un hombre que enloquece cuando las autoridades pretenden cortar las ramas del árbol que plantó después de la guerra que dividió a Corea en dos países. Un joven al que la burocracia implacable le impide viajar a su pueblo natal para acompañar a su madre en sus últimos momentos. Una mujer que debe sonreír y mostrar gratitud al Gran Líder, ignorando que entre tanto su marido y su nieta sufren graves fracturas provocadas por una avalancha humana.

¿Por qué tenemos hijos si en este país ni siquiera podemos ir a ver a nuestra madre cuando se está muriendo? ¿Para qué traer hijos al mundo?

Tras la lectura de estos relatos, es fácil comprender que el autor se enmascare tras el pseudónimo de «Bandi». En ellos no encontraremos ni la más mínima justificación de las aberraciones de la burocracia y de la mediocridad de los dirigentes norcoreanos, en especial de sus cargos intermedios. En varios de los relatos se presenta la realidad del atroz sistema de castas. Y algo aún más incomprensible para la mentalidad del resto del mundo, el hecho de que los «pecados» de un ciudadano salpiquen tanto a sus familiares directos como a sus descendientes en varias generaciones.

¿Cómo puede ser? ¡Cómo…! Aunque el abuelo de Min-hyeok hiciese algo tan terrible que le llevase a la muerte, ¿de qué pueden ser culpables sus hijos, que entonces tenían tan solo diez años? ¡La culpa afecta incluso a Min-hyeok, que ni tan siquiera conoció a su abuelo!

El estilo de las historias es de un sencillo realismo, con poco espacio para la poesía o para la ensoñación. La necesidad de sobrevivir deja poco espacio para ello. Sus personajes no pueden bajar la guardia ni un instante. Deben cuidarse de vecinos que vigilan cada uno de sus pasos, deben cumplir incluso más de lo que se espera de ellos, por mor de no ser acusados de «enemigos del pueblo», deben sonreír y ser felices por obligación.

En estos momentos, en los oratorios hay gente hambrienta porque no ha recibido su ración de alimentos desde hace tres meses, y pese a todo están llorando al muerto. Incluso hay una madre que llora al Gran Líder cuando su hijo acaba de morir después de que le mordiese una serpiente mientras cogía flores. ¿Crees que son sinceros?

La vida diaria en Corea del Norte es casi un misterio más allá de sus fronteras. Son muy pocos los testimonios de los que han conseguido huir, y todos coinciden en sus descripciones. El valor de estos «Cuentos prohibidos de Corea del Norte» estriba en que su autor aún sigue allí, en que puso en serio riesgo su vida para que podamos conocer aquella realidad de primera mano. Además de poseer una altísima calidad literaria, los relatos de La acusación son un documento, un testimonio, un grito desesperado de alguien que confía en que algún día pueda llegar desde fuera la ayuda que su pueblo necesita para ser libre, ya que ellos están atados de pies y manos. Una lectura más que recomendable, necesaria.

La acusación. Cuentos prohibidos de Corea del Norte
Bandi (Libros del Asteroide, 2017)
Erratas encontradas: 2.

 

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