Chuck Palahniuk: a la expectativa

Ya se me hacía raro tanto tiempo sin saber de él, pero el pasado día 9 de enero Chuck Palahniuk anunció que volverá con un nuevo libro —el primero en cuatro años (sin contar la novela gráfica que fue la continuación de El club de la lucha— que llevará por título Adjustment day y saldrá a la venta el 1 de mayo. Esta será la primera novela tras la amena pero algo atropellada en su desenlace (además de un poco «ida de olla») Eres hermosa, que se publicó en 2014, aunque no sería hasta 2016 que nos llegase en castellano de la mano de Random House. Es por este motivo por lo que retomo este texto que escribí hace unos meses a modo de reflexiones propias, crítica al autor, enfurruñamiento o llamadlo como más os guste.

Siempre me ha gustado leer, aunque mis lecturas iban a rachas. Meses de leer mucho y meses de no tocar un libro. Fue en uno de esos períodos en el que los libros simplemente estaban ahí, haciendo de estantería para apoyar los videojuegos, cuando un amigo me recomendó uno. Esto fue allá por el 2008, tras una conversación en la que empiezas hablando de algo banal y terminas hablando de relaciones, sentimientos (el amor y esas cosas), infidelidades y, cómo no, también de sexo. A día de hoy tengo claro que cada libro tiene su momento y que en muchas ocasiones pareciera que esos libros nos buscasen. El libro en cuestión era Asfixia (Choke, 2001). Así conocí a Palahniuk. Desde ese momento me declaré fan.

Una de las cosas que más me gustó (y me llamó la atención) fue el realismo con el que relataba cada detalle. La minuciosidad en la descripción de cualquier cosa, pero sobre todo el lenguaje utilizado para ello. Soez, malsonante, lleno de referencias escatológicas, tacos… pero al fin y al cabo, satírico. Y claro, cuando me puse a leer todas sus obras y a informarme acerca del autor descubrí que no era algo casual en Asfixia, porque toda la obra de Chuck es de este estilo: el realismo satírico. Si algo hay que Palahniuk hace a la perfección es criticar, con humor, con mucha ironía, con un toque de sarcasmo, hacer crítica de los grandes problemas en la sociedad actual: el estilo de vida que llevamos, el consumismo de masas, la fama, el dinero, las drogas, la prostitución, el poder, la política y un largo etcétera.

En cuestión de unos meses, leí todas las novelas de Palahniuk publicadas hasta ese momento, cuando la más reciente era Rant: la vida de un asesino. No me voy a extender hablando de qué trata cada libro y cuál es su mensaje, pero lo que sí diré es que justo esa novela, Rant, me dejó un poco (¿cómo decirlo?) de ilusionado; y a partir de ahí no he vuelto a encontrarme con el Palahniuk de los orígenes. Sé que habrá quien piense que en sus primeras obras pudo haber sido un poco repetitivo con el tema del sexo y haberlo usado para crear morbo y que así se hablase más de ellas, pero en realidad el tema del sexo sólo sale en tres. Recordemos que antes de Asfixia, Palahniuk ya había escrito El club de la lucha, Superviviente y su primera novela, Monstruos invisibles, la cual no le quisieron editar en un principio por considerarla demasiado desagradable e incómoda. Esto provocó que, queriendo ir aún más allá del límite impuesto, llevado por el despecho escribiera El club de la lucha y, cosas curiosas, ésta sí la publicaron. Sin grandes ventas ni buenas críticas, David Fincher decidió en 1999 llevarla al cine y, comercialmente hablando, también fue un fracaso. Pero sería el lanzamiento en DVD de la película y la fama de Brad Pitt lo que harían que se convirtiera en una película de culto, dándose a conocer entonces el nombre de Chuck Palahniuk, «el del libro de la peli». A partir de aquí y en ese mismo año le publicaron Monstruos invisibles y, además, Superviviente, pero no sería hasta la publicación de Asfixia, dos años más tarde, cuando conseguiría la fama y que el New York Times lo incluyera en la lista de superventas.

Un par de años después, en 2003, nos llegaba Nana. En esta ocasión aventuras, muertes súbitas de bebés, un periodista e investigaciones. Una gran novela que incorporaba nuevas perspectivas, incluyendo fenómenos naturales anormales y «brujería». Al año siguiente era Diario, una novela, el nuevo libro de Palahniuk que llenaba escaparates. En esta ocasión crítica a la sociedad americana y a las mentiras que se esconden detrás del famoso «sueño americano». Tan solo año y medio después se publicaba Fantasmas, novela en la que Chuck reúne a un grupo de escritores en una mansión a la que van para (supuestamente) descansar y dar rienda suelta a sus mentes y así escribir sus grandes obras. Es en esta novela donde encontramos «Tripas» o «Reflexoputa», dos historias muy buenas. Sin embargo es también en esta novela en la que ya se me hacían predecibles las historias y veía falta de ganas por parte del autor. Justo después llegó Rant: la vida de un asesino, que como ya he mencionado fue la primera que me decepcionó o al menos me desilusionó.

Hasta este momento siempre que salía una nueva novela de Palahniuk estaba deseando leerla y ver hasta qué punto me sorprendía y me gustaba más aún, si era posible, que las anteriores. Ahora la cuestión era ver si, al menos, me gustaba y no me parecía predecible o incluso mala. He de decir que del mismo modo que sus seis primeras novelas me parecen buenísimas, las ocho últimas me parecen sosas, predecibles e incluso, por momentos, aburridas y pesadas. Esto no significa que sean malas, ni mucho menos, pero no son en mi opinión tan buenas. Aquí entrarían Fantasmas, Rant: la vida de un asesino, Snuff, Pigmeo y Al desnudo, publicadas todas ellas entre 2005 y 2010 (como veis, libro por año). Para no extenderme más de la cuenta y criticar más de lo debido, dejaré estos cinco títulos como que, tal y como decía, no me gustaron tanto como esperaba; pero sí querría hacer mención especial a la historia de Madison Spencer, contada a lo largo de dos novelas: Condenada, publicada en 2013, y Maldita, publicada en 2015, que, aunque con ciertos pasajes divertidos y algún personaje con personalidad propia, no me parecen comparables a sus primeras obras, además de que a este personaje de Madison le falta otra novela para cerrar su historia y, de momento, no parece que llegue, lo cual me hace pensar que nunca habrá un tercer título para cerrar de una forma medianamente digna el periplo de esa chica muerta perdida por el inframundo más asqueroso imaginable. Eso sí, la crítica a la sociedad respecto al consumismo y en especial a cierta pareja del mundo del cine Hollywoodiense es brillante y devastadora.

Ahora, mientras escribo esto y recuerdo cada historia y cada personaje, me percato de que mis dos novelas favoritas son «las primeras»; la primera que escribió (Monstruos invisibles) y la primera que fue superventas y le hizo el hueco en el mercado de los grandes (Asfixia). Por supuesto que esto no significa nada, para gustos los colores, simplemente es mi punto de vista respecto  a la obra del autor. Espero (deseo) que Adjustment day esté más en la línea de esas primeras historias (y que no tarde mucho en publicarse en castellano) para volver a leer al Palahniuk con chispa, impredecible, y con finales inesperados que fue antaño, porque desde que empezó a sacar un libro por año aproximadamente Chuck Palahniuk no es el de sus orígenes. Démosle un voto de confianza y esperemos que cuatro años le hayan cundido para más y mejor.

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