El tren más macarra (vía 3 – vagón 04)

Recién terminada la cuarta sesión de este ciclo de #poetasenCercanías dejamos constancia en Twitter de que habíamos asistido a un recital épico. ¿Y por qué «épico»? Pues porque hubo de todo: emoción, risa, música, sorpresas… En esta ocasión contamos sólo con dos escritores, que aterrizaron en The October Press para traernos su poesía una mañana de sábado más. El papel de anfitriona corrió a cargo de Lola Miralles, de Alicante, poeta que en sus ratos libres ejerce de profesora de inglés. Y, desde Murcia, cabalgando en una ola, vino Lujo Berner, ingeniero, poeta y surfero.

Aunque el recital comenzó con un tono serio y con un silencio que se podía rasgar dominando el ambiente, pronto los versos de Lola Miralles arrancaron la primera carcajada del público asistente. A partir de aquel momento se creó una complicidad entre ambos poetas y con el público que hizo que el tiempo que duró la lectura se pasara en una risa. Lola leyó poemas inéditos, a excepción de un par publicados en una revista. En sus textos predominó la crítica social, con un tono irónico y mucha sensualidad sin que faltase el humor.

Por su parte, Lujo leyó poemas de su, hasta ahora, único poemario, Home. Acompañó sus lecturas con una selección de música experimental de Sergio Sánchez, con el que colabora en el proyecto Harar. Esta música transportó a los asistentes hacia los lugares en los que se inspiró el poeta para escribir su libro (dato curioso es el viaje que hizo por todo el mundo a través de Google Maps para dar forma a Home).

En su bis, Lola Miralles trajo a la palestra todos los males y basuras que salpican nuestras sobremesas en los noticiarios. La sorpresa llegó en esta ronda final cuando, «sin previo aviso», desde el fondo del local empezó a sonar un saxofón. Pero la cosa no quedó ahí, ya que en la lectura de su último poema, el murciano estuvo acompañado a la guitarra y a la jeringuilla (a las fotos nos remitimos).

Este ha sido un Cercanías que tardaremos tiempo en olvidar, en el que lo pasamos estupendamente y nos reímos con ganas. Y el colofón a todo esto llegó con la como siempre excelente comida de hermandad, de la mano, una vez más, de la cocinera Srta. Pica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *