#poetasenCercanias con amago de invierno (vía 2 – vagón 10)

Ya vamos encarando el final de la presente temporada. El pasado sábado nos reunimos en The October Press para el vagón número 10 del ciclo #poetasenCercanías de este año. Como ha sido la tónica habitual, el tiempo fue desapacible en la calle, pero los tres poetas convocados estuvieron muy bien acompañados por un público cálido y atento.

En esta ocasión, viajaban en el vagón Cristina Llorens, como anfitriona, de Alicante; Arturo Tendero, que vino desde Albacete, y el canario, afincado en Valencia, Jorge Ortiz Robla.

Contamos decíamos, el papel de afitriona recayó sobre Cristina Llorens, buena amiga de la casa, autora de una obra breve pero intensa. Nos ofreció una lectura de varios poemas inéditos, así como de algunos previamente publicados en revistas como la extinta Ex Libris, que en sus últimas temporadas publicaba el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Cristina introdujo brevemente la lectura de cada uno de sus poemas, en los que latía cierto poso de pesimismo.

Siguiendo con la ronda de turnos, el siguiente en leer sus poemas fue Arturo Tendero. Los poemas de este autor, con una extensa obra publicada, hicieron mención a la familia, a la vida cotidiana y a las cosas más sencillas de la vida, a las que él presta atención y que nutren sus textos. Nos confesó que habitualmente escribe sus poemas en papeles sueltos, que deja reposar hasta que los considera maduros, y, a modo de bis, nos regaló la lectura de dos poemas, escritos hace años, y con los que se había reencontrado hacía solo unos días.

En tercer lugar intervino el canario, valenciano de adopción, Jorge Ortiz Robla, que se encontraba en tránsito hacia la librería La Montaña Mágica de Cartagena para presentar esa misma tarde su último libro de poesía, Presbicia. Jorge recitó poemas extraídos de varios de sus libros publicados. Al final, de propina, hizo una lectura de algunos poemas todavía inéditos.

El público de esta sesión asistió, como siempre, muy atento a la voz de los tres poetas. Al finalizar, siguiendo nuestra costumbre, hubo fotos, vermut y tertulia, la cual se prolongó en petit comité durante la sobremesa.

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