Siempre hay #poetasenCercanías, pero esta semana MÁS (vía 2 – vagón 08)

Si es cierto que en la variedad está el gusto, el sábado pasado disfrutamos de un banquete de pluralidad en la última sesión del #poetasenCercanías que, como cada quince días, tuvo lugar en The October Press. Buen ambiente, buena compañía y, como siempre, la presencia de tres buenos poetas, que cogieron el tren para acercarse a pasar con nosotros otra mañana de sábado. Esta sesión, además, tenía algo de especial: era la primera actividad de nuestro primer festival de poesía «…pero esta semana MÁS».

La sesión discurrió dentro de los cánones que nosotros mismos establecimos para este ciclo y esta vez no hubo sorpresas en el discurrir del recital. Otra cosa es que las emociones de todo tipo anduvieran campando a sus anchas entre los asistentes, que lo hicieron, sin dejar un minuto para el descanso o para la distracción.

El papel de anfitriona corrió a cargo de la jovencísima poeta ilicitana Andrea Gimeno, una escritora inédita que, sin embargo, ha visto ya poemas suyos recogidos en algunas publicaciones, entre las que cabe destacar el número SEIS de la revista La Galla Ciencia, «Minoría Virgiliana II». Con su voz calmada y queda, nos recitó varios de sus poemas, breves, concisos y repletos de referencias que ella misma fue explicando.

Desde Murcia, se acercó para acompañarnos otro poeta inédito, Juan Manuel Sanchez Meroño. Él, por su parte, forma parte del núcleo del Colectivo Iletrados de Murcia y, entre otras labores, se encarga de la maquetación del fanzine Manifiesto Azul, que se publica anualmente y que va ya por el número 17. En sus poemas descubrimos elementos fuertemente apegados a la realidad y a la experiencia. Diseñó su intervención alrededor del motivo del viaje, del alejamiento y la huida, pero sabiendo siempre dónde volver.

El último y atrevido poeta —llegado por carretera nacional desde Valencia—, fue David Trashumante, natural de Logroño, circunstancia que llevó a alguna que otra broma. Es autor de una prolífica obra y un experto en la corriente performativa de la poesía, y así nos lo demostró con textos de A viva muerte o Tópo. Su recital, su voz potente y modulada, hizo vibrar a todos los asistentes.

Tras los bises de rigor, y tras recordar a los asistentes que el festival se prolongará toda la semana con actividades de lunes a sábado, sólo nos quedó aplaudir y disfrutar del vermut (con aceitunas y limón, como debe ser).

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