Bienvenidos al sur (puertadeHerakles #10)

Habían transcurrido varias semanas desde que, por circunstancias diversas, los porteros del héroe griego nos reunimos por última vez. El viernes pasado retomamos la tradición y el club #puertadeHerakles se sentaba de nuevo para hablar, en esta ocasión, de Sangre sabia, una de las dos novelas de la estadounidense Flannery O´Connor.

Como no podía ser de otro modo empezamos por comentar, a grandes rasgos, si nos había gustado o no la historia de Hazel Motes y aquí surgió el debate. Yo no tenía muy clara mi opinión debido a que creo que no es hasta bastante avanzada la mitad de la novela que no sucede nada interesante. A esto hay que sumarle el hecho de que me distraía bastante la cantidad de fallos gramaticales, y alguno ortográfico, que a lo largo de las páginas iba encontrando. Sara comenta que ella piensa que es algo intencionado para caracterizar la clase social y cultural de los personajes, ya que esto sólo se da en los diálogos y no en la parte narrativa. Esperanza coincide en que es cierto que aparecen esos fallos incluso más allá del diálogo, pues la autora utiliza un lenguaje desmañado con rasgos dialectales vulgares en los monólogos interiores y en un sentido indirecto. Este tipo de lenguaje le resulta más extraño en las traducciones que en los propios textos españoles; pero que no son fallos, sino el modo de transmitir la esencia de la zona en la que está ambientada la obra.

Y es que la acción de la novela transcurre en la América profunda del sur de Estados Unidos. Es aquí cuando Óscar comenta lo sencillo que es que en esta zona exista ese fanatismo religioso tan peculiar (y diverso) debido al aislamiento que provocan las grandes distancias, pues el eje de la historia es la crítica a la religión. El personaje principal, Hazel, es un fanático; en este caso de su propia religión, ya que promulga una sin Cristo, de ahí que todo sea una sátira.

Los personajes son muy variopintos, cada cual más raro y todos coincidimos, tal como comenta Esperanza, en que producen rechazo y no se salva ninguno. Peña comenta que el personaje de Enoch le recuerda a Rizzo, de la película Cowboy de medianoche. Enoch siempre está a la espera de que le pase algo importante porque su sangre se lo dice, pero nunca pasa nada; como sucede con las religiones. Una nueva crítica hacia las creencias en deidades. Es aquí cuando Ramón comenta que algunas historias le resultan familiares, como si ya las hubiese leído antes, a lo que Peña añade que muchos de los episodios de la novela son adaptaciones de los cuentos de la propia autora. Quizá por eso hay ratos en los que se da un exceso de palabrería sin que realmente cuente nada concreto e interesante. Algo así como lo que dice el personaje de Onnie en la página 141: «Ahí está, ese es el problema de los intelectuales, palabras, a montones, pero después, no concretáis nada.»

Entre todos llegamos a la conclusión de que Sangre sabia es otra crítica velada (o quizá no tanto) a la iglesia y a los muchos promulgadores de las distintas fes. Y con esta última reflexión llegamos al final de lo que dio de sí el taller en cuanto al libro respecta pues, como suele ser habitual, terminamos hablando de otros muchos temas adyacentes.

 

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