Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado (Maya Angelou)

angelouDe sobra es sabido que el catálogo de Libros del Asteroide roza lo impecable. Pero cuando imprimen un título de un autor como Maya Angelou, a mí, particularmente, se me hacen agua las manos.

La polifacética Marguerite Annie Johnson, quien fuera llamada “la más laureada de las poetas de color” en su momento, escribió su autobiografía en siete volúmenes, de los cuales el primero es el más conocido: Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado. En él, Maya cuenta en primera persona y recuperando una inocencia pueril que se va transformando en crudeza cómo fueron sus primeros años (concretamente hasta los 17, cuando da a luz a su hijo). La niña Marguerite creció en un pueblecito de Arkansas junto a su hermano Bailey, su abuela y su tío, en circunstancias de cambio. La yaya poseía una tiendecita y desde los ojos de los niños era un ser casi todopoderoso al que el resto de la comunidad (negra, por supuesto) respetaba. Sin embargo, la emancipación negra no había llegado tan lejos todavía, y los mayores conflictos internos de Maya antes de marcharse a California, se dan cuando experimenta en sus propias carnes el rechazo y el trato de superioridad de los niños blancos. La escritora cuenta cómo ella misma llega a aborrecer los comportamientos y las tradiciones de su raza: no acaba de comprender por qué se doblegan; tampoco le agradan los sermones ni la manera de vivir la religiosidad. «Éramos criadas, granjeros, mozos y lavanderas, y cualquier aspiración a algo superior era ridícula y presuntuosa».

Con sus padres separados, los hermanos Johnson viajan primero a San Luis y más tarde a California, donde Maya se instala definitivamente junto a su madre, a quien ambos tienen por una diosa tanto por su belleza como por su fuerza y descaro contra el mundo. Allí se desarrolla física (más bien poco) e intelectualmente, se instruye, comienza a trabajar, descubre diversas formas de discriminación tanto racial como sexual, tiene contacto con el mundo nocturno y con conceptos como el lesbianismo y finalmente descubre, cuando se entera de que va a ser madre, lo que es el verdadero miedo.

Como decía anteriormente, la narración es naive o parece serlo, porque Angelou no tiene miramientos a la hora de contar linchamientos a negros señalados por un dedo acusador, como tampoco los tiene cuando explica cómo el novio de su madre abusó de ella en repetidas ocasiones. Pero tampoco conoce el pudor y es explícita en cuanto a sus pensamientos acerca de todo lo que sucede o está por suceder a su alrededor. Las memorias de esta poeta, publicadas por primera vez entre 1969 y 2013, un año antes de su muerte, son un reflejo fiel y sin adornos de su evolución como mujer, pero también del tránsito a la emancipación del pueblo negro en los EEUU de principios del siglo XX.

Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado
Maya Angelou (Libros del Asteroide, 2016)

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