II Veus de la Mediterrània

El curso pasado cerramos nuestra programación con un último vagón del #poetasenCercanías en el marco del homenaje a Manolo Estébanez en Novelda bajo el título de Libélulas en el jardín. Tras unos meses de descanso, no había mejor manera de poner en marcha el tren que de nuevo en Novelda, en esta ocasión dentro de la programación del II Festival de poesía contemporánea «Veus de la Mediterrània», cuya primera edición tuvo lugar en septiembre de 2016, con el propio Manolo como uno de sus principales impulsores.

Así pues, el pasado sábado día 16 dio comienzo el recorrido de la Vía 3, con un primer vagón en el que viajaban Álvaro Giménez desde Alicante, ejerciendo de anfitrión; Gracia Aguilar desde Albacete y Antonio Aguilar, venido de tierras murcianas. Esta vez el #poetasenCercanías se desarrolló en un escenario ideal, la bellísima Casa-Museo Modernista. Los poetas ofrecieron una lectura estructurada en las tres rondas ya habituales. Álvaro Giménez nos leyó poemas aferrados a la cotidianeidad y al mundo de la creación poética de su libro Atópica. Los emotivos y personalísimos textos de Gracia Aguilar asombraron por su sinceridad y por su parte, Antonio Aguilar, recitó poemas de varios de sus libros. Ayudados por el marco espacial, entre los tres crearon un ambiente mágico de recogimiento, no exento de algunas risas.

El festival tuvo su primer acto la tormentosa noche anterior, en la librería La Farándula, donde Agustín Pérez Leal, Joaquín Juan Penalva y Juan Luis Bedins presentaron los poemarios Tú me mueves, obra del primero de ellos, y de Corteza de abedul, de Antonio Cabrera, ambos merecedores del Premio de la Crítica Valenciana.

El sábado por la mañana, de manera simultánea al #poetasenCercanías, en el Espai Kids del Casino de Novelda se desarrollaba una actividad dirigida a los más pequeños, en la que se proponía a los niños —y también a sus progenitores— ilustrar una selección de poemas de Gloria Fuertes con motivo del 100 aniversario de su nacimiento. Para la organización de este exitoso evento contamos con la colaboración de la Associació Pissigalla, agitadora cultural centrada en los jóvenes.

Por la tarde, tras una comida de hermandad en el Casino de Novelda, tuvo lugar una mesa de poetas en la que Luis Bagué, Itzíar Mínguez y Ramón Bascuñana leyeron algunos fragmentos de sus últimas obras, tanto publicadas como inéditas, y se enfrascaron en un discreto debate entre ellos y también con el público. Para finalizar la jornada, tuvimos entre nosotros a nuestros amigos de La Galla Ciencia presentando su Lift Off, el número especial de la revista dedicado a David Bowie. Además, el artista Justin Case ofreció un concierto acústico con versiones del polifacético cantante británico, desparecido a principios del pasado año.

El domingo, la fiesta continuó el La Bruja del Casino de Novelda. Esta jornada, dedicada a la lengua valenciana, dio comienzo con un recital de nuevo a tres bandas. En esta ocasión, los poetas invitados fueron Victoria E. Cremades, Gracia Giménez y Eduard Ramírez, quienes ofrecieron una muestra de obra y se prestaron a establecer un diálogo sobre la inspiración y el objeto final de la poesía.

A mediodía hubo de nuevo una reunión ante la mesa, esta vez en el Castillo de la Mola. Por la tarde, el festival tuvo como colofón un recital abierto en homenaje al poeta de Burjassot Vicent Andrés Estellés, nombrado hijo predilecto de Novelda en 1988.

Vivimos un fin de semana intenso como arranque de temporada colaborando en un festival que nació con vocación de continuidad y en el que estaremos encantados de volver a participar en las próximas ediciones.

A Manolo, in memoriam.

Libélulas en Cercanías

El pasado sábado día 10 de junio llegaba el final del largo viaje de esta temporada por tierras contestanas. Este último trayecto del Cercanías sirvió para cumplir nuestro sueño de salir de la ciudad de Alicante y nos llevó hasta la preciosa localidad de Novelda. Con este recital quisimos sumarnos a los actos que formaron parte de la jornada poética «Libélulas en el jardín» en memoria de Manuel Estébanez Consuegra.

Los poetas que en esta ocasión nos regalaron su voz fueron todos de la provincia de Alicante. Ángeles Campello, miembro de Frutos del Tiempo, de Elche; Natxo Vidal Guardiola, desde Monóvar, repetía en este ciclo debido a sus vínculos personales con Manolo; por último tuvimos el placer de escuchar a José Luis V. Ferris, de Alicante, que no suele prodigarse en este tipo de actos.

Al igual que en otras ocasiones, los tres poetas fueron muy disciplinados e hicieron tres rondas leyendo poemas de sus diferentes libros, además de algunos inéditos. Natxo Vidal, con su poesía directa y clara, leyó varios poemas con los que en algún momento consiguió arrancar alguna risa.

Por su parte, Ángeles Campello, con su suave cadencia y voz serena, leyó varios poemas en los que se reflejaba una espiritualidad cercana al misticismo oriental y muy conectada con la naturaleza. Al final de su intervención consiguió emocionarnos a todos con un poema dedicado a su madre, recientemente desaparecida.

Como broche final, escuchamos, de su propia voz y adornados con prolijas explicaciones, los poemas de José Luis V. Ferris. Este autor, bien conocido por todos nosotros, publicó su último libro de poesía hace ya muchos años (tras los que se dedica a otros géneros como la novela o la biografía). En su última ronda nos dio una muestra de su escritura más reciente, que aún permanece inédita.

Siguiendo nuestra costumbre en todos los #poetasenCercanías, el acto terminó  compartiendo charla y vermut con el resto de asistentes. En esta ocasión, además, gracias a la excelente organización de Veus de la Mediterrània nos sentamos a la mesa con poetas y amantes de la poesía en el Casino de Novelda.

Pero la jornada no terminó ahí, sino que continuó con un paseo por el centro histórico de la ciudad, una interesantísima visita guiada a cargo de José Luis Pellín Payá, bibliotecario y cronista de la villa. Para finalizar este día tan emotivo, nos volvimos a reunir en la casa-museo modernista en un doble recital poético que sirvió para conocer mejor el proyecto que codirigía Manuel Estébanez junto a Raquel F. Menéndez, Libros de la Libélula Nómada. El acto consistió, en primer lugar, en la lectura de varios poemas que él mismo había marcado dentro de su biblioteca. La segunda parte fue un recital en memoria y homenaje a Manolo en la que todos los asistentes estuvimos invitados a participar.

Todas estas actuvidades, como hemos dicho, estuvieron excelentemente coordinadas por Veus de la Mediterrània. Queremos, pues, dejar constancia de nuestra gratitud a Joaquín Juan Penalva, Mado Abad y José Luis Pellín, que realizaron una labor impecable. Y, por supuesto, a Maria Dolores Aguilar y a su familia, por su infinita generosidad.

La jornada fue intensa y emocionalmente agotadora, pero nos volvimos a Alicante con la satisfacción de la amistad compartida y con la cabeza ya puesta en la vía 3, desde la que arrancaremos después del verano.

#poetasenCercanías a punto de descarrilar

El pasado sábado día 20 de mayo, fieles a nuestra cita con la poesía, tenía lugar el recital del que fue penúltimo vagón del tren de esta temporada. Gracias al sol, la playa y la amplia oferta de actividades culturales de este fin de semana, debido a que se celebraba el Día Internacional de los Museos, unido todo ello a una confabulación de astros, hizo que esta sesión poética quedase más bien como una reunión de amigos para tomar una cerveza en The October Press, donde ya nos sentimos como en casa.

Con un excelente puñado de oyentes en el público y únicamente con dos de los habituales tres poetas, la mañana pasó de un modo distendido y ameno. Las voces que nos acompañaron fueron las de Juan de Dios García, llegado desde Cartagena, y la de Christian Nieto, desde Murcia.

Faltó la presencia de Álvaro Carbonell, poeta alicantino al que, debido a un imprevisto de última hora, le resultó imposible acudir a la cita; aunque sí pudimos disfrutar de su poesía a través de la voz del también poeta Ramón Bascuñana, quien leyó varios poemas del poemario de Álvaro Cómo escapar de la isla de Villings editado por Valparaiso. Christian Nieto nos sorprendió cuando decidió no leer nada de su libro Última bala, editado por La Fea Burguesía, y leyó toda una selección de poemas inéditos que traía en su smartphone. Juventud impone. Por su parte, Juan de Dios encandiló con su voz y su expresividad. Recitó un par de poemas de Ártico (Germanía), varios de su último libro Un fotógrafo ciego (Balduque) y, para finalizar y por petición del público, el poema con el que colabora en el especial LIFT OFF dedicado a David Bowie de la revista La Galla Ciencia.

Como ya viene siendo habitual, tras la media hora escasa que duró el recital, mantuvimos una amena y constructiva charla y compartimos unas cervezas. Aprovechamos el momento para adelantar la noticia de que, seguramente, esta sería la última sesión de esta vía 2 que tendría lugar en nuestro querido The October Press. No pudimos anticipar más, pero es más que probable que el último vagón salga de la ciudad, fiel a su espíritu de dar cuenta de la realidad de la creación en territorio contestano.

Apuntes sobre Caídas (Teresa Soto)

Si cada libro tiene su momento, no había mejor regalo en el último mes que el que Alba Ceres puso en mis manos: un poemario cuadrado y florecido. Caídas es el cuarto título que firma Teresa Soto, después de haber ganado el premio Adonais con Un poemario (Rialp, 2008) y de haber publicado también Erosión en Paisaje  y Nudos.

Formado por dos partes bien delimitadas, este último trabajo de la poeta asturiana es un recorrido por el duelo, explícito en cuanto al ajeno y mucho más comedido en lo propio. La que abre el libro, «El Dorado», hace referencia a un viaje real, en concreto a un punto geográfico existente (el parque californiano), si bien está plagado de la semántica del oro y su simbología, en ocasiones falsa, de esperanza y cambio: «voy a ti / para sanarte del oro / para cuidar la pérdida / abrazar tu exilio».

Esta intención de cuida atraviesa cada una de las páginas, tal vez con menos ternura en la segunda sección, que nomina el total. En ella aparecen la rabia, el gesto violento para demostrar que queda vida (y cómo acogerlo desde fuera, aprobarlo incluso), pero también el abandono de «la lucha de sí mismo hacia las alturas [que] es suficiente para llenar el corazón del hombre» de la que habla Camus en El mito de Sísifo, la rendición ante lo innegable y el posterior descanso:

Y entonces empujar
la gran piedra ladera abajo.
Que caiga.
Un golpe seco,
no fácil,
que duele en las manos.
Luego, el cuerpo aliviado,
arrojado hacia atrás:
la misma fuerza del empuje,
inyectada de vuelta:
fuerza contra fuerza.

A pesar de esta intención de cuidar al (más) doliente, de tratar de dar respuestas a quien pena, los poemas con los que Soto compone este libro son en muchas ocasiones preguntas, llamadas al ausente («Hace falta saber / que no habrá más pérdidas. / Que no me faltarás / nunca. / ¿Qué paraíso me invento / para retenerte siempre?»); de posicionamiento, en definitiva, en el duelo propio.

Lleno de heridas, de dolores, de huecos que rellenar con algo que no sea falta, están estas caídas. Pero también de rodillas obstinadas que empujan el cuerpo hacia arriba de nuevo, de asumir el hueco y habitarlo (y habitar hermosamente al otro) como refugio. Y si en versos en apariencia sencillos condensa Soto el duelo, hace lo propio con lo más simple y obvio, lo que nunca llegamos a decir en voz alta: «Agradecida / celebro / que aún hay / vida».

Caídas
Teresa Soto (incorpore, 2016)
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#poetasenCercanias con amago de invierno (vía 2 – vagón 10)

Ya vamos encarando el final de la presente temporada. El pasado sábado nos reunimos en The October Press para el vagón número 10 del ciclo #poetasenCercanías de este año. Como ha sido la tónica habitual, el tiempo fue desapacible en la calle, pero los tres poetas convocados estuvieron muy bien acompañados por un público cálido y atento.

En esta ocasión, viajaban en el vagón Cristina Llorens, como anfitriona, de Alicante; Arturo Tendero, que vino desde Albacete, y el canario, afincado en Valencia, Jorge Ortiz Robla.

Contamos decíamos, el papel de afitriona recayó sobre Cristina Llorens, buena amiga de la casa, autora de una obra breve pero intensa. Nos ofreció una lectura de varios poemas inéditos, así como de algunos previamente publicados en revistas como la extinta Ex Libris, que en sus últimas temporadas publicaba el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Cristina introdujo brevemente la lectura de cada uno de sus poemas, en los que latía cierto poso de pesimismo.

Siguiendo con la ronda de turnos, el siguiente en leer sus poemas fue Arturo Tendero. Los poemas de este autor, con una extensa obra publicada, hicieron mención a la familia, a la vida cotidiana y a las cosas más sencillas de la vida, a las que él presta atención y que nutren sus textos. Nos confesó que habitualmente escribe sus poemas en papeles sueltos, que deja reposar hasta que los considera maduros, y, a modo de bis, nos regaló la lectura de dos poemas, escritos hace años, y con los que se había reencontrado hacía solo unos días.

En tercer lugar intervino el canario, valenciano de adopción, Jorge Ortiz Robla, que se encontraba en tránsito hacia la librería La Montaña Mágica de Cartagena para presentar esa misma tarde su último libro de poesía, Presbicia. Jorge recitó poemas extraídos de varios de sus libros publicados. Al final, de propina, hizo una lectura de algunos poemas todavía inéditos.

El público de esta sesión asistió, como siempre, muy atento a la voz de los tres poetas. Al finalizar, siguiendo nuestra costumbre, hubo fotos, vermut y tertulia, la cual se prolongó en petit comité durante la sobremesa.

#poetasenCercanías… o en AVE (vía 2 – vagón 09)

Las energías contestanas son infinitas, o al menos lo parecen. Por eso una semana después de finalizar nuestro primer festival de poesía —y, todo hay que decirlo, después del subidón de presentar un inédito de Unamuno con Pollux Hernúñez y Ángel Luis Prieto de Paula— volvimos a la carga con una nueva entrega del #poetasenCercanías. Para este noveno vagón contamos con Carlos Mazarío como poeta anfitrión, Diego Sánchez Aguilar desde Murcia y Ana Martínez Castillo desde Albacete.

Fieles a nuestras costumbres, dividimos el recital en tres bloques donde cada uno de los poetas se centró en una parte de su obra, bien de distintas secciones del mismo poemario, bien de títulos distintos. Como ocurre con frecuencia en estas sesiones, también hubo tiempo para la lectura de textos inéditos.

Nuestro anfitrión, Mazarío, fue galardonado recientemente con el Premio Fractal, del que parte del equipo contestano fue jurado, y dedicó dos de sus intervenciones a conducirnos entre las páginas de Movilidad exterior. También conocido ya en esta casa era Diego Sánchez Aguilar, con quien tuvimos la ocasión de celebrar en nuestro taller de lectura el merecido Premio Setenil 2016 por su Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino. Como buen narrador, trajo a The October Press a tres personajes a los que convirtió respectivamente en sujeto poético de Diario de las bestias blancas y dos poemarios inéditos. Para procurarnos un equilibrio entre el hiperrealismo de Carlos y la ficcionalidad de Diego, Ana Martínez recorrió su último libro (hasta ahora, puesto que más tarde supimos algunas buenas noticias al respecto). De Bajo la sombra del árbol en llamas destacó la fuerte influencia recibida de poetas indispensables como Pizarnik o Aleixandre.

Con rondas algo más extensas de lo habitual, los poetas supieron sin embargo mantener la atención del público, que quedó contento y agradecido al finalizar el evento. Al parecer los tres autores quedaron también satisfechos, puesto que en el coloquio posterior, ya más distendido, amenazaron con volver a pisar tierras alicantinas para hacerlas partícipes de sus próximas obras.

decir vivo a quién (Danielle Collobert)

collobertCuando Kokoro emprendió su viaje como editorial después de su andadura como revista imprescindible para aquellos que buscábamos voces distintas a las mismas selecciones de siempre, lo hizo con dos títulos. De uno, Luciérnaga, ya hablamos en su momento. El otro era una antología bilingüe de Danielle Collobert, titulada en castellano decir vivo a quien, que parte del primer volumen de sus obras que recogió P.O.L. Éditeur en 2004.

De esta autora no se sabe mucho: nació en un pueblo de Bretaña, formó parte del FLN, sus textos fueron rechazados alguna vez, escribió algunas obras para radio, se suicidó el día de su cumpleaños (paradójicamente después de publicar con prisas Survie). Tampoco contiene el volumen que nos ocupa mayores aclaraciones con respecto a este personaje. Comenta en la nota introductoria Antonio F. Rodríguez, uno de los responsables de Kokoro y el traductor de la antología, que creen «que la fuerza de estos textos es su despojamiento». Y tienen razón. Por eso los presentan limpios, como los habría querido Collobert: sencillamente el verbo contra la página.

Los textos contenidos en decir vivo a quién pertenecen a Meurtre (1964), Dire I y II (1972), Il donc (1976) y Survie (1978). Mientras que en Asesinato nos enfrentamos a piezas en prosa, en esta muestra —primera y prácticamente textual traducción de Collobert al castellano, por cierto— el lector puede observar cómo la escritora fuerza la descomposición del lenguaje, lo limpia como se retiran de la granada las tastanas para dejar sólo el fruto, que sangra y mancha pero es puro. Comentaba Alba Ceres, autora del Luciérnaga mencionado antes, que «es increíble cómo los poemas se depuran conforme el libro avanza, cómo van de la carne al hueso, del hueso a la médula».

En este viaje cobran especial importancia el cuerpo, metamorfoseado de manera constante («je deviens soif, uniquement, totalement»), desarmado incluso de nombre; la voz que quiere ser grito y sin embargo se diluye, se desconoce; pero también el miedo, el dolor y la muerte en sus formas más esenciales, primitivas, que arrastran al lector. Y, por supuesto, la palabra, el medio para coser estos conceptos a lo largo de las páginas y convertir el conjunto tanto en una única obra como en una obra única.

dire
n’arrive pas à dire
rien n’échappe plus
enfermé
tout es clos
attente
fin
se termine
s’achève peu à peu
les derniers jeux
derniers mots liés de sens
l’espace autor – l’instant là
rien n’échappe
finit là
achève de se séparer en mots
disloqué
se raréfie
n’essaie plus
sans effort – résistance
laisse aller
ce qui continue
vague détresse
douleur – atténue
limite précise de l’immobile
le terme
mesure précise du parcours
limité
les restes – émiettements
parole broyée
se fige
non – vidée de l’intérieur
les mots tendus sur rien
support rétréci – ramassé
aspiré au-dedans
apparence de dureté – osseuse
soutient compact – se désagrège
destruction – terreur*

No resta, en realidad, decir nada. Vale más recurrir de nuevo a la cita extraída de la nota que introduce el volumen: la «experiencia Collobert» sólo puede vivirse leyéndola.

decir vivo a quién
Danielle Collobert (Kriller71-Kokoro, 2017)
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* decir / no logra decir / nada escapa / encerrado / todo cercado / espera / fin / se termina / culmina poco a poco / los últimos juegos / últimas palabras con sentido / el espacio en derredor – el instante ahí / nada escapa / el cuerpo ahí / acaba ahí / termina por separarse en palabras / desmembrado / se enrarece / deja de probar / sin esfuerzo / resistencia / deja ir / lo que continúa / vago desamparo / dolor – atenúa / límite preciso de lo inmóvil / el término / medida precisa del recorrido / limitado / los restos – desmenuzamiento / palabra molida / se fija / no – vaciada en su interior / las palabras tendidas sobre nada / soporte encogido – condensado / aspirado dentro / apariencia de dureza – ósea / apoyo compacto – se disgrega / destrucción – terror

Crónica de un festival anunciado (pero esta semana MÁS)

Después de diez intensos días toca hacer balance. La semana pasada estuvo repleta de experiencias, sensaciones y momentos inolvidables; todo esto porque celebramos, con muchas ganas y cariño, nuestro primer festival de poesía «…pero esta semana MÁS». En Letras de Contestania decidimos hace unos meses organizar una serie de actividades con motivo del 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía. Además, siguiendo con nuestro afán por implicar a la sociedad de Alicante, contamos con la inestimable colaboración de diferentes locales de la ciudad con intereses culturales.

La muestra del trabajo que nos ha estado ocupando día y noche durante estos últimos meses comenzó el sábado 18, en The October Press, con la sesión habitual del ciclo #poetasenCercanías (vagón número 8). En él contamos con la presencia de Andrea Giménez, de Alicante (Elche), David Trashumante, de Valencia (Logroño, residente en) y Juan Manuel Sánchez Meroño, de Murcia (Murcia). De este recital ya dimos cuenta el martes de la semana pasada.

Continuamos el día 20 a las 20 h., en El Cresol, convocando a los poetas participantes en los números piloto y uno de nuestro fanzine Carne para el perro. La actividad, que llevaba el título de «Los poetas del perro», tuvo una cálida acogida que asombró a todos teniendo en cuenta que se trataba de un lunes. Los poetas, mezclados con el público asistente, recitaron sus poemas desde sus propios asientos, dando lugar a un acto muy familiar y distendido.

El martes, Día Mundial de la Poesía, anduvimos todo el día ocupados. Durante la mañana y parte de la tarde, los miembros de Letras de Contestania recorrimos las calles del centro de Alicante repartiendo octavillas con una serie de poemas seleccionados para la ocasión. La intervención urbana, denominada «Sterling Cooper Draper Poetry» (guiño a seriófilos), recibió una acogida dispar por parte de los transeúntes, aunque cabe destacar el interés mostrado, en especial, por el público más joven. Por la noche, en Ravi Café, pudimos disfrutar de un emocionante recital colectivo dedicado a la poesía mística, entendida en su más amplio aspecto. Poemas de místicos castellanos del Siglo de Oro, sufíes, judeo-españoles o budistas, así como poemas no necesariamente religiosos pero con un alto componente de conexión con la trascendencia o con la naturaleza. En «Si en ti no hallara yo», los participantes que previamente se habían inscrito leyeron una selección de poemas en un ambiente íntimo, al que contribuyó la luz de las velas y el humo del incienso.

Al día siguiente nos reunimos en la escuela Proyecto Español con «Otras voces». Bajo este nombre, un grupo de estudiantes de Lengua Española leyó una selección de poemas en su lengua materna, así como en la traducción al español que ellos mismos habían realizado durante las semanas previas. Se trató de un emocionante acto que permitió hacernos comprender que el hecho poético está por encima de un idioma concreto ya que, si bien no comprendíamos las palabras en árabe, coreano, polaco y en otras lenguas, los estudiantes consiguieron transmitir la prosodia de los poemas que leyeron.

El viernes, tras la jornada de descanso en la que acudimos a un estremecedor espectáculo dedicado a Miguel Hernández en el IAC Juan Gil-Albert, por fin pudimos hacer más de público que de organizadores. Nos reunimos de nuevo —esta vez de noche— en The October Press para disfrutar de la perfomance semi-improvisada que llevaron a cabo el poeta y actor Nelo Curti, el músico José Cervantes a los cuencos tibetanos, y el artista plástico David Gil, que realizó serigrafías que luego regaló generosamente a los asistentes.

La sesión de clausura del festival se celebró en El impulso heroico y la dimensión insondable, en una sesión en la que desmitificamos un poco la poesía y conseguimos reírnos con ganas de los poemas más desafortunados que han salido de la pluma de algunos autores consagrados. «Los peores de los mejores» fue, sin duda, uno de los eventos más distendidos de todo el festival. Un colofón inmejorable para una semana agotadora pero más que satisfactoria para nosotros.

No quisiéramos cerrar esta pequeña crónica sin agradecer a los propietarios de los locales que nos acogieron por su impagable colaboración. Sonia y Cristina del café El Cresol; Rafael y Rosana del Ravi Café; la escuela de idiomas Proyecto Idiomas; David y Sandra de The October Press; Jacobo de El impulso heroico y la dimensión insondable; y a los maravillosos periodistas que han querido dar difusión al festival y lo han hecho con mimo y rigor a partes iguales. A ellos y por supuesto también a quienes participaron en las sesiones abiertas, así como a los asistentes a cada uno de los eventos. Podemos decir que el cuerpo no daba ya mucho de sí, y sin embargo esa misma tarde ya estábamos reunidos para planificar las actividades del próximo mes. Sois vosotros quienes nos dais fuerzas para continuar adelante con este proyecto. De nuevo mil gracias.

Si hay una cosa que nos ha quedado muy clara es que esta semana ha estado llena de poesía… pero el año que viene MÁS.

Nexo: escribir sobre música

Escribir sobre música siempre tiene algo de erróneo. Aunque es casi una necesidad para quien de algún modo busca, también de forma errónea, comprender el concepto sonoro desde una perspectiva literaria. Son mundos similares, semánticos, pero la comunicación entre ellos es siempre algo difusa. Es algo parecido a lo que ocurre en Solaris cuando Kelvin reconoce la imposibilidad de comunicación con el gran océano protoplasmático, que asegura inteligente, pero no cognoscible desde su percepción, o lo que es lo mismo, desde su lenguaje.

Perdonen la referencia a Lem y al estructuralismo, se me ve el plumero. Aun así, estoy aquí para hablarles de música. Y permítanme asumir la primera persona y presentarme ante ustedes para hacer algo diferente el presente artículo. Vamos a intentar llevar a la performatividad este escrito, para al menos estar más cerca de la idea del momento sonoro que sólo vive en un instante determinado. Por ello, voy a intentar interactuar con el lector desde aquí y, además, les sugiero una metodología para leerme, al menos en el escrito presente y quizá también en los artículos siguientes. En primer lugar, necesitan acceso a la música para leer sobre música, así que les propongo que tengan a mano cualquiera de las muchas formas modernas maravillosas de escuchar (y concebir, claro) la música. En segundo, abran los oídos y los ojos y veamos si al menos conseguimos hacer más amena la lectura y la escucha que les voy a proponer.

La naturaleza de la música, al menos a día de hoy, es algo extraño. No sabemos realmente delimitar en muchas ocasiones cuál es la diferencia, la línea divisoria, entre música y sonido o ruido y sonido. Tampoco sabemos si el ruido es o no es música. Los límites del arte, como ocurre en muchísimos artes contemporáneos, son afortunadamente inexistentes. Bien, quiero que asuman esto en primer lugar, lo de ordenación de los sonidos en altura y tiempo suena un poco a diccionario castizo, y ya ha sido olvidado. La música es siempre algo más, aunque no sepamos muy bien el qué. Sin embargo, hay algo que toda música tiene. Busquemos un elemento concreto que aparezca en cualquier música que se les ocurra, inclusive en aquellas vanguardias tan abstractas como ésta: [Audición: Prossopopeé I, de Pierre Schaeffer]. Piénsenlo mientras suena esta maravilla o desfalco contra la humanidad; la crítica, de momento, a su elección.

¿Y bien? Supongo que se habrán dado cuenta de que todo sonido tiene una frecuencia determinada y un ritmo determinado. El problema de la frecuencia, o lo que habitualmente se conoce como altura, es que cuando es indeterminada (como cualquier instrumento de percusión, habla o sonido mundano) el oído no la percibe como melódica. Esto es un poco difuso y me gustaría volver aquí en otro momento, pero lamentablemente no es la finalidad del presente artículo (sí, tengo una finalidad, aunque no lo parezca), así que pidiendo perdón vamos a olvidar la frecuencia para centrarnos en algo que el oído siempre percibe: el ritmo. Como es lógico, todo sonido dura algo, ya sea de modo individual o en un contexto de repetición o variación, por tanto, el ritmo siempre es perceptible y fácilmente comprensible sin, como ocurre con el concepto de frecuencia, un estudio acústico previa reflexión pormenorizada. Sigamos: el ritmo es algo que tiene toda música, pero quizá piensen que extrapolo diciendo que todo sonido rítmico (lo que equivale a decir: todo sonido) es música. Bueno, teniendo en cuenta que ya deben de haber terminado de escuchar la obra de Schaeffer, un clásico de la música concreta, deben de haber comprendido que la conceptualización de la música hace tiempo que dejó de ser sencilla. Quizá dediquemos en el futuro algunos párrafos a este tema de candente interés, pero ahora quiero volver a la importancia del sonido rítmico. Quizá un ritmo (qué concepto más difícil, por cierto) en sí no sea musical, pero creo que nadie dudará si utilizamos un ritmo concreto de manera artística intentando con ello conseguir un todo con finalidad estética. Como ejemplo perfecto de música rítmica les propongo esto: [Audición: Toccata para percusión, de Carlos Chávez] algo realmente interesante. Hasta mitad de la obra que entran los laminófonos (familia de los xilófonos, marimbas, etcétera) no aparece ningún sonido con altura determinada, sino un contrapunto de percusiones y ritmos enfrentados.

De nuevo la crítica es cosa suya, yo sólo propongo. Ahora quiero hacer un poco de extrapolación entre artes. La obra anterior demuestra ya la posibilidad de hacer música con sonidos indeterminados de manera fehaciente. La utilización del material sonoro rítmico puede configurar una obra musical en su totalidad de manera autónoma. Ahora quiero romper y hablar de prosodia. Del componente rítmico del lenguaje. Todo texto, escrito u oral, es inherentemente prosódico. El lenguaje y su diferenciación entre sílabas tónicas y átonas así lo configura, y hace de lo rítmico una parte fundamental de la poesía y una parte poco o nada importante en la prosa. No quiero ponerme a dilucidar el problema de dónde está la separación en la literatura actual entre la poesía y la prosa, cuestión interesante de debatir, pero difícil de concluir. En lo que creo que estaremos de acuerdo es en que, entre prosa y poesía, es en la segunda donde el ritmo es uno de sus elementos constituyentes y prioritarios. Aunque la poesía actual tiende a centrarse en la métrica libre del verso, convirtiendo las estrofas y el poema en sí en algo polimétrico, lo cierto es que este tipo de versificación no ha sido norma históricamente hablando. Lo habitual en la historia de la literatura ha sido, como ustedes ya saben, componer el verso en la totalidad de un poema con un metro determinado y predispuesto.

Los metros de los poemas no son exclusivamente algo ornamental, sino mucho más. Y esto lo avala el teatro español de los siglos XVII y XVIII, contexto artístico donde algunos metros concretos están asociados a algunos afectos y situaciones determinados. Con un público que acudía masivamente, la poesía del teatro pudo desarrollar una serie de situaciones tópicas en las comedias que siempre tenían, a fuerza de costumbre, unos metros característicos. El público, también a fuerza de escucharlos siempre repetidos, estaba educado en la percepción de estos metros situacionales, aun cuando la mayoría de esta población fuera de seguro analfabeta. La redondilla, por ejemplo, se asociaba a la declaración amorosa; las décimas, a las quejas; las seguidillas, a los ámbitos cómicos o pastorales; y, entre estos, muchos más que podemos estar seguros que ya estaban claros a principios del siglo XVII, puesto que ya aparecen descritos en el Arte nuevo para hacer comedias en este tiempo (1609) de Lope de Vega. El público asumía la transliteración de los metros concretos, independientemente de lo que dijese en sí el poema. Cuando aparecían unas seguidillas, un poema tan característico cuya métrica se aprecia en las primeras estrofas, el público ya lo situaba en un contexto cómico, mundano o popular, al margen de lo que la acción realmente estuviese representando. Los dramaturgos, por supuesto, utilizan este recurso metateatral para contraponer o potenciar afectos concretos en la escena. Es el componente exclusivamente rítmico del verso el que, en primer lugar, sirve como esqueleto a la hora de componer el poema, y, en segundo, el que aporta información ajena al espacio plenamente escénico. Es la música de la poesía, el componente plenamente rítmico.

El ritmo es música, y la poesía es ritmo. Quizá por ello la palabra música deriva etimológicamente de la palabra griega mousiké, que hace referencia a la vez a la poesía, la música y la danza. En esencia, al ritmo y a sus consecuencias en el lenguaje, la percepción sonora y en el movimiento del cuerpo. Actualmente, y tras una odiosa tendencia decimonónica a la estandarización, es complicado entender la música de modo exclusivamente rítmico. Sin embargo, tras las benditas vanguardias (no tanto por su resultado sonoro como por su papel rompedor) esta percepción ha cambiado y, gracias a eso, podemos volver la vista a la Hélade y quizá entender un conjunto estético más global. Y, también, si han entendido el carácter estético de Chávez y Schaeffer, quizá les sea más fácil entender lo que propongo.

El ritmo condiciona, el ritmo en sí, el ritmo configura. El ritmo hace poesía, y también música. Y por ello he creído lógico exponer todo este anacrónico collage que sirve de nexo entre música y poesía. Sin embargo, es cierto: no son ustedes majas o majos que van al teatro del Buen Retiro en una calurosa noche del agosto madrileño de 1762. Si así fuera se habrían dado cuenta de que las dos primeras frases de este párrafo son unas seguidillas al uso, y ya tendrían la sonrisa en el rostro esperando que el gracioso de turno hiciese de las suyas. Tampoco son ustedes helenos que, quizá al escuchar lo rítmico del verso lo hubiesen danzado de una manera concreta. No. No lo son, ni yo tampoco, pero ello no nos priva de comprender que, en otras épocas, lo rítmico del poema, la música de la poesía, era mucho más que un simple componente que con el tiempo se abandonó. Quizá entonces Solaris sí sea comprensible. Quizá ahora sí tenga sentido, desde este inicio y con esta unión, empezar a escribir sobre música. Ahora sí, pues, escuchen y lean.

Non omnis moriar: sepan más.

Carlos Chávez (1899-1978) fue un compositor mexicano sobre el que el México revolucionario construyó su identidad musical. Para el compositor esto fue tanto bueno como malo, porque lo cierto es que su carácter de vanguardista se ve eclipsado por su vertiente nacionalista. Concretamente la obra que se propone, la Tocatta para percusión, compuesta en 1942, es uno de los mejores ejemplos de su música contemporánea de vanguardia.

Pierre Schaeffer (1910-1995) es un compositor francés que creó la llamada música concreta, teorizada previamente en su Tratado de los objetos musicales. La música concreta fue una vanguardia musical que consistía en la utilización del sonido mundano (del día a día, por tanto no producido por instrumentos académicos convencionales) descontextualizado de la interpretación, fijándolo, por primera vez, en un soporte analógico que a su vez era manipulable. Sus prosopopeyas son las obras más representativas del movimiento.

¿Se han fijado en que los vanguardistas viven mucho? ¿Creen que demasiado?

Siempre hay #poetasenCercanías, pero esta semana MÁS (vía 2 – vagón 08)

Si es cierto que en la variedad está el gusto, el sábado pasado disfrutamos de un banquete de pluralidad en la última sesión del #poetasenCercanías que, como cada quince días, tuvo lugar en The October Press. Buen ambiente, buena compañía y, como siempre, la presencia de tres buenos poetas, que cogieron el tren para acercarse a pasar con nosotros otra mañana de sábado. Esta sesión, además, tenía algo de especial: era la primera actividad de nuestro primer festival de poesía «…pero esta semana MÁS».

La sesión discurrió dentro de los cánones que nosotros mismos establecimos para este ciclo y esta vez no hubo sorpresas en el discurrir del recital. Otra cosa es que las emociones de todo tipo anduvieran campando a sus anchas entre los asistentes, que lo hicieron, sin dejar un minuto para el descanso o para la distracción.

El papel de anfitriona corrió a cargo de la jovencísima poeta ilicitana Andrea Gimeno, una escritora inédita que, sin embargo, ha visto ya poemas suyos recogidos en algunas publicaciones, entre las que cabe destacar el número SEIS de la revista La Galla Ciencia, «Minoría Virgiliana II». Con su voz calmada y queda, nos recitó varios de sus poemas, breves, concisos y repletos de referencias que ella misma fue explicando.

Desde Murcia, se acercó para acompañarnos otro poeta inédito, Juan Manuel Sanchez Meroño. Él, por su parte, forma parte del núcleo del Colectivo Iletrados de Murcia y, entre otras labores, se encarga de la maquetación del fanzine Manifiesto Azul, que se publica anualmente y que va ya por el número 17. En sus poemas descubrimos elementos fuertemente apegados a la realidad y a la experiencia. Diseñó su intervención alrededor del motivo del viaje, del alejamiento y la huida, pero sabiendo siempre dónde volver.

El último y atrevido poeta —llegado por carretera nacional desde Valencia—, fue David Trashumante, natural de Logroño, circunstancia que llevó a alguna que otra broma. Es autor de una prolífica obra y un experto en la corriente performativa de la poesía, y así nos lo demostró con textos de A viva muerte o Tópo. Su recital, su voz potente y modulada, hizo vibrar a todos los asistentes.

Tras los bises de rigor, y tras recordar a los asistentes que el festival se prolongará toda la semana con actividades de lunes a sábado, sólo nos quedó aplaudir y disfrutar del vermut (con aceitunas y limón, como debe ser).