Tú no eres como las otras madres (Angelika Schrobsdorff)

Cuando una se enteró de que dos editoriales con un catálogo resplandeciente como son Periférica y Errata naturae estaban trabajando juntas en un mismo volumen, no pudo sino frotarse las manos y esperar con la impaciencia del niño que aguarda la Navidad. Tú no eres como las otras madres llegó a los estantes españoles en marzo de 2016, pocos meses antes del fallecimiento de su autora, Angelika Schrobsdorff, a los 88 años. Pero en estos tiempos en los que tanto se publica y tanto se vende para que apenas unas semanas más tarde los títulos se difuminen entre las listas hasta desaparecer por completo, tal vez haya que dar un pequeño margen de tiempo y ver, con algo de distancia, qué curva de repercusión dibuja cada libro.

Un año después de su publicación, las memorias de Schrobsdorff han pasado holgadamente de la décima edición. Veinticinco años después del momento de su escritura —y aún digo más, habiendo transcurrido casi un siglo desde los acontecimientos que narra—, es capaz todavía de remover conciencias. La escritora y actriz ofreció en Tú no eres como las otras madres un completo retrato de la suya, Else, enmarcado en el grueso del libro por los hechos más significativos del III Reich (si bien fueron limados del forzado dramatismo que en muchas ocasiones define a los textos de este tipo y tal vez por eso el efecto es más violento, si cabe). Y avalada por fragmentos e incluso cartas enteras de su familia y allegados, nos descubrió que fue una mujer, efectivamente, diferente a muchas otras. Crecida en el seno de una familia judía, Else Kirschner tuvo numerosos affaires, parió un hijo de cada uno de sus tres grandes amores y vivió cómoda y alocadamente más allá de los famosos veinte berlineses. Tanto fue así que, cuando comenzaron los problemas en el paraíso, su círculo de amistades no acababa de creerlo. La Else que su hija mejor recompuso a partir de los testimonios de quienes la conocieron tardó demasiado en darse cuenta de que la felicidad burguesa no es inmune a la estupidez humana, ni al poder en manos erradas, ni al despliegue bélico llegado el momento.

Tras el desfase, las fiestas, los romances y el ajetreado mundo cultural en su adorado Berlín, Else, caracterizada por ese temperamento arrebatado que la hacía irresistible, acabó siendo moldeada a base de dolor. Más por causa de sus dos hijas que por la suya, y con su primogénito en algún punto del mundo pero jamás concreto ni cercano, hubo de pasar los años más duros exiliada en Bulgaria, donde no acabarían tampoco de estar a salvo. Allí recibiría las peores noticias de su vida y a pesar de todo resistió, como tantos otros resistirían. Incluso se esforzó, en los últimos años, por hacer desaparecer el odio que había germinado en su garganta:

Infinitas veces me he imaginado el final de la guerra, el final de los nazis. Y, en efecto, ahora ha ocurrido lo que había soñado y ansiado con todas mis fuerzas. Y así como tú, me imaginaba cómo un día me vengaría, cómo me vengaría en todos aquellos que me ofendieron, me humillaron, me infligieron un mal tan terrible. Que me lo quitaron todo: hijo, madre, marido, patria (…). No obstante, quiero luchar contra el deseo de venganza y quiero dejar de odiar. Lo que quisiera es la paz y un poco de calma. Sólo suplico una cosa: dejar de tener miedo, no estar obligada a vivir en un país extranjero. Y, sobre todo, quisiera saber salvados a mis tres hijos, saberlos seguros, saberlos felices.

En un ejercicio de valentía y honestidad, pero sobre todo de justicia, la autora reconoció sobre el papel sus faltas: si Else repetía en numerosas misivas que no estaba siendo una buena madre y que no podía proteger a su prole de la barbarie, tampoco Angeli, testaruda y egoísta, muchas veces ignorante de las posibles consecuencias que sobre los demás tendrían sus actos, fue la mejor hija. Así lo escribió Elschen y así lo recogió, sin censura, Schrobsdorff.

Así lo publican dos de las mejores editoriales españolas en la actualidad y así, pues, debemos leerlo.

Tú no eres como las otras madres
Angelika Schrobsdorff (Periférica & Errata naturae, 2016)

Erratas encontradas: 2.

Un comentario sobre “Tú no eres como las otras madres (Angelika Schrobsdorff)

  1. Sara J. Trigueros Contestar

    Enhorabuena por la reseña, Carmen. Ya tenía ganas de leerlo desde hace tiempo, pero ha sido lo que ha terminado de inclinar la balanza.

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